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Síntomas
Hay tres patrones básicos de infección por polio: infección subclínica, no paralítica y paralítica. Aproximadamente el 95% son infecciones subclínicas que pueden pasar inadvertidas.
La poliomielitis clínica afecta al sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal) y se divide en las formas no paralítica y paralítica. Se puede presentar después de la recuperación de una infección subclínica.
INFECCIÓN SUBCLÍNICA
No se presentan síntomas o los síntomas sólo duran 72 horas o menos
Fiebre leve
Dolor de cabeza
Molestia general o inquietud (malestar general)
Dolor de garganta
Garganta enrojecida
Vómitos
POLIOMIELITIS NO PARALÍTICA
Los síntomas duran de 1 a 2 semanas
Fiebre moderada
Dolor de cabeza
Vómitos
Diarrea
Cansancio excesivo, fatiga
Irritabilidad
Dolor o rigidez en la espalda, brazos, piernas y abdomen
Sensibilidad muscular y espasmos en cualquier área del cuerpo
Dolor y rigidez en el cuello
Dolor en la parte anterior del cuello
Dolor de espalda
Dolor en las piernas (músculos de la pantorrilla)
Erupción o lesión en la piel acompañada de dolor
Rigidez muscular
POLIOMIELITIS PARALÍTICA
Fiebre, que ocurre de 5 a 7 días antes que otros síntomas
Dolor de cabeza
Rigidez de nuca y espalda
Debilidad muscular asimétrica (sólo en un lado o empeora en un lado)
- De inicio rápido
- Que avanza hasta la parálisis
- La localización depende de la parte en que la médula espinal se afecte
Sensibilidad anormal, pero sin pérdida de la sensibilidad, de un área
Sensibilidad al tacto; un toque leve puede ser doloroso
Dificultad para comenzar a orinar
Estreñimiento
Distensión abdominal
Dificultad para deglutir
Dolor muscular
Espasmos o contracciones musculares, particularmente en la pantorrilla, el cuello o la espalda
Babeo
Dificultad para respirar
Irritabilidad o poco control del temperamento
Reflejo de Babinski positivo
Tratamiento
No existe tratamiento específico de la enfermedad.
En los períodos agudos y de convalecencia, el tratamiento consiste en un control de los síntomas (medicamentos que combaten los síntomas como fiebre, dolor, etc.) y a una gran cantidad de medidas de terapéutica física que evite las malas posturas, las distensiones músculo tendinosas o las retracciones de los mismos, protegiendo los segmentos afectados para evitar la deformidad y el crecimiento anormal del hueso. No existe, una vez que la enfermedad se ha declarado, un tratamiento que la cure.
En el período de las secuelas es donde la cirugía ortopédica puede suponer un mayor apoyo al tratamiento de esta enfermedad, pues en ese período el común denominador es la presencia de deformidades físicas. En estos casos es necesario una intervención quirúrgica, bien para alinear una extremidad con el fin de adaptarle una ortesis de soporte para poder caminar, o para darle a la extremidad una mejor estética corporal, o para hacerla un poco más funcional o para igualar la longitud de los miembros. Estos tratamientos quirúrgicos pueden ir desde sencillas intervenciones hasta los más complejos procedimientos que posteriormente necesitan largos períodos de inmovilización y tratamiento de rehabilitación.
Los individuos que han tenido polio, que ahora presentan síntomas como debilidad, fatiga y dolor y que creen que pueden tener SPP (Síndrome postpoliomielitis) deben someterse a una cuidadosa evaluación por parte de un experto en un centro de rehabilitación. Es posible que un cambio de aparatos ortopédicos, la reducción de la actividad física o el tratamiento de otras enfermedades como la artritis puedan reducir o eliminar los síntomas. Un programa de ejercicios especiales también puede contribuir a aumentar la fuerza y mejorar el funcionamiento de los músculos.
En un esfuerzo por reducir la fatiga en los pacientes de SPP, los científicos realizaron un estudio utilizando bajas dosis del medicamento piridostigmina y hallaron que sí reducía la fatiga en algunos pacientes. Prosigue la investigación con este medicamento.
El futuro del tratamiento de los pacientes de SPP puede centrarse en los factores del crecimiento de los nervios. Se están poniendo en marcha ensayos clínicos controlados, multicéntricos, para determinar si un factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1) puede incrementar la capacidad de las neuronas motoras para producir nuevos ramales, mantener los ramales existentes y rejuvenecer la sinapsis (el espacio entre las células nerviosas donde las señales pasan de una célula a otra).
Pronostico
Aproximadamente el 30% de los pacientes que presentan formas paralíticas se recuperan en pocos meses; en otro 30% quedan secuelas menores; en el 30%, secuelas mayores, caracterizadas por atrofia muscular. En un 10% de los casos se producen formas graves respiratorias que pueden ocasionar la muerte.
Diagnostico
El aislamiento e identificación del poliovirus en las heces es el mejor método para confirmar el diagnóstico de poliomielitis. Las muestras de heces de casos sospechosos de poliomielitis deben obtenerse tan pronto como sea posible, preferiblemente en los primeros 7 días, o al menos durante los primeros 14 días después de la aparición de la enfermedad.
Prevención
La vacuna contra la polio previene de manera efectiva la poliomielitis en la mayoría de las personas (la efectividad es superior al 90%).
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