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GERIATRÍA |
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La Gerontología es una ciencia que se encarga del envejecimiento de las personas. En ella confluyen conocimientos de la psicología, la medicína, la educación, la sociología ... todo con el objetivo de convertir la experiencia de envejecer en una aventura menos negativa, y por que no, incluso positiva.
A medida que vamos ganando años, tendemos a ser más rígidos en nuestras convicciones, a aferrarnos más a ellas y a mantener nuestros puntos de vista con mayor intensidad. Esto es especialmente evidente en nuestros ancianos, que hay pasado muchas etapas en la vida, algunos han vivido guerras, y todos en general han tenido que ir adaptándose a los numerosos cambios que se han ido dando a lo largo del siglo XX en el modo de vida.
Por tanto, cuando llegan a esta edad de la vida, somos nosotros los jóvenes quienes tenemos que mostrar la máxima comprensión y flexibilidad hacia ellos, y no exigir de su parte lo que ni siquiera nosotros somos capaces de proporcionarles.
Normalmente, los ancianos están habituados a su entorno. Aunque en ocasiones aparezcan algo desorientados, mientras viven en la misma casa y se rodean de las mismas personas tienden a mantenerse bien aferrados a su entorno. Sin embargo, cuando cambian de domicilio y se despiertan por la noche en un entorno diferente al que están habituados, muchos tienden a desorientarse, a sentirse alejados del hogar y amenazados, razón por la cual se sienten angustiados y se agitan. Esto sucede, por ejemplo, cuando por alguna causa hay que ingresaros en un hospital durante unos pocos días. Es fácil observar que su relación se va deteriorando, y se desconectan cada vez más de la realidad.
Esto suele asustar a la familia, pero hay que subrayar que es, normalmente, pasajero: cuando vuelve a su casa, a su vida habitual, a rodearse de sus objetos, se siente reconfortado, la amenaza desaparece y suelen recuperar su comportamiento anterior.
Por ello, ante todo hay que insistir en que su comportamiento no es caprichoso, que aunque a veces parezcan niños no lo son, y que siempre subyace alguna causa en sus actitudes. Es conveniente ser pacientes e intentar comprender lo que les está sucediendo, porque es la mejor manera de llegar a ellos y conseguir entenderse.
Etimológicamente, la palabra Gerontología, procede del término griego geron, gerontos/es o los más viejos o los más notables del pueblo griego; a este término se une el término logos, logia o tratado, grupo de conocedores. Por ello, la gerontología se define como “ciencia que trata de la vejez”, y así también se recoge en el diccionario de la Real Academia Española.
Históricamente, la gerontología es una joven disciplina que – a pesar de que Metchikoff utiliza el término en su sentido actual en 1903 - se ha desarrollado, prácticamente, en la segunda mitad del siglo XX.
Como señala Birren (1996), la gerontología supone un sujeto de conocimiento muy antiguo pero es una ciencia extraordinariamente reciente.
Se ha desarrollado en la segunda mitad del siglo pasado porque es cuando comienza a producirse un fenómeno extraordinariamente importante: el envejecimiento de la población. Este fenómeno ha sido debido a dos factores esenciales: de una parte la mortalidad ha disminuido a la vez que se ha incrementado la esperanza de vida y todo ello, junto a una fuerte caída de la tasa de natalidad, aspecto éste último que parece que está cambiado en este siglo XXI.
La vejez ha sido ya abordada en los textos antiguos: así como señala Lehr (1980), en el Antiguo Testamento se destacan las virtudes que adornan a las personas mayores, su papel de ejemplo o modelo, así como de guía y enseñanza.
Como ocurre en otras disciplinas, es en la filosofía donde podemos encontrar claros antecedentes de la gerontología. Así Platón, presenta una visión individualista e intimista de la vejez, resalta la idea de que se envejece como se ha vivido y de la importancia de cómo habría que prepararse para la vejez en la juventud. Así pues, Platón es un antecedente de la visión positiva de la vejez, así como de la importancia de la prevención y profilaxis.
Por el contrario, Aristóteles presenta lo que podríamos considerar unas etapas de la vida del hombre: la primera, la infancia; la segunda, la juventud; la tercera- la más prolongada-, la edad adulta, y la cuarta, la senectud, en la que se llega al deterioro y la ruina. Considera a la vejez como una enfermedad natural.
Vemos que estas dos visiones antagonistas y contradictorias de la vejez, que se dan ya en Platón y Aristóteles, van a verse representadas a todo lo largo de la historia del pensamiento humano. Así por ejemplo Cicerón sigue la idea positiva de Platón; y Séneca sigue la línea de pensamiento de Aristóteles.
Pero si hablamos del comienzo de la investigación científica en gerontología, tenemos que hablar del siglo XVII, y en concreto de Francis Bacón, con su trabajo History of Life and Death (Historia de la vida y de la muerte). En este texto, Bacon plantea una idea precursora que se cumpliría tres siglos después, a saber, que la vida humana se prolongaría en el momento en el que la higiene y otras condiciones sociales y médicas mejorasen.
Sin embargo, aunque podemos contar con estas ideas geniales, no es hasta el siglo XIX cuando el trabajo científico en gerontología comienza.
El francés Quetelet es el primero que expresa claramente la importancia del establecimiento de los principios que rigen el proceso a través del cual el ser humano nace, crece y muere.
Francis Galton, británico, altamente influido por Quetelet, trabaja en las diferencias individuales sobre características físicas, sensoriales y motrices, datos que presenta en su obra Inquiry into human faculty and its developments (Estudio sobre las facultades humanas y su desarrollo).
También hay que resaltar a Stanley Hall, psicólogo norteamericano, que en su obra Senescente, the last half of life (Senectud, la última mitad de la vida) trata de contribuir a la comprensión de la naturaleza y las funciones de la vejez, ayudando al establecimiento de la ciencia de la gerontología contradiciendo el modelo deficitario tan al uso entonces. Uno de sus descubrimientos empíricos es el de haber resaltado que las diferencias individuales en la vejez son significativamente mayores que las que aparecen en otras edades de la vida.
Hasta aquí cuatro autores que pueden ser considerados paradigmáticos en una investigación inicial científicas sobre la vejez y el envejecimiento, y que por tanto, son antecedentes de la gerontología.
La historia reciente de la gerontología científica se inaugura con el norteamericano Cowdry (1939) y, concretamente, con el texto por él dirigido Problems of Aging (Problemas del envejecimiento). En esta obra al tratamiento de las condiciones médicas y físicas de la edad se incorporan aspectos psicológicos y sociales, por lo que puede ser considerado un primer tratado de gerontología. Es también en 1939, bajo los auspicios de la MacyFoundation, cuando se funda en Estados Unidos la primera asociación para la investigación del envejecimiento (Club for Research on Aging).
Pero es después de la Segunda Guerra Mundial cuando se desarrollan la mayor parte de asociaciones de gerontología, comenzando por la norteamericana (Gerontological Society) en 1945. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología es creada en 1948, y por las mismas fechas o poco después otras muchas asociaciones europeas y latinoamericanas, entre las que destaca la Asociación Internacional de Gerontología fundada en Lieja en 1948.
También en estas fechas empiezan a publicarse órganos de expresión de la gerontología científica, comenzando por el Journal of Gerontology publicado en 1946, una de las revistas de mayor reconocimiento e impacto.
La gerontología tiene un doble objetivo:
desde un punto de vista cuantitativo, la prolongación de la vida (dar más años a la vida, retardar la muerte), y
desde un punto de vista cualitativo, la mejora de la calidad de vida de las personas mayores (dar más vida a los años).
Según Laforest (1991) las tres características principales de la gerontología son:
la gerontología es una reflexión existencial, pertenece a lo humano en cuanto tal.
Es, asimismo, una reflexión colectiva. Debido a los fenómenos demográficos de los dos últimos siglos, ya no es sólo el individuo el que envejece sino también, la sociedad.
Y es esencialmente multidisciplinar.
Desde una perspectiva práctica y social observamos que la gerontología recoge un conocimiento científico amplio, diverso y con numerosas aplicaciones.
Kart (1990) señala que la gerontología ha de relacionar la investigación básica y la aplicada. Dada la variedad de perspectivas que convergen, ha de tener un enfoque interdisciplinar en el estudio del envejecimiento.
Engloba a ciencias como la geriatría, la gerontología social, la biología del envejecimiento, la psicología del envejecimiento,… y a todas aquellas ciencias y disciplinas que tienen por objeto el estudio científico del envejecimiento, cualesquiera que sean los contenidos, variables o factores que incluyan, tanto si se refieren al envejecimiento individual o social.
Moragas (1992) opina que la Gerontología no constituye una disciplina o profesión autónoma, sino simplemente un enfoque peculiar. Las diferentes preguntas o problemas que plantea el envejecimiento- entendido como un fenómeno humano, tal como la niñez o la edad adulta-, en la sociedad contemporánea pueden y deben ser resueltas por las disciplinas o profesiones implicadas en la gerontología (medicina, psicología, pedagogía, trabajo social, derecho,…..), con un enfoque gerontológico.
Queda claro que la gerontología es un campo científico con una perspectiva interdisciplinar en el tratamiento de los temas y de los problemas que afectan al proceso del envejecimiento.
La Gerontología, o Ciencia de la Vejez, es considerada como la ciencia madre, y se divide en cuatro apartados: |
1º- Gerontología biológica o experimental
Es también llamada del envejecimiento. Es una ciencia multidisciplinar que pretende conocer tanto los íntimos mecanismos del envejecimiento como su etiopatogenia. Su desarrollo como ciencia pasó por dos fases: la primera meramente empírica y especulativa, sacaba conclusiones deductivas, y la segunda, es experimental, ligada a la demostración de sus teorías.
En el objetivo de retardar el envejecimiento, o “envejecer más y mejor”, ocupa un lugar destacado la gerontología biológica preventiva, que se divide en diferentes apartados:
prevención farmacológica. Con la utilización de medicamentos como los antioxidantes, vitaminoterapia E, magnoterapia, etc.
Prevención dietética-higiénico-psicológica.
El clima y la ecología también tienen una gran influencia en el envejecimiento. De ahí se explica la alta longevidad de poblaciones que viven en determinadas zonas del mundo: Valles Altos de Ecuador, Valles aislados del Caúcaso, algunos núcleos aislados de las Islas de la Polinesia, etc.
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2º- Gerontología clínica o geriatría
Según Rubies Ferrer (1989), clásicamente se define la geriatría como “la ciencia médica cuyo fin es el diagnóstico de las enfermedades de la vejez, su curación, rehabilitación y reinserción del enfermo en su hábitat (casa o institución) a esto hay que añadir la prevención de dichas enfermedades”.
También Richard y Munafo (1993) hacen referencia a la gerontología clínica o geriatría, integrando en ella la recuperación o adaptación funcional del anciano, y, en ésta, la rehabilitación y la terapia ocupacional.
3º- Gerontología social
Es la que corrientemente se conoce como Gerontología. Es también multidisciplinaria. En ella intervienen los siguientes profesionales: trabajadores sociales, economistas, abogados, arquitectos y políticos. Como ciencias auxiliares cuenta con la demografía y la epidemiología.
Abarca según Rubies Ferrer, todos los problemas sociales, políticos, económicos y sanitarios del ambiente relativo a los viejos.
4º- Gerontopsiquiatría o psicogerontología
Estudia los aspectos psicológicos y psiquiátricos del anciano. Se destacan las demencias y las depresiones como patologías características que van a marcar la muerte del anciano.
La psicogerontología es, para Richard y Munafo (1993) la ciencia que trata de describir, explicar, comprender y modificar las actitudes del sujeto que envejece. Esta visión hace referencia a los aspectos psicológicos de la persona de edad, más que a los psiquiátricos. También Dosíl Maceira (1996) defienden la concepción de la psicogerontología como psicología de la vejez.
Siempre hay que tener en cuenta que la aproximación teórica y práctica de la Gerontología es bio-psico-social. Esto implica lo que ya mencionamos anteriormente, su interdisciplinaridad.
Los conocimientos básicos de la gerontología son los siguientes:
Biológicos: se refieren a la investigación sobre los cambios que con la edad y el paso del tiempo se producen en los distintos sistemas biológicos del organismo.
Psicológicos: se refieren al estudio sobre los cambios y/o la estabilidad que el paso del tiempo produce en las funciones psicológicas como la atención, percepción, el aprendizaje, la memoria, la afectividad y la personalidad, entre otros fenómenos psicológicos.
Sociales: se refiere a la búsqueda de cambios debidos a la edad relativos a los roles sociales, intercambio y estructura social, así como en qué forma los emergentes culturales contribuyen en esos cambios (crecimiento o declive), así como al envejecimiento de las poblaciones.
Queda claro que la gerontología tiene distintos objetos de estudio: el viejo, la vejez y el envejecimiento.
Estos objetos de estudio deben ser abordados desde una perspectiva de investigación básica y aplicada; ya que la gerontología es claramente interventiva- trata de mejorar las condiciones de vida de las personas mayores.
La diversidad de conocimientos que requiere el abordaje del viejo, la vejez y el envejecimiento, nos lleva como hemos visto a la interdisciplinaridad, y como consecuencia a una formación gerontológica amplia, sin cerrarnos a la exclusiva especificación de nuestra área de conocimiento.
El gerontólogo ha de integrar los distintos saberes base de la gerontología.
Finalmente hay que señalar que los problemas gerontológico concretos pueden necesitar soluciones mono o interdisciplinares y el trabajo, o no, en equipo; dependiendo de la naturaleza del problema, pero siempre hay que estar preparados en el campo de la gerontología para participar en decisiones con otros profesionales.
Consideraciones con los adultos mayores:
Respetar la intimidad y dignidad del anciano lo más posible.
Respetar y reforzar su independencia.
Llamar al anciano por su nombre. Aquí hay que recordar que a algunos de ellos NUNCA les han llamado de tú, sino de Usted, y a muchos siempre se les ha añadido algún título al nombre, como "Don José". Es duro para ellos pasar de repente a ser "Pepe" para todo el mundo. NO se trata de que ellos se adapten a nosotros, sino de respetarles y cuidar la relación, aportando el trato que esperan recibir y no el que nosotros queremos darles. Cuidar las palabras.
Hablarles en el tono de voz adecuado, con claridad, despacio y siempre con respeto. No todos oyen mal, así que no hay por qué chillarles al dirigirnos a ellos. Si hablándoles en un tono normal no nos oyen, será el momento de elevar progresivamente el volumen de la voz hasta llegar al que necesitan para oír bien.
Mantener frente a ellos una actitud positiva y alegre.
Tener gestos de afecto habituales, pero siempre con respeto.
Escucharles con paciencia.
Animarles a que estén activos el máximo tiempo posible.
Motivarles en actividades como leer el periódico, revistas, ver la televisión o escuchar la radio, como medio de información actual.
Fomentar la amistad y comunicación entre ellos.
Motivar a las mujeres a visitar la peluquería, y a los hombres para que se rasuren o afeiten la barba.
Averiguar cuales son sus aficiones o actividades favoritas y tenerlas a su alcance, si es posible.
Un Gen que alarga la vida
Una variación genética involucrada en la regulación del colesterol y que está relacionada con la longevidad tendría la capacidad de mejorar la agudeza mental en la vejez, según los descubrimientos de un nuevo estudio.
Investigadores analizaron si una variación del gen CETP, llamada tipo V, influía en la preservación de la función cognitiva de 158 judíos Ashkenazi con una longevidad excepcional. La edad promedio de los participantes era de 99,2 años.
En general, el 29 por ciento de los participantes con función cognitiva óptima tenía el tipo V del gen CETP, comparado con el 14 por ciento de aquellos con un bajo rendimiento cognitivo.
Desde el punto de vista inverso, el 61 por ciento de aquellos con el tipo V tenían un buen funcionamiento cognitivo, contra el 30 por ciento de los que tenían otro tipo genético, escribieron los autores en la revista Neurology.
El equipo estudió a 173 participantes del Estudio del Envejecimiento Einstein para confirmar el rol del CETP en una cohorte más joven.
El tipo CETP V era unas cinco veces más frecuente en las personas sin demencia que en aquellos con el trastorno.
"Es probable que esa variación del gen también proteja de la enfermedad de Alzheimer", dijo a través de un comunicado el autor principal del estudio, Nir Barzilai, de la Escuela de Medicina Albert Einstein, en Bronx.
"Poco se ha hecho para identificar las causas de la longevidad en ciertos adultos excepcionalmente mayores y conocer por qué no desarrollan enfermedad", dijo Barzilai, quien agregó:
"Al estudiar a esos centenarios, esperamos conocer qué factores reducen el riesgo de desarrollar enfermedades frecuentes en la población general a una edad más temprana".
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