Existen muchos tipos de neumonía, pero en general se define por un intenso dolor pleural al inspirar. Otro de sus síntomas característicos suele ser la tos, que en un principio es seca y que con el tiempo evoluciona hacia una mucosidad densa en la que en algunas ocasiones puede aparecer sangre. Considerada como una enfermedad grave y especialmente peligrosa para niños, mayores y personas débiles se recomienda la consulta con especialista (neumólogo), ya que su tratamiento requiere de vigilancia estricta hospitalización.
La neumonía es una inflamación de los pulmones causada por una infección por muchos organismos diferentes como bacterias, virus y hongos.
La neumonía es una enfermedad común que afecta a millones de personas cada año en Estados Unidos. La neumonía puede ser desde muy leve a muy severa, e incluso mortal. La gravedad depende del tipo de organismo causante, al igual que de la edad y del estado de salud subyacente.
Causas
La causa principal de la neumonía en la infancia son las infecciones producidas por virus (virus respiratorio sincitial, virus influenzae, adenovirus, rinovirus), principalmente en los niños menores de 2 años de edad. Por encima de esta edad empiezan a hacerse más frecuentes las neumonías causadas por bacterias, como el neumococo, haemophilus influenzae y el mycoplasma. Otra causa menos frecuente, pero aún presente en nuestra sociedad, es la Tuberculosis, especialmente grave en niños con enfermedades que afectan sus defensas.
¿Cómo reconocerla?
Generalmente el niño presenta desde hace unos días catarro, que empeora progresivamente, aparece más fiebre y más tos. Los niños más pequeños, menores de 1 año, pueden rechazar la alimentación, pueden parecer quejosos o decaídos, y a veces respiran muy rápido y con dificultad. Los niños mayores se pueden quejar de dolor torácico ("dolor en el pecho") o abdominal, dependiendo del sitio donde esté localizada la neumonía.
En algunos casos el único síntoma de una neumonía, sobre todo al principio, es la fiebre, tardando en aparecer la tos y otros síntomas respiratorios 24 a 48 horas. La neumonía es más frecuente en los niños asmáticos. En el caso que un niño presente una crisis asmática con fiebre alta, mayor de 39ºC, existe la posibilidad de que tenga una neumonía.
Cuadro Clínico
El inicio de la neumonía viral se caracteriza por un cuadro previo de catarro de via aérea superior, con rinitis, fiebre o febrícula apareciendo posteriormente el compromiso de la vía respiratoria inferior con dificultad respiratoria, aumento de la frecuencia respiratoria.
El inicio progresivo de este cuadro hace que el pediatra cite habitualmente a los pacientes con fiebre y tos a las 48hs o 72hs de la primer examinación valorando así la evolución del cuadro de inicio.Por su parte la neumonía bacteriana se caracteriza por un inicio repentino con fiebre, dificultad respiratoria, dolor toráxico y regular estado general del paciente.
Estos son signos clínicos que asociados a un buen interrogatorio sobre antecedentes personales y familiares y al exámen minucioso del enfermo hacen que el médico decida avanzar en los estudios (radiografías) para certificar el diagnóstico. Lo importante es saber que no todo niño con tos y fiebre presenta neumonía pero para descartar su presencia se hace necesario la valoración por el médico.
Los estudios radiológicos se solicitan si al auscultar el paciente el médico encuentra ciertos sonidos que justifiquen su pedido o si existe un claro indicio de enfermedad pulmonar en el paciente (no solo tos). El pedido desmesurado e innecesario de radiografias no es recomendable, ya que una radiografía implica a exponer al paciente a rayos que pueden afectar su salud.
En síntesis para el diagnóstico de una neumonía se necesita un cuadro clínico determinado y el eventual pedido de radiografías si es realmente justificado.
Tipos de Neumonía
Según el agente responsable de la Neumonía podemos hablar de distintos tipos:
Neumonía bacteriana: Las neumonías bacterianas pueden atacar a cualquier persona, desde bebés hasta las personas de edad avanzada. Los alcohólicos, los que están débiles, los pacientes postoperatorios, las personas con enfermedades respiratorias o infecciones virales, así como las personas con sistemas inmunológicos debilitados tienen más riesgo de contraerlas.
Las bacterias que causan la neumonía están presentes en algunas gargantas sanas. Cuando las defensas del cuerpo se debilitan por algún motivo las bacterias se pueden multiplicar y causar daños graves. En general, cuando la resistencia de una persona disminuye, las bacterias pueden entrar a los pulmones e inflamar los sacos de aire.
El tejido de parte de un lóbulo del pulmón, todo un lóbulo o incluso la mayoría de los cinco lóbulos del pulmón se llenan completamente de líquido. La infección se disemina rápidamente por el torrente sanguíneo e invade todo el cuerpo.
La neumonía por estreptococos es la neumonía bacteriana más común. Hay una vacuna disponible para esta forma de neumonía.
El comienzo de la neumonía bacteriana puede variar de gradual a repentino. En los casos más agudos, el paciente puede sufrir escalofríos agitantes, le pueden rechinar los dientes, y puede sufrir dolor agudo en el pecho y tener una tos que produce esputo color herrumbre o verdoso. La temperatura corporal aumenta y el paciente suda profusamente y la frecuencia de la respiración y del pulso aumenta rápidamente. Los labios y las bases de las uñas pueden tener un color azulado a causa de la falta de oxígeno en la sangre. El paciente puede estar confundido o delirante.
Neumonía viral: Se cree que la mitad de las neumonías están causadas por virus. Más y más virus están siendo identificados como los causantes de las infecciones respiratorias, y si bien la mayoría de ellos atacan las vías respiratorias superiores, algunos producen neumonía, especialmente en los niños. La mayoría de estas neumonías no son graves y duran poco tiempo.
El virus invade los pulmones y se multiplica, pero prácticamente no hay señales físicas de que el tejido pulmonar se llene de líquido. Muchas de sus víctimas son personas con enfermedades preexistentes del corazón o de los pulmones, o mujeres embarazadas.
Los síntomas iniciales de las neumonías virales son los mismos que los de la gripe: fiebre, tos seca, dolor de cabeza, dolores musculares y debilidad. En 12 a 36 horas aumenta la falta de aire y la tos empeora, y produce una pequeña cantidad de esputo. La fiebre es elevada y los labios pueden estar azulados.
En los peores casos el paciente tiene una falta de aire extrema y necesita aire con desesperación. Las neumonías virales pueden estar complicadas por una invasión de bacterias, con todos los síntomas clásicos de la neumonía bacteriana.
Neumonía por microplasma: Debido a que sus síntomas y señales físicas son algo diferentes y a que el curso de la enfermedad era distinto al clásico de la neumonía neumocócica, anteriormente se creía que la neumonía por micoplasma estaba causada por uno o más virus que no se habían descubierto, y se la llamaba "neumonía atípica primaria".
El síntoma más evidente de la neumonía por micoplasma es una tos que tiende a ocurrir en ataques violentos, pero que sólo produce una pequeña cantidad de moco blancuzco. La fiebre y los escalofríos son síntomas que ocurren al principio de la enfermedad y algunos pacientes tienen náuseas y vómitos. Los pacientes pueden sentir una profunda debilidad que dura mucho tiempo.
La Neumonía por Pneumocystis carinii (PCP) está causada por un organismo que se ha sugerido que podría ser un hongo. La PCP es la primera señal de enfermedad en muchas personas con SIDA y un 80 por ciento de los enfermos de SIDA (cuatro de cada cinco) la contraen tarde o temprano.
En muchos casos, la PCP es tratable. Puede volver a ocurrir a los pocos meses, pero el tratamiento puede ayudar o a demorar la recaída.
Otras neumonías menos comunes pueden ser bastante graves y están ocurriendo con mayor frecuencia. Varias neumonías especiales están causadas por la aspiración de alimentos, líquidos, gases o polvo, y por hongos. Los cuerpos extraños o las obstrucciones de los bronquios, como un tumor, pueden ayudar a que el paciente contraiga neumonía, si bien no son causas de neumonía.
Las rickettsias (también consideradas como un organismo entre los virus y las bacterias) causan la fiebre manchada de las Montañas Rocosas, la fiebre Q, el tifus y la psitacosis, enfermedades que pueden afectar los pulmones de manera leve o pronunciada. La tuberculosis pulmonar es una infección sumamente grave de los pulmones y, a menos que se la trate a tiempo, puede ser extremadamente peligrosa.
No existe el principio de neumonía
En cuanto al tratamiento se recomienda una buena hidratación del paciente, el uso de nebulizaciones (con o sin gotas para nebulizar, dependiendo esto de la presencia de obstrucción bronquial); uso de determinados antibióticos que se deben ajustar tanto en dosis como edad para su eleccion, (recordar que una neumonía en un lactante no es igual a la de un niño mayor tanto por sus causas como en el tipo de tratamiento antibiótico a utilizar).
El uso de antitusivos no es recomendado ya que pueden cortar el reflejo de defensa que da la tos y empeorar asi el cuadro del paciente (atención con esto); al no toser no se eliminan las secreciones quedando retenidas y produciendo un factor más para empeorar la salud del paciente. Deje en manos del profesional la elección del antibiótico a usar, no automedique un presunto proceso pulmonar ya que o puede medicar sólamente un catarro (algo innecesario) o medicar mal una neumonía real.
Recuerde que cada vez es mayor la resistencia bacteriana a los antibióticos y su uso en forma indiscriminada la aumenta más. Las generaciones que vienen se lo agradecerán.
Factores de riesgo de desarrollar neumonía.
- Sexo Masculino
- Menor de 6 meses.
- Nacimiento durante los meses de otoño.
- Tabaquismo en el hogar.
- Falta de lactancia materna.
- Hacinamiento.
- Asistencia a guarderías.
Los menores de 3 meses , los que presentan varios factores de riesgo, los que presentan enfermedades cardíacas, pulmonares, deficiencias inmunológicas, desnutrición, trastornos neuromusculares, presencia de de más de un foco de neumonía en el mismo cuadro (Neumonía multifocal); y el mal estado general del paciente son indicativos si es necesario realizar la internación del paciente.
Si su hijo presenta fiebre y tos de inicio llévelo al consultorio de su pediatra para su control, preferentemente en horarios diurnos, no espere que su tos y fiebre pase en un día, no espere a la noche para decidirse a consultar con el pediatra. No se automedique.
Tratamiento de la Neumonía
Si contrae neumonía, sus posibilidades de recuperarse rápidamente son mucho mayores con ciertas condiciones: si usted es joven, si su neumonía se diagnostica al principio, si sus defensas contra las enfermedades están funcionando bien, si la infección no se ha diseminado y si no padece de otras enfermedades.
En los jóvenes y en las personas sanas el tratamiento precoz con antibióticos puede curar las neumonías bacterianas y acelerar la recuperación de la neumonía por micoplasma, así como un cierto porcentaje de los casos de enfermedades producidas por rickettsias. Todavía no hay ningún tratamiento efectivo para las neumonías virales, que generalmente se curan solas. La mayoría de las personas pueden ser tratadas en su casa.
Los fármacos utilizados para el tratamiento de las neumonías dependen del agente que causa la neumonía y de la decisión del médico. Después de que la temperatura del paciente vuelve a ser normal, es necesario continuar la medicación conforme a las indicaciones del médico, de lo contrario la neumonía puede volver. Las recaídas pueden ser mucho más graves que el primer ataque.
Además de los antibióticos, los pacientes reciben tratamiento de apoyo: buena alimentación y oxígeno para aumentar el oxígeno en la sangre en los casos en que es necesario. En algunos pacientes puede ser necesaria la medicación para reducir el dolor en el pecho y aliviar la tos violenta.
Las personas jóvenes y vigorosas pueden volver a la vida normal dentro de la semana de haberse recuperado de la neumonía. Pero en el caso de las personas de mediana edad pueden pasar semanas hasta que recuperan su fuerza, vigor y sentido de bienestar habituales. Las personas que se recuperan de la neumonía por micoplasma pueden estar débiles por un período de tiempo prolongado.
En general, las personas pueden regresar al trabajo o realizar sus actividades habituales, pero se les debe prevenir que podrán sufrir algunas dificultades. El descanso adecuado es importante para mantener el progreso hacia una recuperación completa y evitar las recaídas. No acelere la recuperación.
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