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Diagnóstico
Es importante diagnosticar la EPOC en sus primeras etapas. Cuanto antes se deje de fumar y se eviten otros factores de riesgo que pueden agravar la EPOC, mejores serán las probabilidades de retardar el daño pulmonar.
La mayoría de los médicos pueden hacer un diagnóstico provisional de EPOC a partir de los síntomas comunicados por el paciente y la realización de una exploración física. Otros estudios útiles son:
Las radiografías de tórax, que se emplean para descartar otras enfermedades que tienen los mismos síntomas que la EPOC.
La espirometría, que es un estudio de función pulmonar que mide lo bien que el aire entra y sale de los pulmones.
Los análisis de sangre (gasometría arterial y oximetría), que permiten determinar la cantidad de oxígeno presente en la corriente sanguínea.
La electrocardiografía (ECG) y la ecocardiografía, que se emplean para descartar las alteraciones cardíacas que podrían causar los mismos síntomas.
Si se sospecha EPOC en pacientes que son jóvenes o que nunca han fumado, se realiza un análisis para detectar una proteína sanguínea denominada «alfa1-antitripsina». Las personas que no tienen una cantidad suficiente de esta proteína en la sangre a menudo padecen de EPOC.
Síntomas
Muchas personas creen que los síntomas de la EPOC son simplemente algo que sobreviene con la edad y no una señal de algo más grave. Por ese motivo, es posible que alguien sufra de EPOC por mucho tiempo antes de que los síntomas se conviertan en un problema suficientemente grande como para consultar al médico.
Las personas que sufren de EPOC típicamente presentan los síntomas tanto de enfisema como de bronquitis crónica.
En las primeras etapas de la EPOC, los síntomas son:
Una tos que generalmente produce una gran cantidad de mucosidad (esputo) de los pulmones.
Dificultad para respirar, falta de aliento y respiración sibilante.
Una sensación de cansancio, incluso después de realizar actividades diarias sencillas.
Dificultad para dormir porque uno se despierta sin aliento o tosiendo.
En etapas más avanzadas de la EPOC, los síntomas son:
Una coloración azulada de la piel de los labios y los dedos de las manos y de los pies (lo que se denomina «cianosis»).
Una acumulación de líquido en las piernas y los pies (lo que se denomina «edema»).
Una extrema falta de aliento que hace muy difícil realizar todo tipo de actividades.
Adelgazamiento.
Dolor de cabeza al despertarse por la mañana.
Tratamiento
El tratamiento para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) incluye el uso de inhaladores que dilaten las vías respiratorias (broncodilatadores) y algunas veces se utiliza teofilina. Las personas que sufren de EPOC tienen que dejar de fumar. En algunos casos, se utilizan los esteroides inhalados para reducir la inflamación del pulmón, y en los casos graves o de reagudización se administran esteroides por vía oral o intravenosa.
Los antibióticos se utilizan durante los períodos de exacerbación o reagudización de los síntomas, ya que las infecciones pueden a menudo empeorar esta enfermedad. En algunos casos, se puede necesitar la intubación o la ventilación crónica no invasiva, con bajo flujo de oxígeno. La cirugía para extirpar partes del pulmón enfermo ha mostrado que sirve para algunos pacientes con EPOC. Por otro lado, el trasplante de pulmón se lleva a cabo algunas veces en los casos graves.
Los programas de rehabilitación pulmonar pueden ayudar a algunos pacientes.
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