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Los métodos diagnósticos que se utilizan son la analítica de sangre que aparece sin alteraciones que refleje inflamación, ya que la artrosis es degenerativa, y la radiología con cambios degenerativos de la artrosis (osteófitos, picos de loro).
Síntomas
Los síntomas de la artrosis son progresivos y dilatados en el tiempo. Quizá el síntoma más temido sea el dolor, que en un primer estadio está asociado al movimiento y al esfuerzo al que se somete la articulación. En esta fase, el dolor cesa con el reposo. Posteriormente, el agravamiento de la artrosis hará que el dolor aparezca tras el reposo y tras el ejercicio prolongado estos periodos de tiempo se van dilatando y haciendo más continuos, hasta que el dolor es casi constante. El reposo provoca que los músculos que rodean la articulación se atrofien. Además, en otros casos, el dolor y las deformaciones de los huesos provocan contracturas musculares.
El deterioro muscular ayuda a que la enfermedad sea más severa, puesto que coarta los movimientos naturales de la articulación y produce más dolor. Otro síntoma de la enfermedad es la rigidez de la articulación que impide que los movimientos se desarrollen sin dolor. Las zonas cervical y lumbar de la columna también pueden verse afectadas por esta enfermedad.
Prevención
Es recomendable llevar una dieta sana y equilibrada, realizar ejercicio físico moderado (acorde con la edad y el estado físico de la persona) y evitar la obesidad. También es necesario limitar los esfuerzos físicos intensos, tales como cargar objetos pesados o desempeñar actividades laborales que exijan un esfuerzo físico intenso. Los deportes de contacto, como el fútbol o el rugby, no se recomiendan a aquellas personas con artosis. Estas prácticas deportivas son, frecuentemente, uno de los factores que desencadenan la enfermedad. De hecho, muchos futbolistas padecen artrosis de rodilla debido a que sufren daños en una articulación de la rodilla, el menisco.
En caso de padecer ya la enfermedad, se deben evitar los movimientos que producen dolor, ya sea utilizando preferentemente otras articulaciones o limitando el uso de las enfermas. Sin embargo, esto no quiere decir que se deba tender a la situación de inmovilidad de estas últimas. Hacer ejercicio con las articulaciones enfermas es fundamental tanto para mantener la movilidad como para fortalecer los músculos y así evitar que la articulación quede fláccida. Este ejercicio debe ser suave y que no provoque dolor. Si es excesivo, ya sea en tiempo, esfuerzo o intensidad, siempre será perjudicial. El uso de bastones o muletas y reducir el esfuerzo de las articulaciones enfermas, es una forma de evitar el dolor y la degeneración de la enfermedad.
En la artrosis del pulgar, el uso de utensilios con mango ancho (que eviten los movimientos prensiles), evitar sostener objetos con los dedos o el uso de férulas inmovilizantes durante el trabajo, son medidas recomendables. El frío o el calor (en forma localizada, en ambos casos) pueden, respectivamente, aliviar temporalmente el dolor y la sensación de rigidez articular. Una ducha caliente con chorro a presión en las articulaciones enfermas puede ser muy recomendable.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es mejorar la movilidad de las articulaciones y disminuir el dolor de la mismas. Para ello se usan los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) a dosis elevadas en períodos de 15 días para evaluar la mejora inicial. También, y con este objetivo se utiliza la infiltración intraarticular de esteroides. Luego debe ser aplicado un programa de ejercicios de rehabilitación para mantener la funcionalidad de las articulaciones, así como recomendaciones para el movimiento correcto para elevar pesos o realizar ciertos esfuerzos.
La cirugía se utiliza para casos de incapacidad funcional grave de ciertas articulaciones realizando el re-emplazamiento total de las articulaciones (cadera y rodilla), que se sustituyen por prótesis artificiales metálicas.
El éxito de estas sustituciones es del 85%, por ello el planteamiento es solo cuando realizar la intervención y dependerá de la incapacidad de la articulación a cambiar por la prótesis.
La artrodesis es la fijación de la articulación, es decir que perderá su función a costa de mejorar el dolor. No es una cirugía tan agradecida como la prótesis y por ello el planteamiento es siempre más extremo.
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