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Aunque las mordeduras de perro representan una causa común de rabia en los países en desarrollo, en los Estados Unidos no se ha informado de casos de rabia causados por mordeduras de perro en muchos años, debido a la vacunación generalizada de animales.
Otros animales salvajes que pueden propagar el virus de la rabia abarcan:
Murciélagos
Zorros
Mapaches
Zorrillos
En muy raras ocasiones, la rabia ha sido transmitida sin una mordedura real y se cree que esto ha sido causado por la saliva infectada que ha llegado al aire.
En el Reino Unido, la rabia se había erradicado por completo, pero recientemente se han encontrado murciélagos infectados con esta enfermedad en Escocia.
Síntomas
Ansiedad, estrés y tensión
Babeo
Convulsiones
Sensibilidad exagerada en el área de la mordedura
Excitabilidad
Pérdida de la sensibilidad en un área del cuerpo
Pérdida de la función muscular
Fiebre baja, 102° F (38.9° C) o menos
Espasmos musculares
Entumecimiento y hormigueo
Dolor en el sitio de la mordedura
Reflejo de Babinski positivo
Inquietud
Dificultad para deglutir (las bebidas producen espasmos de la laringe) o dificultad para tragar sólo con líquidos
Tratamiento
El tratamiento comprende las siguientes características una vez que el individuo ha sido mordido por un animal sospechoso de padecer la rabia.
Tratamiento local de la herida: lavar la herida frontándose con jabón y aclarándose con agua. Para tal efecto existen jabones y medicamentos con desinfectantes apropiados para estos casos para informarse consulte con su medico.
Inmunización pasiva con suero antirrábico
Inmunización activa con vacuna antirrábica.
Diagnostico
En los animales, la rabia se suele detectar mediante un examen directo del anticuerpo fluorescente (su sigla en en inglés es dFA ). Los resultados generalmente se conocen unas horas después. Gracias a ellos, su hijo evitará someterse a un tratamiento si el animal no tiene rabia.
En humanos, es necesario realizar numerosos exámenes para confirmar o descartar la rabia, puesto que no se puede utilizar un único examen para descartar la enfermedad con certeza. Los exámenes se realizan en las muestras de suero, saliva, fluido medular y biopsias de la piel tomadas de la nuca.
Prevención
Para prevenir la rabia se recomienda:
Evitar el contacto con animales desconocidos.
Hacerse vacunar si la persona trabaja en ocupaciones de alto riesgo o viaja a países con una alta incidencia de esta enfermedad.
Vacunar los perros y gatos hacia los 4 meses de edad, seguido de una vacuna de refuerzo un año más tarde y después otra cada 1 a 3 años, según el tipo de vacuna que se utilizó.
Acatar las regulaciones de cuarentena al importar perros y otros mamíferos en países libres de rabia.
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