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Algunas de las causas más comunes de convulsiones abarcan:
Problemas de desarrollo, condiciones genéticas presentes al nacer o lesiones perinatales (las convulsiones generalmente comienzan en la lactancia o en la primera infancia)
Anomalías metabólicas que pueden afectar a personas de cualquier edad y pueden ser el resultado de:
- complicaciones de diabetes
- desequilibrios electrolíticos
- insuficiencia renal, uremia (acumulación tóxica de residuos)
- deficiencias nutricionales
- fenilcetonuria (PKU) que puede causar convulsiones en bebés
- otras enfermedades metabólicas tales como la metabolopatía congénita
- consumo de cocaína, anfetaminas, alcohol u otras drogas psicoactivas
- síndrome de abstinencia de alcohol
- síndrome de abstinencia de drogas, particularmente barbitúricos y benzodiazepinas
Lesión cerebral
- más común en adultos jóvenes
- las convulsiones generalmente comienzan dentro de los dos años después de la lesión
- convulsiones tempranas (dentro de las dos semanas después de la lesión), que no necesariamente indican que se desarrollarán convulsiones crónicas (epilepsia)
Tumores y lesiones cerebrales (como hematomas)
- pueden afectar a cualquier edad, pero es más común después de los 30 años
- inicialmente son más comunes las convulsiones parciales (focales)
- puede evolucionar a convulsiones tonicoclónicas generalizadas
Infecciones
- pueden afectar a personas de todas las edades
- pueden ser una causa reversible de las convulsiones
- las infecciones cerebrales como meningitis y encefalitis pueden producir convulsiones
- absceso cerebral
- infecciones severas agudas de cualquier parte del cuerpo
- infecciones crónicas (como la neurosífilis)
- complicaciones del SIDA u otros trastornos inmunitarios
Los trastornos convulsivos afectan a cerca del 0,5% de la población y aproximadamente del 1,5 al 5,0% de la población puede presentar una convulsión en su vida. La epilepsia puede afectar a personas de cualquier edad.
Entre los factores de riesgo se encuentran antecedentes familiares de epilepsia, traumatismo craneal u otra condición que produzca daño cerebral.
Los siguientes factores pueden presentar un riesgo de empeorar las convulsiones en una persona con un trastorno convulsivo bien controlado con anterioridad:
Embarazo
Falta de sueño
Pasar por alto dosis de los medicamentos para la epilepsia
Consumo de alcohol u otras drogas psicoactivas
Ciertos medicamentos de prescripción
Enfermedad
Síntomas
La gravedad de los síntomas puede variar enormemente, desde simples episodios de ausencias hasta pérdida del conocimiento y convulsiones violentas. Para muchos pacientes, el evento es la misma situación una y otra vez, mientras que algunos pacientes tienen muchos tipos diferentes de convulsiones que producen síntomas diferentes cada vez. El tipo de convulsión que una persona experimenta depende de una variedad de muchas cosas, como la parte del cerebro que se encuentra afectada y la causa subyacente de dicha convulsión.
En algunas personas, se presenta un aura, que consiste en una sensación extraña (como hormigueo, olor o cambios emocionales), antes de cada convulsión. Las convulsiones se pueden presentar de manera repetitiva sin explicación.
Nota: los trastornos que pueden causar síntomas similares a las convulsiones comprenden accidente isquémico transitorio (AIT), ataques de ira o pánico y otros trastornos que causan pérdida del conocimiento.
SÍNTOMAS DE LAS CONVULSIONES GENERALIZADAS
Las convulsiones generalizadas afectan todo o la mayor parte del cerebro. Entre ellas se encuentran las ausencias y las convulsiones tonicoclónicas generalizadas.
Ausencias:
Movimientos mínimos o inmovilidad (por lo general, a excepción del "parpadeo") que puede parecer una mirada en blanco
Pérdida repentina y breve del conocimiento o la actividad consciente que puede durar sólo unos segundos
Se repite muchas veces
Ocurre más a menudo en la niñez
Disminución del aprendizaje (con frecuencia se cree que el niño sueña despierto)
Convulsiones tonicoclónicas generalizadas :
Contracciones musculares violentas en todo el cuerpo
Rígido y tenso
Afecta una parte importante del cuerpo
Pérdida del conocimiento
La respiración se suspende temporalmente, seguida de un suspiro
Incontinencia urinaria
Mordeduras en la lengua o las mejillas
Confusión después de la convulsión
Debilidad después de la convulsión (parálisis de Todd)
SÍNTOMAS DE LAS CONVULSIONES PARCIALES (SIMPLES Y COMPLEJAS)
Las convulsiones parciales pueden ser simples o complejas y afectan sólo una porción del cerebro.
Los síntomas de las convulsiones parciales simples (focales) pueden ser:
Contracciones musculares de una parte específica del cuerpo
Sensaciones anormales
Náuseas
Sudoración
Enrojecimiento de la piel
Pupilas dilatadas
Los síntomas de las convulsiones parciales complejas pueden ser:
Automatismo (ejecución automática de conductas complejas sin percepción consciente)
Sensaciones anormales
Náuseas
Sudoración
Enrojecimiento de la piel
Pupilas dilatadas
Emociones recordadas o inapropiadas
Cambios en la personalidad o lucidez mental
Se puede perder o no el conocimiento
Problemas con los sentidos del olfato y el gusto si la epilepsia está focalizada en el lóbulo temporal del cerebro
Tratamiento
Para el tratamiento de las convulsiones, por favor ver primeros auxilios en caso de convulsiones.
Si se ha identificado y tratado una causa subyacente de las convulsiones recurrentes, como una infección, dichas convulsiones deben cesar. El tratamiento puede incluir la reparación quirúrgica de tumores o lesiones cerebrales.
Los anticonvulsivos por vía oral pueden reducir el número de convulsiones futuras. La eficacia del medicamento depende de la respuesta de cada individuo a la droga. El tipo de medicamento que se utiliza depende del tipo de convulsión y es posible que se tenga que ajustar la dosis de vez en cuando. Algunos tipos de convulsiones responden bien a un medicamento y pueden responder muy poco (e incluso hacer empeorar) con otros. Es necesario vigilar algunos medicamentos con relación a sus efectos secundarios y niveles en la sangre.
La epilepsia que no responde al uso de algunos medicamentos se denomina epilepsia resistente al tratamiento. Ciertas personas con este tipo de epilepsia se podrían beneficiar de la cirugía cerebral para extirpar las células cerebrales anómalas que están provocando las convulsiones. A otras les puede ayudar el uso de un estimulador del nervio vago, que se implanta en el pecho y que puede ayudar a reducir el número de convulsiones.
Algunas veces, a los niños se les somete a una dieta especial, como la dieta cetógena, para ayudarles a prevenir las convulsiones.
Los pacientes deben portar placas de alerta médica para que se pueda obtener el tratamiento médico oportuno si se presenta una convulsión.
Diagnostico
Hay tres métodos principales de diagnóstico de la epilepsia:
Historia personal y médica del paciente: El médico la realiza obteniendo toda la información posible que pueda darle el afectado (características de los ataques epilépticos, qué le pasa momentos antes de que comience el ataque, etc.). Además añade otra, más científica, sobre la evolución de la persona (cómo le va el tratamiento, otras pruebas realizadas y sus resultados, etc.)
Electroencefalograma: Se hace con una máquina que proporciona, dibujando unas líneas ondulantes, las señales eléctricas que llegan desde las células del cerebro. Con el electroencefalograma, el médico descubre si hay circunstancias cerebrales especiales que expliquen por qué se producen los ataques epilépticos. No obstante, el electroencefalograma no siempre muestra que haya indicios de epilepsia, porque a veces los cambios eléctricos se producen en zonas muy profundas del cerebro; en otras ocasiones, en el momento de hacer el electroencefalograma no se está produciendo ningún cambio.
Tomografía computerizada: Consiste en otra máquina que hace una serie de fotografías de los diferentes niveles del cerebro, con las que se puede ver si existe en él algún bulto, cicatriz, marca o cualquier otra condición que pueda estar causando los ataques.
Prevención
Muchos casos de epilepsia secundaria a traumatismos se pueden prevenir haciendo uso de los cinturones de seguridad en los vehículos y de cascos en las bicicletas y motos; poniendo a los niños en asientos adecuados para coches y, en general, tomando las medidas de precaución necesarias para evitar traumatismos y daños en la cabeza. Seguir un tratamiento después del primer o segundo ataque también puede prevenir la epilepsia en algunos casos. Unos buenos cuidados prenatales, incluyendo el tratamiento de la tensión alta e infecciones durante el embarazo, pueden prevenir daños cerebrales durante el desarrollo del bebé, que conduzcan a una posterior epilepsia u otros problemas neurológicos.
El tratamiento de enfermedades cardiovasculares, tensión alta, infecciones y otros trastornos que puedan afectar al cerebro durante la madurez y la vejez también puede prevenir muchos casos de epilepsia en adultos. Por último, identificar los genes implicados en muchos trastornos neurológicos puede ofrecer oportunidades para un estudio genético y un diagnóstico prenatal que puede prevenir muchos casos de epilepsia. |