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Aunque la Osteoporosis puede afectar a cualquiera, las mujeres son más propensas que los hombres a padecer esta enfermedad. Las mujeres después de la menopausia (después que han suspendido las reglas) y los adultos mayores de 60 años de ambos sexos. También tienen riesgo de sufrir Osteoporosis:
Mujeres operadas a las que se les han retirado los ovarios.
Personas que sufren de reumatismo o toman cortisona.
Personas que tienen estilos de vida desfavorables, como tomar café o bebidas alcohólicas, fumar o tener una alimentación pobre en calcio.
Personas que no practican ejercicios o no se exponen a la luz solar.
Síntomas
Deformidades de la columna
Dolor muscular
Debilidad de los huesos
Dolor en el cuello
Pérdida de peso y de talla
Posturas incorrectas
Diagnostico
Generalmente la osteoporosis no se detecta hasta que aparecen síntomas clínicos claros, como la reducción de la estatura y las fracturas. Estas se producen normalmente en las vértebras torácicas y lumbares, el cuello, el fémur y el radio distal.
Al tratarse de una enfermedad asintomática, hasta la presentación de sus complicaciones óseas es necesario un diagnóstico precoz, que viene inducido por la historia clínica, con análisis de factores genéticos, nutricionales, ambientales y factores de riesgo, así como la determinación de marcadores bioquímicos de edad ósea y la medida del contenido mineral óseo mediante densitometría.
En primer lugar es necesaria una exploración física que debe incluir una medición de la talla para detectar su pérdida. También son útiles las radiografías del perfil de la columna lumbar y dorsal para descartar la presencia de fracturas vertebrales. Para detectar la osteoporosis antes de que se manifiesten los síntomas se puede medir la densidad de los minerales óseos (Densidad Mineral Osea/DMO) a través de una densitometría.
Tratamiento
Los fármacos que se emplean en la actualidad para combatir la osteoporosis consiguen detener la reabsorción ósea y evitar la pérdida del mineral. Son los llamados inhibidores de la reabsorción entre los que se encuentran, los estrógenos, las calcitoninas, los bifosfonatos (etidronato, alendronato y risedronato), los moduladores selectivos de los receptores estrogénicos (raloxifeno) e incluso las estatinas, unos fármacos que inicialmente se empleaban para combatir el colesterol. Completan este tratamiento, la vitamina D y el calcio, bien procedente de la alimentación natural (leche y sus derivados) o de suplementos.
Todas estas estrategias terapéuticas revierten el proceso de pérdida de hueso, pero no generan nuevo. De ahí la innovación que supone la reciente aprobación en la Unión Europea de un fármaco que consigue formar tejido óseo. Se trata de la molécula teriparatida, una parathormona recombinante humana que actúa incrementando el número y la actividad de las células que forman hueso, los osteoblastos y así añaden hueso nuevo al que está deteriorado por la osteoporosis.
Prevención
Consumiendo alimentos que contienen calcio como:
Productos Lácteos: Yogurt, leche, queso y derivados.
Legumbres - Verduras: Brócoli, Espinacas y verduras verdes.
Productos Marinos: Sardinas, mariscos
Y también practicando una vida saludable:
Actividad física diaria
Caminata de 15 a 20 minutos
Gimnasia rítmica o aeróbicos de bajo impacto
Practicar algún deporte: Natación, Voley, etc.
No debemos consumir:
Bebidas alcohólicas
Cigarrillos
Café
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