La Rubéola es una enfermedad infecciosa transmisible, de evolución generalmente benigna cuyos efectos mas deletéreos se pueden producir en el feto si la infección ocurre durante el primero trimestre del embarazo. Alrededor del 90 y quizás mas porcentaje con las nuevas campañas de vacunas tienen anticuerpos protectores y para aquellos que no lo tienen se recomienda la vacuna, teniendo presente que no debe embarazarse dentro de los meses después de haber sido vacunada.
La rubeola también llamada Sarampión Alemán, es una enfermedad contagiosa aguda, causada por un virus que se propaga por núcleos de gotitas transportadas por el aire o por contacto íntimo. El individuo enfermo, puede transmitir la enfermedad desde una semana antes del inicio del exanterma (brote en la piel), hasta una semana después de que éste desaparezca.
Los lactantes que adquirieron el virus a través de sus madres (intraútero), son potencialmente infecciosos durante muchos meses después del nacimiento.
Muchos casos de rubeola son diagnosticados erróneamente o pasan inadvertidos, al presentar síntomas muy leves.
Las epidemias usualmente aparecen a intervalos irregulares durante la primavera.
¿Cómo se transmite?
El reservorio de esta enfermedad es el ser humano. La infección se transmite por contacto directo con los enfermos, a través de gotitas o secreciones de las vías nasales y de la faringe.
El período de incubación de la enfermedad es de 14 a 23 días y se puede transmitir una semana antes del período de erupción y, por lo menos, cuatro días después que éste empiece. Dado que no siempre se presentan síntomas, es posible que una persona aparentemente sana transmita el virus.
Los lactantes con Rubéola Congénita expulsan grandes cantidades de virus en las secreciones faríngeas y en la orina y son una importante fuente de infección para sus contactos.
La infección subclínica o inaparente es una forma de presentación de la infección (25-50%)
Síntomas de la Rubeola
En los adultos, la enfermedad generalmente comienza con fiebre leve, dolor de cabeza, malestar general y, a veces, conjuntivitis y romadizo. Los niños, en cambio, habitualmente presentan pocos síntomas generales o bien no los muestran.
Aproximadamente al 5º día de iniciados esos síntomas, aparecen pequeñas y finas manchas rosadas difusas que pueden confundirse con sarampión o escarlatina. Se inician en la cara y, después de un día, se generalizan a todo el cuerpo, manteniéndose durante alrededor de tres días.
Riesgos de la rubéola para con el feto
Alrededor del 25 por ciento de los bebés cuyas madres contraen rubéola durante el primer trimestre del embarazo nacen con uno o más defectos de nacimiento que, en su conjunto, se denominan síndrome congénito de rubéola. Entre ellos se encuentran ciertos defectos de los ojos (que causan pérdida de visión o ceguera), pérdida de audición, algunos defectos cardíacos, retraso mental y, con menor frecuencia, trastornos del movimiento.
Muchos niños con síndrome congénito de rubéola demoran más tiempo en aprender a caminar y a realizar tareas sencillas, pero algunos de ellos llegan a desarrollarse plenamente y no tienen problemas.
Esta infección frecuentemente provoca abortos espontáneos y nacimientos de bebés sin vida. El mayor riesgo de síndrome congénito de rubéola (hasta el 90 por ciento) se da cuando la madre contrae la infección durante las primeras 11 semanas del embarazo. Los defectos de nacimiento son poco comunes cuando la madre contrae la rubéola después de las primeras 20 semanas del embarazo.
Algunos bebés infectados presentan problemas de salud que no perduran. Pueden tener bajo peso al nacer (menos de 5 libras y media) o pueden tener problemas de alimentación, diarrea, neumonía, meningitis (una inflamación alrededor del cerebro) o anemia. Pueden presentar manchas de color púrpura-rojizo en el rostro y en el cuerpo debido a anomalías pasajeras en la sangre, que pueden provocar una tendencia a sangrar con facilidad. El hígado y el bazo pueden agrandarse.
Algunos bebés infectados parecen normales en el momento del nacimiento y durante su infancia. Sin embargo, es necesario realizar un seguimiento cuidadoso de todos los bebés cuyas madres padecieron rubéola durante su embarazo, porque es posible que los problemas de visión, audición, aprendizaje y comportamiento no sean evidentes hasta un momento más tardío de la niñez. Los niños con síndrome congénito de rubéola también tienen un riesgo mayor de padecer diabetes, que puede desarrollarse durante la niñez o bien a una edad adulta.
¿Se puede prevenir el síndrome congénito de rubéola?
March of Dimes recomienda que todas las mujeres se sometan a una prueba de inmunidad contra la rubéola antes de quedar embarazadas y consideren la opción de vacunarse si no son inmunes. Una mujer no inmune puede recibir la vacuna contra la rubéola sola o en una vacuna triple contra el sarampión, las paperas y la rubéola (conocida en inglés como MMR) para que los hijos que tenga en el futuro estén protegidos contra el síndrome congénito de la rubéola.
En el caso de mujeres que quedan embarazadas antes de someterse a esta prueba, se procede a realizar la prueba de inmunidad durante una de las primeras visitas prenatales. Cuando una mujer embarazada no es inmune a la rubéola, debe evitar el contacto con cualquier persona que tenga la enfermedad. No existe un tratamiento eficaz contra la rubéola durante el embarazo, como tampoco una manera eficaz de prevenirla en una mujer susceptible que ha sido expuesta a la enfermedad. Las mujeres embarazadas que no son inmunes también deben considerar recibir la vacuna después de dar a luz, para de esa manera estar inmunizadas si quedan embarazadas nuevamente en el futuro. Se puede administrar la vacuna contra la rubéola sin riesgo alguno a las mujeres que amamantan a sus hijos.
No se recomienda administrar la vacuna contra la rubéola ni la MMR durante el embarazo; también se recomienda que toda mujer que reciba la vacuna posponga sus intentos de concebir un bebé hasta 28 días después de recibirla.
Importancia del control de la Rubeola
El control de la Rubéola es importante ya que, si afecta a la mujer embarazada durante el primer trimestre de gestación, existe entre un 80% y un 90% de probabilidad de que el feto nazca con una malformación congénita, que puede hacerse evidente al momento de nacer o luego de 2 o más años. También puede producirse aborto espontáneo o muerte intrauterina.
El riesgo desciende a un 10% aproximadamente, si la embarazada se infecta en la semana 16; y es raro que se produzcan malformaciones si la infección se produce después de la semana 20.
Por lo tanto si esta embarazada y ha tenido contacto con alguien que tenga rubéola o se sospeche que la pueda tener, comunicárselo a su medico, tomara muestras para medir la presencia de anticuerpos y según los resultados se repetirá los exámenes.(Tener anticuerpos de memoria contra la rubéola, significa que la ha tenido en la infancia.)
Este cuadro, conocido como Síndrome de Rubéola Congénita (SRC), puede ocasionar una o más anomalías en el niño, como sordera, ceguera, malformaciones cardíacas y retraso mental, entre otras.
¿La vacuna de la rubeóla causa daños al feto?
Es muy improbable que la vacuna contra la rubéola dañe a un bebé cuya madre recibió dicha vacuna alrededor del momento de concebir. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), junto con investigadores de Gran Bretaña, Suecia y Alemania, han estudiado a unas 700 mujeres que fueron vacunadas en los tres meses anteriores o posteriores al momento de concebir. Ninguno de los bebés que tuvieron estas mujeres presentó defectos de nacimiento similares a los que produce la rubéola. Sin embargo, los CDCs siguen recomendando que una mujer posponga la concepción de un bebé hasta 28 días después de recibir la vacuna, porque teóricamente existe un pequeño riesgo de que el feto sufra daños.
Tratamiento para la rubéola:
El tratamiento específico para la rubéola será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:
La edad de su hijo, su estado general de salud y su historial médico.
Qué tan avanzada está la enfermedad.
La tolerancia de su hijo a determinados medicamentos y procedimientos o
a terapias específicas.
Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
Su opinión o preferencia.
El objetivo del tratamiento de la rubéola es ayudar a prevenir o disminuir la gravedad de los síntomas. Puesto que es una infección viral, no hay cura para la rubéola. El tratamiento puede incluir:
Aumento en el consumo de líquidos.
Reposo.
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