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Son enfermedades que afectan el aparato respiratorio. Pueden tener su origen en procesos infecciosos, mecánico-obstructivos y alérgicos.

Las causas infecciosas se asocian a microorganismos como: virus: adenovirus, rhinovirus, influenza y parainfluenza; bacterias: M catarralis, S. pneumoniae y hongos como el aspergillus, etc.. Las de origen mecánico-obstructivo a exposición a contaminantes de la atmósfera y al hábito tabáquico, entre otros; y las de origen alérgico a una respuesta inmunológica a compuestos como el polen, polvo, por citar unos ejemplos. Dentro de éstas, tiene particular importancia por las características de presentación la Influenza.

Una persona puede estar sin comer muchos días, pero no puede estar sin respirar unos pocos minutos. Esto es un indicativo de lo necesario que es para nosotros una buena respiración. El oxígeno es necesario para la combustión de las sustancias nutritivas que ingerimos.

Las enfermedades del pulmón con cierta frecuencia se acompañan por la sensación de respirar de forma dificultosa, o incluso con una clara sensación de ahogo, yendo acompañadas también de angustia vital. La sensación de no poder respirar bien es una de las sensaciones mas desagradables para el ser humano.

 
 
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Mediante la respiración el oxígeno del aire entra a través de los pulmones en la sangre, donde se une con el hierro de los glóbulos rojos. Esta oxidación del hierro de la hemoglobina de la sangre le da coloración más roja. El oxigeno se une con el hierro a través del pulmón y se suelta al final del camino entrando en cada uno de los millones y millones de células del organismo vivo. De hecho el último tramo de la respiración es la llamada respiración celular.

El ser humano entra en el mundo a través de su primera respiración y deja el mundo con la última respiración. Ha expirado decimos, cuando deja su cuerpo. Entre la primera y la última respiración continuamente y sin cesar, de día y de noche, la función de la respiración trae a nuestro cuerpo el oxigeno del aire y la energía del tercero de los cuatro elementos de la naturaleza (tierra, agua, aire y sol).

El oxígeno que llega a las células da lugar a una combustión de las sustancias nutritivas. Al igual que para quemar un trozo de leña necesitamos ponerlos en contacto con el aire. Si entra más aire, si soplamos al fuego con un fuelle, la leña se quemará mejor aportándonos más energía y calor. Si no hay aire el fuego se apaga.

El oxígeno que llega a nuestras células “quema” las sustancias nutritivas y en esa combustión interior se produce energía y calor. Energía para el vivir diario y calor que mantiene la temperatura del cuerpo más o menos constante, alrededor de los 37º C. El aire mantiene vivo nuestro fuego interno, nuestro organismocalórico, recogiendo las palabras de la antroposofía. La vida es calor, la muerte es fría y cuando llega la última espiración aparece el frío, la muerte fría del cuerpo.

 


Cuando la leña se va consumiendo se forma humo y finalmente cuando todo se ha consumido queda una ceniza que ya no se pueden volver a utilizar. En nuestras células, cuando el oxígeno da lugar a la combustión de las sustancias nutritivas, se produce un gas , (el humo), el gas carbónico (anhídrido carbónico o CO2) que vuelve a recorrer el camino inverso hacia los pulmones, desde donde es eliminado hacia el exterior. Las "cenizas" o sustancias de desecho son eliminadas desde la sangre a través de los órganos de eliminación hacia el exterior del organismo (pulmones, riñones, hígado y aparato digestivo y la piel).

Nuestra energía no solamente depende de los alimentos sanos sino también de una buena respiración. Una buena oxigenación facilita la combustión de los alimentos al ponerse en contacto con el oxigeno del aire. El aire además nos aporta energía y cualidades, la mayoría de ellas desconocidas para el científico mecanicista actual, que no ve más allá de sus narices.

No nos podemos olvidar que además del oxígeno el aire esta lleno de energía que nos aporta vitalidad, la energía vital del aire, uno de los 4 elementos de la Naturaleza. Necesitamos respirar contínuamente y comer de vez en cuando, no al revés.

SÍNTOMAS DE LAS ENFERMEDADES RESPIRATORIAS.
Las enfermedades respiratorias, tienen síntomas repetidos y similares. Normalmente las enfermedades respiratorias afectan en un principio a las zonas más altas  del aparato respiratorio, fosas nasales, faringe, laringe. Posteriormente los síntomas pueden descender y dar lugar a crisis bronquiales y pulmonares, más o menos fuertes, que a veces conocemos como un catarro mal curado.

El pulmón, desde el punto de vista de la Higiene  Vital, se considera que es uno de los órganos de eliminación (junto al aparato digestivo e hígado, riñones, piel).

Cuando el cuerpo va acumulando sustancias de desecho y sustancias tóxicas, éstas tienen que ser eliminadas, porque si no es así pueden dañar y perjudicar seriamente a los diferentes órganos del cuerpo.

Una parte importante de las sustancias de desecho del organismo se eliminan a través de los pulmones, por el aire espirado (mal aliento) o por la mucosidad de la zona nasal (mocos) o bronquiales (flemas). Muchas de las crisis respiratorias (catarro, gripe, bronquitis...) son frecuentes en invierno, el pulmón es muy sensible al frío. Pero no podemos olvidar que su frecuencia aumenta especialmente tras las navidades, como forma de eliminar la gran cantidad de sustancias tóxicas e indigestibles ingeridas durante esos días. El cuerpo “abre” el pulmón y los bronquios para eliminar mejor las toxinas, equilibrándose de nuevo antes que la enfermedad se convierta en algo crónico e incurable. Y lo hace con frecuencia después de los festines de las fiestas.

Proclamemos la inocencia de las bacterias y los virus que no tienen nada que hacer con los excesos de esos días. Tenemos miedo a esos seres vivos invisibles al ojo humano y no nos asusta para nada los excesos de comida, los embutidos, el café, el alcohol, el tabaco... y la no expresión de nuestras emociones. La sociedad consumista y egoísta es el peor de los virus.

Cuando bebemos alcohol, el cuerpo “reconoce” que es una sustancia muy tóxica para nuestras células, en parte es neutralizado por el hígado pero también es eliminado por el aire que expulsamos al respirar. Al expulsar el aire expulsamos alcohol y sus derivados. Esta eliminación del alcohol en el aire es la base de la prueba del “alcoholímetro” realizado por la policía. De la misma manera que el alcohol otras sustancias de desecho o tóxicas se eliminan por el aire y eso da lugar con frecuencia al mal aliento. El mal aliento, en su mayor parte, tiene más que ver con la eliminación de productos tóxicos por el pulmón que con la fermentación de la comida en la boca o en el estomago o el mal estado de las boca y los dientes.

Todas las llamadas enfermedades respiratorias, no son ni más ni menos que diferentes combinaciones  de unos cuantos síntomas: Tos, mocos, flemas, dificultad respiratoria,... Síntomas que manifiestan el intento del organismo para librarse de las sustancias tóxicas acumuladas a lo largo del tiempo en las enfermedades agudas, y la aceptación y tolerancia del acumulo tóxico y desequilibrio, alternada de pequeñas crisis curativa que intentan sacar al cuerpo de la enfermedad crónica.

La mayoría de las llamadas enfermedades respiratorias no son sino formas, más o menos diferentes,  de eliminar sustancias tóxicas acumuladas en el organismo por nuestra forma  de vida enferma, física, mental, y socialmente hablando.

Muchas de estas crisis se inician en la zona mas alta nariz y garganta, y como la persona continúa viviendo de la misma manera desequilibrada, necesitará cada vez más superficie de eliminación o desintoxicación para eliminar una mayor cantidad de productos tóxicos. Ello da lugar a la aparición de bronquitis repetidas y frecuentes. Si la bronquitis y la eliminación bronquial no da tampoco abasto a eliminar los desechos y tóxicos del organismo. Se necesitará cada vez mas superficie para eliminar más “porquería” y se acaba afectando el pulmón, e incluso a la membrana que le rodea, la pleura.

Las así llamadas enfermedades infecciosas entre las que son muy importantes las respiratorias, no son verdaderamente causadas por los virus y las bacterias, por los microbios, sino que son la expresión de una forma de vida. No todo contacto con virus o bacterias se acompaña de enfermedad. En cualquier epidemia infecciosa hay personas afectadas y otras, en cambio, se mantienen sin enfermedad a pesar de tener contacto con los virus en el mismo lugar y en condiciones parecidas. Esta claro que los virus y bacterias no son como la medicina convencional, la única causa de las enfermedades infecciosas. Primero es el desequilibrio, y luego aparecen las bacterias y los virus.

Desde el punto de vista higiénico, suponiendo que el microbio sea un factor causante, que es mucho suponer, porque es más fácil que sea consecuencia o efecto que causa, no hay por que convertirse en “cazadores de microbios”. Si el “germen” (llamado bacteria, virus) crecen en lugares de descomposición celular, no hay, porque intentar cazarlos la salida más lógica es la de “limpiar” el cuerpo, desintoxicarlo a través de una alimentación basada en frutas y verduras o en plena crisis con un ayuno. Si el “germen” fuera tan perjudicial como se dice nadie escaparía a su “infección” y hemos de reconocer que millones de microbios entran continuamente en nuestro cuerpo con los alimentos, el agua que bebemos, el aire que respiramos.

Otros síntomas como la tos crónica, y seca, sin expectoración o expulsión de flemas puede ser debido también al tabaco, a la faringitis crónica o tener un origen nervioso (psíquico, en el sentido antiguo de la palabra, anímico).

Factores agravantes de problemas respiratorios
El tabaco y la contaminación del aire
Trastornos del corazón
Medicamentos sedantes
La obesidad
Exceso de tratamiento con oxígeno
Postura corporal y situación de la columna vertebral
Factores laborales

 
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Lista de Enfermedades Respiratorias
 

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