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La esquizofrenia generalmente comienza antes de los 45 años de edad, los síntomas duran 6 meses o más y las personas empiezan a perder su capacidad para socializar y trabajar.
Se cree que la esquizofrenia afecta alrededor del 1% de la población en todo el mundo.
La esquizofrenia parece presentarse en proporciones iguales entre hombres y mujeres, pero en estas últimas empieza más tarde. Por esta razón, los hombres tienden a representar más de la mitad de los pacientes en los servicios con un elevado número de adultos jóvenes. Aunque la esquizofrenia generalmente comienza a principios de la adultez, hay casos en los cuales el trastorno se inicia más tarde (más de 45 años).
La esquizofrenia de aparición en la infancia comienza después de la edad de 5 años y, en la mayoría de los casos, después de un desarrollo normal. La esquizofrenia en la infancia es poco común y puede ser difícil diferenciarla de otros trastornos del desarrollo en la infancia, como el autismo.
Síntomas
Los pensamientos, sentimientos y conductas del paciente con esquizofrenia están en parte desconectados unos de otros, de forma que lo que la persona dice puede no guardar relación con lo que siente o hace, o lo que hace puede contrastar con lo que dice o siente. Esto es más fácil de ilustrar mediante la descripción de los síntomas. Los síntomas de la esquizofrenia se dividen en dos grandes grupos: los síntomas positivos, que son experiencias anormales, y los síntomas negativos, que son más la ausencia de conductas normales.
Normalmente, tenemos la sensación de que controlamos nuestros pensamientos y conductas, pero la esquizofrenia interfiere esta sensación de ser "el capitán del barco". El pa-ciente con esquizofrenia puede sentir que sus pensamientos le han sido impuestos desde fuera o que le han sido robados por alguien o algo externo, una fuerza incontrolable. El cuerpo puede sentirse como si hubiera sido poseído o controlado, como si uno fuera una marioneta o un robot bajo control externo. En el peor de los casos, la personalidad al completo parece estar bajo la influencia de una fuerza extraña o de un espíritu. Esta es una experiencia aterradora que la persona con esquizofrenia trata de explicar de acuerdo con su educación y cultura. En las sociedades tecnológicamente avanzadas se le suele atribuir influencias invisibles capaces de ejercer su efecto a distancia a la radio, la televisión, los rayos láser, o a una computadora de alguna forma instalada en el cerebro del paciente. En comunidades tradicionales y religiosas, puede responsabilizarse a brujas, a espíritus ofendidos, a Dios o al demonio.
La palabra "alucinación" hace referencia a la experiencia de oír, oler, sentir o ver algo sin que esto realmente exista. El "oír voces" de gente que realmente no está presente es la alu-cinación más frecuente en la esquizofrenia. Las "voces" suenan tan reales para el paciente, que está convencido de que vienen del exterior - quizás de micrófonos ocultos, de altavoces, o del mundo de los espíritus. Estas "voces" también son oídas en otras enfermedades mentales, pero en la esquizofrenia las "voces" suelen hablar acerca del paciente o bien le hablan directamente a él. Las visiones y las alucinaciones de olores, sabores o de ser tocado también ocurren en la esquizofrenia aunque con mucha menos frecuencia que las "voces".
Los delirios son creencias falsas, generalmente inusuales, re-sistentes a todo tipo de argumentación lógica y que no pueden ser explicadas por la cultura del paciente. Se suele hablar de "ideas paranoides", que no es más que otra forma de llamar a las ideas persecutorias. "Yo sé lo que piensa todo el mundo". Por otra parte, los delirios pueden ser fantásticos "Yo soy el mensajero de Dios", "Soy la persona más rica del mundo", "Me persiguen los extraterrestres", o aparentemente razonables "Mi marido me es infiel" o "En el trabajo todo el mundo está en mi contra". Los delirios persecutorios pueden ser muy angustiantes para los familiares de los pacientes especialmente cuando ellos son considerados los perseguidores. Los delirios pueden ser completamente inesperados o bien pueden surgir como explicación de las alucinaciones o de la sensación de ser controlado o poseído.
Los síntomas negativos afectan al interés, motivación, energía y vida emocional del paciente. Como resultado de los mismos, el paciente se encuentra desmotivado para hacer cosas, llegando al desinterés por todo, no ilusionándose o entusiasmándose por nada, no levantándose de la cama, no saliendo a la calle, y abandonando su aseo y limpieza. El paciente suele evitar el encontrarse con gente, no suele acudir a reuniones, hablará muy poco o nada y puede parecer inexpresivo emocionalmente. Los síntomas negativos suelen trastornar bastante a los familiares de los pacientes, ya que en un primer momento piensan que es mas cuestión de "no querer, más que de no poder", como si la persona que ellos conocían hubiera sido reemplazada por un extraño que además no hace nada. Es importante que la familia comprenda que este tipo de conductas forma parte de la enfermedad, del mismo modo que los delirios y las alucinaciones.
En ocasiones la esquizofrenia interfiere con la capacidad de razonar del paciente, de forma que se hace difícil comprender lo que dice el paciente. La conducta del paciente puede estar afectada por las alucinaciones, de manera que hable o grite a sus "voces", o que haga lo que en ellas se le dice, lo cual en ocasiones puede incluso significar que el paciente se autole-sione o intente suicidarse. Con frecuencia las falsas creencias no afectan a la conducta aparente del paciente -el "Mesías" no predica la palabra de Dios, el archiduque vive tranquilamente de la seguridad social-, aunque los delirios de tipo persecutorio pueden llevar al paciente a acusar a los miembros de su familia de ser extraños y, raramente, puede llevarle a agresiones que, en ocasiones, llegan a ser peligrosas. Cuando tales incidentes ocurren, causan una gran preocupación y tensión en el entorno del paciente. En algunos lugares, existen protocolos especiales de seguimiento que tienen por objetivo hacer menos frecuentes dichas agresiones, aunque por el momento no existe consenso sobre su posible efectividad.
Tratamiento
Durante un episodio de esquizofrenia, se puede necesitar hospitalización por razones de seguridad y para satisfacer necesidades básicas, como alimentación, reposo e higiene.
Los medicamentos antipsicóticos o neurolépticos cambian el equilibrio de químicos en el cerebro y pueden ayudar a controlar los síntomas de la enfermedad. Estos medicamentos son efectivos pero también pueden tener efectos secundarios. Sin embargo, muchos de estos efectos secundarios pueden tratarse y no deben impedir que las personas busquen tratamiento para este serio trastorno.
Los efectos secundarios comunes de los antipsicóticos pueden abarcar:
Somnolencia (sedación)
Aumento de peso
Otros efectos secundarios abarcan:
Sensaciones de inquietud o "aprehensión"
Problemas de movimiento y marcha
Contracciones musculares
Los riesgos a largo plazo comprenden un trastorno de movimiento llamado discinesia tardía, en el cual las personas se mueven sin querer hacerlo.
Fármacos más nuevos, conocidos como antipsicóticos atípicos, parecen tener menos efectos secundarios. También parecen ayudar a las personas que no han mejorado con los medicamentos anteriores. Generalmente, es necesario hacer un tratamiento farmacológico para evitar que los síntomas reaparezcan.
Las formas de psicoterapia de apoyo y centrada en el problema pueden ser útiles para muchas personas. Las técnicas conductistas, tales como el entrenamiento de habilidades sociales, se pueden utilizar durante la terapia o en el hogar para mejorar el desempeño social y laboral.
Los tratamientos de la familia que combinan apoyo y educación acerca de la esquizofrenia (psicoeducación) parecen ayudar a las familias a enfrentar la situación y reducir la probabilidad de reaparición de los síntomas. Los programas que hacen énfasis en un mayor alcance y en servicios de apoyo comunitario pueden ayudar a personas que no tienen familia ni apoyo social.
Pronostico
La mayoría de las personas con esquizofrenia encuentran que sus síntomas mejoran con los medicamentos y algunas obtienen un buen control de los síntomas con el tiempo. Sin embargo, otras experimentan discapacidad funcional y están en riesgo de episodios repetitivos, especialmente durante las etapas iniciales de la enfermedad.
Para vivir en comunidad, las personas con esquizofrenia pueden necesitar apoyo en el hogar, rehabilitación ocupacional y otros programas de apoyo comunitario. Las personas que sufren las formas más severas de este trastorno pueden estar demasiado discapacitadas para vivir solas y pueden necesitar hogares comunitarios u otros lugares estructurados a largo plazo para vivir.
Diagnostico
La mayoría de los trastornos psiquiátricos son muy difíciles de diagnosticar, y la esquizofrenia no es una excepción. Puesto que no existen ensayos que puedan identificar positivamente a alguien que padezca esquizofrenia, el diagnóstico depende de la eliminación de otras causas que podrían hacer aparecer síntomas parecidos a los de la esquizofrenia (tales como el consumo de drogas, epilepsia, tumores cerebrales y disfunción tiroidea).
Es importante poder descartar otras enfermedades, ya que, a veces, las personas padecen síntomas de esquizofrenia o incluso psicosis, debido a condiciones médicas subyacentes no detectadas. Por este motivo, antes de concluir que una persona tiene esquizofrenia, se debe hacer el historial médico y realizar un examen físico y pruebas de laboratorio para excluir otras posibles causas. Además, dado que ciertas drogas consumidas corrientemente pueden causar síntomas semejantes a los de la esquizofrenia , se deberían realizar análisis de orina y de sangre para detectar la presencia de estas drogas.
Tras excluir otras causas, el médico tendrá que hacer un diagnóstico basado solamente en los síntomas observados en el paciente, y en los comentarios del paciente y de su familia. Esto puede crear problemas y retrasos debido a que muchos síntomas podrían no ser evidentes hasta que la enfermedad está bastante avanzada. Incluso entonces, para hacer un diagnóstico formal, los síntomas deberán estar presentes durante un mínimo de 6 meses.
Prevención
La mejor manera de prevenir la reaparición de los síntomas es tomar el medicamento que el médico recete.
Debido a que los efectos secundarios son una de las razones principales por las que las personas con esquizofrenia dejan de tomar los medicamentos, es muy importante encontrar el medicamento que controle los síntomas sin producir dichos efectos. Es necesario hablar siempre con el médico si se está pensando en cambiar o suspender los medicamentos. |