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La poliomielitis es una enfermedad infecciosa viral muy contagiosa, que ataca al sistema nervioso central, causando parálisis permanente de los músculos y frecuentemente, la muerte. El Poliovirus es el causante de la enfermedad y se han identificado tres tipos: el Brunhilde (tipo I) Lansing (tipo II). León (tipo III). El tipo I es usualmente el responsable de las epidemias. La incidencia más grande de la enfermedad, también llamada parálisis infantil, afecta a los niños entre las edades de cinco y diez años.

Causas y factores de riesgo

La poliomielitis es una enfermedad contagiosa causada por la infección con el poliovirus, el cual se transmite por contacto directo de persona a persona, por contacto con las secreciones infectadas de la nariz o la boca o por contacto con heces infectadas.

 
 
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El virus entra a través de la boca y la nariz, se multiplica en la garganta y en el tracto intestinal donde es absorbido y se disemina a través de la sangre y el sistema linfático. Finalmente, el período de incubación (el tiempo desde la infección inicial con el virus hasta el desarrollo de los síntomas de la enfermedad) dura de 5 a 35 días con un promedio de 7 a 14 días.

Los riesgos son, entre otros:

Poliomielitis Falta de vacunación contra la poliomielitis y la consecuente exposición a un caso de la enfermedad
Poliomielitis Viajar a áreas en donde se haya presentado un brote de la enfermedad

En las áreas que tuvieron un brote, las poblaciones más vulnerables son, entre otros, los niños, las mujeres embarazadas y los ancianos.

La polio ha sido erradicada en muchos países y ahora sólo se presenta en pocas regiones del mundo. Hasta hace poco, el último caso de polio relacionado con falta de vacuna en los Estados Unidos fue en 1979; sin embargo, en noviembre de 2005, se diagnosticaron cuatro casos de polio en una comunidad Amish en Minnesota. Ninguno de estos niños había sido vacunado contra la polio, que ahora es una medida de rutina en los Estados Unidos.

Aparte de este pequeño brote, ha habido muy pocos casos de polio en el hemisferio occidental desde los años 70, debido al programa de erradicación masiva que abarca vacunaciones masivas en estas regiones. Sin embargo, todavía existen áreas en el mundo donde la polio está ampliamente diseminada. Esta enfermedad es más común en el verano y el otoño.

 

Síntomas

Hay tres patrones básicos de infección por polio: infección subclínica, no paralítica y paralítica. Aproximadamente el 95% son infecciones subclínicas que pueden pasar inadvertidas.

La poliomielitis clínica afecta al sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal) y se divide en las formas no paralítica y paralítica. Se puede presentar después de la recuperación de una infección subclínica.

INFECCIÓN SUBCLÍNICA

Poliomielitis No se presentan síntomas o los síntomas sólo duran 72 horas o menos
Poliomielitis Fiebre leve
Poliomielitis Dolor de cabeza
Poliomielitis Molestia general o inquietud (malestar general)
Poliomielitis Dolor de garganta
Poliomielitis Garganta enrojecida
Poliomielitis Vómitos

POLIOMIELITIS NO PARALÍTICA

Poliomielitis Los síntomas duran de 1 a 2 semanas
Poliomielitis Fiebre moderada
Poliomielitis Dolor de cabeza
Poliomielitis Vómitos
Poliomielitis Diarrea
Poliomielitis Cansancio excesivo, fatiga
Poliomielitis Irritabilidad
Poliomielitis Dolor o rigidez en la espalda, brazos, piernas y abdomen
Poliomielitis Sensibilidad muscular y espasmos en cualquier área del cuerpo
Poliomielitis Dolor y rigidez en el cuello
Poliomielitis Dolor en la parte anterior del cuello
Poliomielitis Dolor de espalda
Poliomielitis Dolor en las piernas (músculos de la pantorrilla)
Poliomielitis Erupción o lesión en la piel acompañada de dolor
Poliomielitis Rigidez muscular

POLIOMIELITIS PARALÍTICA

Poliomielitis Fiebre, que ocurre de 5 a 7 días antes que otros síntomas
Poliomielitis Dolor de cabeza
Poliomielitis Rigidez de nuca y espalda
Poliomielitis Debilidad muscular asimétrica (sólo en un lado o empeora en un lado)

  • De inicio rápido
  • Que avanza hasta la parálisis
  • La localización depende de la parte en que la médula espinal se afecte
Poliomielitis Sensibilidad anormal, pero sin pérdida de la sensibilidad, de un área
Poliomielitis Sensibilidad al tacto; un toque leve puede ser doloroso
Poliomielitis Dificultad para comenzar a orinar
Poliomielitis Estreñimiento
Poliomielitis Distensión abdominal
Poliomielitis Dificultad para deglutir
Poliomielitis Dolor muscular
Poliomielitis Espasmos o contracciones musculares, particularmente en la pantorrilla, el cuello o la espalda
Poliomielitis Babeo
Poliomielitis Dificultad para respirar
Poliomielitis Irritabilidad o poco control del temperamento
Poliomielitis Reflejo de Babinski positivo

Tratamiento

No existe tratamiento específico de la enfermedad.

En los períodos agudos y de convalecencia, el tratamiento consiste en un control de los síntomas (medicamentos que combaten los síntomas como fiebre, dolor, etc.) y a una gran cantidad de medidas de terapéutica física que evite las malas posturas, las distensiones músculo tendinosas o las retracciones de los mismos, protegiendo los segmentos afectados para evitar la deformidad y el crecimiento anormal del hueso. No existe, una vez que la enfermedad se ha declarado, un tratamiento que la cure.

En el período de las secuelas es donde la cirugía ortopédica puede suponer un mayor apoyo al tratamiento de esta enfermedad, pues en ese período el común denominador es la presencia de deformidades físicas. En estos casos es necesario una intervención quirúrgica, bien para alinear una extremidad con el fin de adaptarle una ortesis de soporte para poder caminar, o para darle a la extremidad una mejor estética corporal, o para hacerla un poco más funcional o para igualar la longitud de los miembros. Estos tratamientos quirúrgicos pueden ir desde sencillas intervenciones hasta los más complejos procedimientos que posteriormente necesitan largos períodos de inmovilización y tratamiento de rehabilitación.

Los individuos que han tenido polio, que ahora presentan síntomas como debilidad, fatiga y dolor y que creen que pueden tener SPP (Síndrome postpoliomielitis) deben someterse a una cuidadosa evaluación por parte de un experto en un centro de rehabilitación. Es posible que un cambio de aparatos ortopédicos, la reducción de la actividad física o el tratamiento de otras enfermedades como la artritis puedan reducir o eliminar los síntomas. Un programa de ejercicios especiales también puede contribuir a aumentar la fuerza y mejorar el funcionamiento de los músculos.

En un esfuerzo por reducir la fatiga en los pacientes de SPP, los científicos realizaron un estudio utilizando bajas dosis del medicamento piridostigmina y hallaron que sí reducía la fatiga en algunos pacientes. Prosigue la investigación con este medicamento.

El futuro del tratamiento de los pacientes de SPP puede centrarse en los factores del crecimiento de los nervios. Se están poniendo en marcha ensayos clínicos controlados, multicéntricos, para determinar si un factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1) puede incrementar la capacidad de las neuronas motoras para producir nuevos ramales, mantener los ramales existentes y rejuvenecer la sinapsis (el espacio entre las células nerviosas donde las señales pasan de una célula a otra).

Pronostico

Aproximadamente el 30% de los pacientes que presentan formas paralíticas se recuperan en pocos meses; en otro 30% quedan secuelas menores; en el 30%, secuelas mayores, caracterizadas por atrofia muscular. En un 10% de los casos se producen formas graves respiratorias que pueden ocasionar la muerte.

Diagnostico

El aislamiento e identificación del poliovirus en las heces es el mejor método para confirmar el diagnóstico de poliomielitis. Las muestras de heces de casos sospechosos de poliomielitis deben obtenerse tan pronto como sea posible, preferiblemente en los primeros 7 días, o al menos durante los primeros 14 días después de la aparición de la enfermedad.

Prevención

La vacuna contra la polio previene de manera efectiva la poliomielitis en la mayoría de las personas (la efectividad es superior al 90%).

 
 
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