
|
ALERGOLOGÍA |
| |
Parte de la medicina que estudia el tratamiento de las enfermedades alérgicas. Es la especialidad que ve los fenómenos inmunológicos del organismo como: asma, rinitis, urticarias, fiebre de heno, reacciones a medicamentos, reacciones adversas a ciertos medicamentos.
En 1905 Pirquet sugiere que la enfermedad del suero (un fenómeno de hipersensibilidad) tiene relación directa con la producción de anticuerpos contra el suero inyectado, introduciendo el término de alergia para referirse a la reactividad inmunológica alterada.
La alergia es una respuesta exagerada del organismo cuando entra en contacto con determinadas sustancias provenientes del exterior. Estas sustancias capaces de provocar una reacción alérgica se conocen como sustancias alergénicas o alérgenos.
La especialidad médica que estudia las enfermedades relacionadas con procesos alérgicos es la alergología. La alergología está muy relacionada con la inmunología, la dermatología y la neumología, puesto que en los procesos alérgicos interviene el sistema inmunitario, y sus manifestaciones aparecen frecuentemente en la piel y en el aparato respiratorio. |
|
LA ALERGIA
Las alergias son respuestas exageradas del sistema inmunológico (las defensas de nuestro organismo) al entrar en contacto con determinadas sustancias, llamadas alergenos. Su aparición se recrudece en primavera, porque uno de los grupos de alergenos más frecuentes son los pólenes, unas células reproductoras de las plantas que proliferan durante esta estación. Se estima que un 20 por ciento de la población es alérgica a alguna sustancia (pólenes, polvo, alimentos, hongos) y parece ser una cifra que va en aumento.
Causas
Se sospecha que existe una predisposición hereditaria a las alergias, lo que significa que un niño cuyos padres son alérgicos probablemente desarrolle algún tipo de sensibilización, aunque no necesariamente hacia la misma sustancia que rechazan sus padres. Por ejemplo, si la madre es alérgica al marisco, tiene más probabilidades de desarrollar una alergia, pero no precisamente a ese alimento, sino a otros alergenos como el polen. A pesar de que son muy molestas, por lo general, las alergias no son complicaciones graves, pero sí pueden acabar en cuadros más complejos, como el asma. De hecho, se calcula que el 80 por ciento de los asmáticos tienen, en menor o mayor grado, una base alérgica. En estos casos, el asma aparece también por la acción de los alergenos y los pólenes son el principal grupo que la desencadena. |
|
Síntomas
Los principales síntomas de las alergias son:
Enrojecimiento de los ojos
Picor y mucosidad acuosa en la nariz
Aparición de urticaria (picor) o eccemas en la piel
Ataques de tos o incluso de asma
Diarreas y dolor abdominal
TIPOS DE ALERGIA
Alergia a los alimentos
La alergia a alimentos es una respuesta exagerada del organismo cuando entra en contacto con determinados nutrientes. Estas sustancias capaces de provocar una reacción alérgica se conocen como sustancias alergénicas o alérgenos.
Algunos alimentos, como la leche, el huevo, pescado o marisco, provocan reacciones alérgicas cutáneas y respiratorias. Hay que identificar los alimentos que provocan las alergias, evitarlos y disponer de adrenalina autoinyectable para afrontar las emergencias.
No se debe confundir la alergia a alimentos con la intolerancia a los alimentos, que es la incapacidad de consumir ciertos alimentos o nutrientes sin sufrir efectos adversos sobre la salud. Los efectos pueden ser más o menos rápidos sobre la salud. La intolerancia a los alimentos se distingue de las alergias en que estas últimas provocan una respuesta del sistema inmune, activando la Inmunoglobulina E (IgE); y las intolerancias no.
Tipos de alergia a alimentos
Alergia a la leche.
Alergia al huevo.
Alergia a los frutos secos.
Alergia a la soja.
Alergia a la legumbre.
Alergia al cacahuete.
Alergia al pescado.
Alergia al marisco.
Alergía al Polen
La alergia al polen es la más frecuente y afecta cada vez a un mayor número de personas. Provoca estornudos, picores nasales y oculares, lagrimeo, tos y dificultades respiratorias, e incluso diarreas o dolor abdominal. Además de evitar el causante de la alergia, el tratamiento pasa por el uso de anhistamínicos, antiinflamatorios y la vacunación.
El polen es el nombre colectivo de las microsporas (granos de polen) de las plantas con semilla (espermatófitos). El grano de polen tiene una cubierta resistente que facilita su viabilidad mientras es transportado de la planta que lo ha originado a otra (proceso de polinización). Se llama Palinología al estudio del polen en todos sus aspectos.
Alergia a los ácaros del polvo
Un porcentaje importante de la población es alérgica a los ácaros del polvo, pequeños parásitos de la familia de los arácnidos que se alimentan de escamas dérmicas y hongos. Para combatirlos es necesario extremar la limpieza en el hogar y emplear acaricidas, sustancias químicas que eliminan ácaros y hongos.
Acarina o acari es uno de los órdenes de la clase Arachnida, integrada por los diversos subórdenes de los onicopalpídeos, mesostigmados, trombidiformes y sarcoptiformes. Incluye aproximadamente a 30.000 especies.
Algunos de ellos son micróscopicos. Tienen un amplio hábitat, llegando a ser parásitos de plantas y animales. Poseen 4 pares de patas y su cuerpo está dividido en dos partes. Muchas de estas especies atacan los cultivos, aunque hay algunas que son predadoras y se alimentan de plagas, por lo que resultan beneficiosas para protegerlos. Sus excrementos son los factores desencadenantes más comunes de la alergia perenne y los síntomas de asma.
Los ácaros del polvo se hallan en toda la casa, pero prosperan especialmente con alto nivel de humedad y en áreas donde hay caspa humana (escamas de piel muerta). Los síntomas de la alergia a los ácaros del polvo pueden incluir congestión o goteo de la nariz con estornudos (particularmente en la mañana), picazón y lagrimeo de los ojos, tos y silbido al respirar.
Hay ácaros de importancia como parásitos de plantas, parásitos de animales y del ser humano (como ácaro arador de la sarna), el ácaro del polvo (Dermatophagoides farinae) o las garrapatas (Ixodes y otros géneros) y las garrapatas de las abejas melíferas del género Varroa.
Alergía a la picadura de ciertos insectos
Los que más reacciones alérgicas provocan son los de la familia de los himenópteros (abeja, avispa y avispón). Sus picaduras provocan enrojecimeinto, inflamación y dolor, aunque algunas personas reaccionan de manera más fuerte al ser hipersensibles al veneno liberado por el insecto, pudiendo incluso fallecer por esta causa. Las reacciones leves pueden tratarse con antihistamínicos y calmantes, mientras que los casos severos requieren la administración de adrenalina y la vacunación.
Los insectos (Insecta) son una clase de animales invertebrados, del filo de los artrópodos. La ciencia que estudia los insectos se denomina entomología.
Muchos insectos poseen órganos muy refinados de percepción; en algunos casos sus sentidos pueden ser mejores que los de los humanos. Por ejemplo, las abejas pueden ver en el espectro ultravioleta y captar los patrones de polarización de la luz, y las polillas macho tienen un sentido especializado del olfato que los ayuda a detectar las feromonas de las hembras a muchos kilómetros de distancia.
Alergia a los animales
La principal fuente de alergenos son las proteínas que se encuentran en la caspa y la orina de los animales. Provocan reacciones cutáneas y respiratorias. La única forma de evitarlas es alejándose de los animales domésticos. Los animales forman un grupo natural estrechamente emparentado con los hongos y las plantas.
Alergia a los hongos
Algunos hongos producen alergenos que se depositan en sus esporas, y la liberación de éstas depende de la humedad, la temperatura y la existencia de materia orgánica en su entorno, como basuras o cortinas de baño. Las épocas más favorables para su desarrollo son la primavera y el otoño, y entre los más comunes destacan la alternaria, el cladosporium, el penicillium, el aspergillus y el mucor.
Alergia a los metales
La alergia más frecuente que se puede citar entre las de este tipo es la alergia al níquel, el cual se halla presente en prácticamente todas las aleaciones de metales no-nobles y a veces en algunas aleaciones de oro bajo.
La alergia al níquel está mediada por un mecanismo de hipersensibilidad tipo 4, con inflamación producida por liberación de mediadores directamente por los linfocitos. Los síntomas más frecuentes son la producción de eccemas en la zona de contacto con los metales (bisutería, metales de cierres de ropa interior, etc.).
La mejor manera de prevenirla es evitando el contacto con estos metales, y una vez aparecida, con corticosteroides (corticoides) aplicados localmente a corto plazo. Aunque los síntomas desaparezcan y la alergia parezca remitir, la naturaleza de la sensibilización es crónica, con épocas de más o menos tolerancia.
Alergia a los fármacos
En ocasiones el sistema inmune reacciona a ciertos fármacos produciendo sustancias químicas que provocan con reacciones alérgicas. Estos fármacos deben evitarse totalmente y hay que informar al especialista de cualquier otra reacción a medicamentos.
TRATAMIENTOS
Antihistamínicos: alivia síntomas típicos de la alergia, como los estornudos, el picor y el goteo nasal. Actúa bloqueando las histaminas, sustancias químicas que el organismo genera en respuesta a un alergeno y que provocan la inflamación del aparato respiratorio.
Entre sus efectos adversos se encuentran la sequedad de nariz, boca y garganta, y pueden tener efectos sedantes, por lo que no se debe conducir o manejar maquinaria peligrosa mientras se toman estos fármacos. El alcohol incrementa el efecto de sedación.
Descongestionantes: mejoran los síntomas de congestión nasal y se administran en forma de pastillas, jarabes o spray. En ocasiones suelen combinarse con un antihistamínico. Pueden causar nerviosismo, insomnio y, en el caso del spray, irritación nasal. Deben emplearse bajo control médico y durante periodos limitados, ya que con el tiempo puede producirse un efecto rebote y los síntomas reaparecen con más fuerza.
Antiinflamatorios: en algunas crisis alérgicas se puede recurrir a tratamientos que reduzcan la inflamación (corticoides) ya sea en fármacos o en inhaladores aplicados directamente a la boca. Estos productos ensanchan la capacidad respiratoria de los bronquios y son los que emplean los asmáticos.
Inmunoterapia: las vacunas permiten que el organismo vaya creando cierta tolerancia a la sustancia que provoca la alergia, de manera que con el tiempo deja de reaccionar al estímulo alérgico. Suelen ser eficaces en el 85 por ciento de los casos.
Sólo son útiles en ciertos tipos de alergia, como las causadas por picaduras de insectos, ácaros del polvo, pólenes y animales, mientras que no resultan eficaces en las alergias a los alimentos y las sustancias químicas.
VACUNAS
La inmunoterapia (vacunas) es el único tratamiento que se dirige a la evolución natural de la alergia. Esta terapia consiste en la administración de cantidades gradualmente crecientes de un extracto alergénico al individuo alérgico, para mejorar los síntomas. La administración de la inmunoterapia a los pacientes alérgicos se realiza en dos pautas: la inmunización preestacional, que se aplica en los meses de otoño e invierno y que se abandona en primavera, y la inmunoterapia perenne o coestacional, que se administra todo el año.
La aplicación de las vacunas se realiza por vía subcutánea y, más recientemente, se viene administrando oralmente, pero con este sistema todavía no se ha demostrado si la vacuna perdura a largo plazo, como la subcutánea. Está indicada en casos de alergia moderada y severa con síntomas que perduran a lo largo de todo el año, personas que no responden al tratamiento farmacológico o que son alérgicas a sustancias difíciles de evitar, como los árboles y las mascotas. La inmunoterapia está especialmente indicada en las personas que reaccionan de manera muy grave a las picaduras de insectos. |
| |
|