El cuerpo humano y la tierra presentan básicamente la misma composición química: carbono, oxígeno, nitrógeno y en menor proporción los minerales y oligoelementos como azufre, cloro, sodio, Potasio, magnesio y calcio, hierro, cobalto, manganeso, cobre y zinc.
El fango termal se origina en las capas poco profundas de la tierra, el barro se halla en combinación con aguas provenientes de fértiles fuentes termales.
Básicamente el fango está constituido por los minerales existentes en la tierra y el agua (hierro, magnesio, manganeso, azufre, zinc, fósforo y cobre) oligoelementos y minerales geológicos (silcatos, feldespatos, cuarzo, mica, etc.) que a través de los siglos, y por restos fósiles de animales y plantas que son arrastrados a la superficie por las aguas profundas, le dan conformación.
Al evaporar el agua, el fango queda libre de contaminación, ya que las bacterias se desarrollan fácilmente en la humedad, logrando con esto conservar intacta su riqueza, volviéndose más activo, concentrado, maximizando todas sus aptitudes curativas. Es decir, con este proceso de deshidratación se garantiza la pureza y el equilibrio de la composición, por no contener ningún aditivo conservante, ni similares.
Propiedades
Entre las propiedades terapéuticas dermo-cosméticas del fango termal, destacan:
Su acción desinflamatoria, calmante y su gran poder de absorción.
Actúa como estimulante de la formación cutánea, depurando la piel y favoreciendo la perdida del ácido úrico.
Favorece la reproducción celular.
Químicamente, posee sales minerales y oligoelementos que el organismo necesita.
Estimula la circulación.
Produce una hiperactivación orgánica.
Realiza un profundo pulido de la piel.
Actúa eliminando el exceso de grasa cutánea.
Cómo actúa
Su función está dada principalmente por la absorción de minerales y oligoelementos que a nivel celular aseguran el desarrollo optimo de los procesos biológicos, relacionado con la salud, la belleza y el equilibrio general del ser humano. Al ser un proceso natural activo y cuya fórmula está balanceada por la naturaleza en sí misma, posee asombrosas y verdaderas propiedades. Entre ellas se pueden contar:
Descongestivo.
Regenerativo.
Depurador.
Aclarante.
Desintoxicante.
Antiséptico.
Tonificante.
Hidratante.
En las inflamaciones superficiales agudas como picaduras, golpes, heridas o quemaduras actúa por el frío y pierde su acción descongestionante a medida que se va calentando. En las congestiones de órganos internos del cuerpo, en cambio, sucede lo contrario, es decir, mientras más se calienta el barro aplicado sobre la piel, más se extrae hacia afuera el calor interno que se combate.
Entre las afecciones estéticas que trata la fangoterapia podemos encontrar:
Envejecimiento cutáneo: los ingredientes que actúan en este caso son el cobalto, que barre las células muertas y realiza u pulido profundo sin agredir la piel, el magnesio que ataca lo radicales libres otorgando mayor firmeza, tonicidad y elastícidad, y otros oligoelementos como el silicio, cobre y zinc, en cargados de la producción de colágeno y elastina.
Piel seca y deshidratada: ayuda a equilibrar el pH y el tono de la piel, arrastra las células muertas del estrato córneo opera con un excelente efecto hidratante que contribuye a la recuperación del tono muscular.
Limpieza profunda de cutis: gracias a su acción remineralizadora y reequilibrante del pH, es un gran depurador le la piel castigada, ya que absorbe las sustancias y células muertas eliminándolas de las capas superiores de la epidermis.
Flaccidez en el busto: colabora en la recuperación de la tonicidad.
En este caso se complementa con el masaje a fin de estimular la circulación sanguímea y luego lo deja secar para que actúe como máscara tensora.
También es eficaz para el tratamiento de manchas o melas mas, drenaje linfático y pérdida del cabello, y atenúa la apariencia de la celulitis, acné, rosácea, eczemas o psoriasis.
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