La risoterapia es una disciplina que se derarrolla en grupo y que, mediante distintas técnicas, nos dispone para la risa. El principio básico de la risoterapia reside en que la risa no es sólo una cuestión divertida sino que es un modo de conocer la realidad. Poder experimentarlo así y facilitarlo a los demás es una bonita tarea en la que os invitamos a participar.
La risa no es solo saludable por el bienestar que produce de forma inmediata, sinó que su uso como terapia es cada vez más habitual. A sus efectos contra la depresión y la angustia se le une el hecho de que cinco o seis minutos de risa continua actúa como un potente analgésico, libera la tensión acumulada en la columna ya que pone en funcionamiento, increíble pero cierto, ¡hasta 400 músculos en cada carcajada!.
Es un método para afrontar mejor la vida cambiando la forma de pensar, de negativa a positiva. El estado emocional y la percepción se transforman gracias al desarrollo de la alegría el optimismo y el humor.
Ha sido muy comentado el caso de Norman Cousins, un periodista americano al que le diagnosticaron una enfermedad degenerativa de las articulaciones. Cousins haciendo caso omiso de los médicos se autoprescribió un tratamiento muy especial a base de películas de Charles Chaplin y de los hermanos Marx. ¡Meses después su mal se abatía en retirada!. Lo cierto del caso es que no podemos asociar científicamente una relación causa-efecto, pero si es cierto que se ha dado un gran número de casos en el que el estado de ánimo, ha hecho mejorar considerablemente el estado del paciente.
La explicación psicológica, nos viene dada por los niveles de análisis en la actividad de los organismos. Nivel bioquímico, nivel fisiológico y por último nivel psicológico. Estos niveles se influyen entre sí de tal manera que lo fisiológico y lo químico afectan a lo psicológico y, al contrario, lo conductual afecta igualmente a los otros niveles de actividad. La actividad de una droga puede producir una conducta eufórica y, por el contrario, una emoción puede interrumpir la actividad fisiológica de la digestión.
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La risa, entre otros, estimula el sistema nervioso y éste como respuesta libera una serie de sustancias, entre las que se encuentran las endorfinas que actúan sobre el sistema inmune y el endocrino, mejorando nuestra calidad de vida y acelerando la recuperación en procesos patológicos.
Reírse es natural, de hecho, un bebé a las 36 horas de nacido puede ofrecer una sonrisa a sus padres. Los niños están mucho más dispuestos a reírse que los adultos, un pequeño se ríe un promedio de 300 veces al día, mientras que un adulto lo hace entre 15 y 100.
Pero lo interesante de la risa es que se ha comprobado que los enfermos de sida o de cáncer tienen una mayor resistencia mientras mejor es su estado anímico.
Esta terapia está muy extendida por oriente: La filosofía china taoista también practica la risa. Un viejo consejo chino dice que para estar sano hay que reír treinta veces al día y, al respecto, los expertos afirman que con tres veces al día es suficiente siempre y cuando sea por más de un minuto cada una.
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La comunidad científica ha demostrado que la risa aporta numerosos beneficios para la salud, beneficios que muchas veces nos vemos obligados a buscar en tratamientos interminables y mediante otros métodos que, a la larga, no nos aportan nada. Esto es posible gracias a una sustancia denominada endorfina, que segregamos cuando nos reímos a carcajada limpia. En el organismo, cuando ocurre una descarga de endorfina, se eleva la sensación de placer que sentimos. La endorfina, además, ayuda a atenuar pequeños dolores, el insomnio y el estrés.
¿Qué sucede en el organismo cuando nos da risa?
Lo más importante, y lo primero que hay que saber, es que la risa nos genera un estado automático de felicidad. Cuando una persona ríe, su cuerpo experimenta varias emociones, no sólo fisiológicas, sino también psicológicas.
Dicen los expertos que hasta 400 músculos se ponen en actividad en un "ataque de risa". Los pulmones en vez de mover seis litros de aire, mueven 12, lo que mejora la oxigenación de la sangre y los tejidos. Los abdominales se contraen con sacudidas que terminan por brindarles un excelente masaje a los órganos internos. Las piernas y los brazos se relajan. Se estimulan los músculos de los intestinos - lo que evita el estreñimiento -, y se estiran los huesos de la columna, lugar donde se acumulan tensiones.
Y, como si esto fuera poco, el estado de bienestar que se siente después de una buena risa es incomparable, gracias a la secreción de endorfinas por parte del cerebro, un estimulante natural que provoca felicidad y, por consiguiente, ayuda a evitar el estrés y disminuir el dolor.
¡Imáginate!... nacemos con la risa, y con apenas 36 horas de vida el bebé ensaya sus primeras sonrisas. Algunos meses después, el niño es capaz de reír hasta 300 veces al día, pero, a medida que crecemos, la risa se va apagando.
Y es que el adulto sigue ciertas convenciones y, en ocasiones, no se ríe porque resulta demasiado escandaloso o porque no lo considera apropiado. Es tal la represión que se autoimpone, que el promedio de risas en esta etapa no sobrepasa las 20 y a edad más avanzada a duras penas llega a las diez o doce diarias.
Pero de todos los beneficios de la risa, el que ocurre en el sistema inmunológico es el más relevante. Sucede que el vínculo estrecho que existe entre el estado emocional de las personas y el funcionamiento de su sistema de defensas - amparado en los estudios realizados en el campo de la psiconeuroinmunología -, otorgan a esta terapia, así como a otras como la musicoterapia y la terapia de mascotas, un papel de importancia como elementos de apoyo en la recuperación de personas que sufren diferentes patologías, en especial el cáncer y el sida que avanzan rápidamente cuando el sistema inmunológico está deprimido.
Sucede que las endorfinas tienen su efecto más importante en el refuerzo del sistema inmune, ya que la capacidad de inmunidad general, es decir, el conjunto de las defensas del organismo, se beneficia del flujo adecuado de endorfinas, por lo tanto, mientras estamos de buen humor, estamos mejor protegidos contra cualquier enfermedad o virus.
En otras palabras, nada mejor que reírse ¡hasta las lágrimas!... Y aunque los amargados de siempre digan que "la risa abunda en la boca de los tontos", Mark Twain tenía razón, cuando dijo que "La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa". |