- ¿El haber padecido la infección de hepatitis A hace inmune a una persona?
- Un individuo que ha padecido y se ha recuperado de la hepatitis A es inmune para toda la vida y no continúa llevando el virus.
Tratamiento
No hay medicinas especiales ni antibióticos que se pueden utilizar para tratar a la persona una vez que los síntomas aparecen. Generalmente, el reposo en cama es todo lo necesario para que las personas se recuperen de la hepatitis A.
Prevención
La única manera más eficaz de prevenir la trasmisión es el lavarse cuidadosamente las manos después de usar el sanitario ó de cambiar pañales y antes de comer ó de preparar alimentos. También, la gente infectada no debe manipular alimentos durante el período contagioso. Los miembros ú otras personas de la casa en contacto directo con una persona infectada deben llamar al doctor ó al departamento de salud para determinar si necesitan obtener la vacuna de globulina inmune (IG) que reduce al mínimo las posibilidades de enfermarse. La IG es administrada a personas que viajan al extranjero para protegerlas contra la hepatitis A por seis semanas. Discuta el uso potencial de la nueva vacuna contra la hepatitis A con su doctor. Evite comer langosta de mar, camarones, cangrejos y otros crustáceos tomados de las aguas potencialmente contaminadas sin procesar.
Hepatitis B
La hepatitis B (anteriormente conocida como hepatitis del suero) es una enfermedad del higado causada por el virus de la hepatitis B. La enfermedad es bastante común.
Transmisión del Virus
- Cualquier persona puede contraer la hepatitis B, pero las personas en mayor riesgo incluyen:
drogadictos que comparten agujas; ciertos trabajadores del servicio médico que tienen contacto con sangre infectada;
personas que tienen sexo sin protección con múltiples parejas;
gente que viven en instituciones tales como centros de problemas del desarrollo;
pacientes de hemodialisis;
ciertos contactos en la casa de una persona infectada.
El virus de la hepatitis B se encuentra en la sangre y, con menor frecuencia, en la saliva, el semen y otras secreciones ó fluídos corporales de una persona infectada. Es trasmitido por el contacto directo con los fluídos corporales infectados, generalmente por agujas ó el contacto sexual. El virus de la hepatitis B no es trasmitido por el contacto ocasional.
Sintomas
Los síntomas de la hepatitis B incluyen cansancio, perdida de apetito, fiebre, vómito y de vez en cuando, dolor de las articulaciones, urticaría ó ronchas. La orina puede llegar a obscurecerse, y entonces la ictericia (amarillamiento de la piel y la parte blanca de los ojos) puede aparecer. Algunos individuos pueden experimentar pocos ó ningún síntoma.
Los síntomas pueden aparecer de 1½ a seis meses después del contagio, pero generalmente en plazo de tres meses.
- ¿Cuanto tiempo puede una persona trasmitir el virus?
- El virus puede encontrarse en la sangre y otros fluídos corporales varias semanas antes de que aparezcan los síntomas y persistir generalmente por varios meses despues. Aproximadamente 6 a 10 por ciento de los adultos infectados son portadores del virus a largo plazo; este porcentaje es mucho más alto (70-90%) para los niños infectados a temprana edad.
Tratamiento
No existe ningun medicamento ó antibiótico para tratar a una persona una vez que aparezcan los síntomas. Generalmente, reposo en cama es todo lo necesario para los casos no complicados.
Prevención
Los portadores de la hepatitis B deben seguir buenas prácticas higiénicas para asegurarse de no contaminar directamente con su sangre ú otros fluídos corporales a las personas con las que tengan contacto directo. Los portadores no deben compartir maquinas de afeitar, cepillos de dientes ó ningún otro objeto que pueda contaminarse con sangre ú otras secreciones. Además, los miembros de la casa que sean susceptibles, deben ser inmunizados con la vacuna contra la hepatitis B. Es importante que los portadores informen a su dentista y médico sobre su estado de portador de Hepatitis B.
Se dispone por varios años de una vacuna para prevenir la hepatitis B. La vacuna es segura y eficaz. Se da a todos los bebés cuando nacen y también se recomienda para la gente en condiciones de riesgo elevado que aún no se han infectado. También está disponible una vacuna de globulina inmune de la hepatitis B para la gente que se ha expuesto al virus. Puede ayudar a prevenir la enfermedad si se da en el plazo de dos semanas despues de la exposición. En el caso de exponerse a la hepatitis B, consulte un doctor ó al departamento de salud local.
Hepatitis C
Se le llama hepatitis C a la inflamación del hígado causado por el virus causante de la hepatitis C (VHC). Hasta 8 de 10 personas infectadas con el VHC desarrollan infección (crónica) permanente.
Transmisión del Virus
Cualquier persona puede contraer la hepatitis C, pero los que tienen riesgo más alto son las personas que han recibido transfusión de sangre, quienes utilizan drogas intravenosas, están en diálisis, o tienen contacto frecuente con sangre (tal como trabajadores del servicio médico).
El riesgo de la infección con VHC es más alto en personas que se han inyectado drogas, gente que recibieron transfusión de sangre antes de 1992, trabajadores del area de la salud con una exposición de sangre (e.g., por una punción accidental con aguja), niños nacidos de madres infectadas con VHC, pacientes de diálisis a largo plazo y gente que ha tenido sexo con múltiples parejas.
Síntomas
Los síntomas de la infección con VHC pueden incluir: fiebre, fatiga, color amarillento de la piel (ictericia), orina oscura, y excremento de color claro. Sin embargo, solamente cerca de 10% de gente infectada con VHC tienen síntomas. Aproximadamente 80% de los infectados con VHC se convierten en portadores crónicos de VHC y pueden transmitir el virus a otros. La mayoría de los portadores crónicos no tienen ningún síntoma de VHC por los primeros 10 a 20 años de la infección.
El VHC agudo tiene un periódo de incubación entre dos y 25 semanas, aunque el promedio es siete a nueve semanas. Según lo mencionado arriba, los efectos y síntomas de la enfermedad del higado crónica pueden tomar años o décadas para aparecer.
Tratamiento
La hepatitis C se trata con un medicamento llamado interferón solo o en combinación con la droga ribavirin.
Si padece de hepatitis C durante muchos años, usted podría necesitar cirugía. Con el transcurso del tiempo, la hepatitis C puede hacer que su hígado deje de funcionar. Si eso sucede, usted necesitará un hígado nuevo. La operación se llama trasplante de hígado. Consiste en quitar el hígado propio lesionado y sustituirlo con otro hígado sano de un donante.
Prevención
No comparte con nadie agujas para inyectarse drogas.
Usa guantes si tiene que tocar la sangre de otra persona.
Si tiene sexo con varias personas, use un condón durante las relaciones sexuales.
No use el cepillo de dientes o la máquina de afeitar de una persona infectada, o cualquier otra cosa que pudiera tener su sangre.
Si se hace un tatuaje o perforación en alguna parte del cuerpo, asegúrese de que ello se haga con instrumentos limpios.
Si tiene hepatitis C, no done sangre o plasma, ya que la persona que la reciba podría infectarse con el virus.
Hepatitis D
El comienzo suele ser repentino, con signos y síntomas que se asemejan a los de la hepatitis B. La hepatitis puede ser intensa y casi siempre coexiste con una infección por el virus de la hepatitis B. La hepatitis delta puede ser de curso limitado o evolucionar hasta volverse crónica. Los virus de la hepatitis delta (VHD) y de la hepatitis B (VHB) pueden producir infección coexistente, o la infección por el virus delta puede sobreañadirse a un estado de portador del VHB. En este último caso, la hepatitis delta a veces se diagnostica erróneamente como exacerbación de la hepatitis B crónica. En varios estudios realizados en Europa y en los Estados Unidos, del 25% al 50% de los casos de hepatitis fulminante se observa en el caso de superinfecciones y no de infecciones concomitantes; la aparición de un estado crónico casi siempre es producto de la superinfección.
El diagnóstico se hace por la demostración del antígeno vírico en el suero o en el hígado, o con mayor frecuencia, por la detección de anticuerpo total o IgM. Las técnicas más adecuadas para el diagnóstico son las de radioinmunoensayo o ELISA. El ARN vírico puede detectarse por hibridación del ácido nucleico.
Transmisión del Virus
El virus ingresa al hepatocito en forma similar al virus de hepatitis B, ya que comparten la misma cubierta y receptores. Una vez en el hepatocito, el RNA viral se dirige al núcleo, donde se transcribe a un RNA complementario o antigenómico. Existen 2 formas de este RNA: Uno pequeño, de 0.8 kb, que es el mensajero que se traduce a HDAg con la ayuda de polimerasa II del huésped. La segunda forma es un RNA completo (1.7 kb) que sirve de modelo para la transcripción de más RNA genómico.
Estos procesos están regulados por los antígenos pequeño y grande del virus de hepatitis D. El HDAg pequeño activa la replicación viral uniéndose directamente al RNA. A su vez el HDAg grande inhibe la replicación viral, induciendo al empaque del virión debido a que tiene un sitio de unión con la proteína pequeña del HBsAg. El ensamblaje y salida del virus depende de la presencia del virus de hepatitis B.
Síntomas
Los síntomas de infección por VHD son similares a los de la hepatitis B. Por lo general, la aparición de los síntomas es
repentina e incluye fatiga, falta de apetito, fiebre, vómito y a veces dolor en las articulaciones, ronchas o sarpullido. El color de la orina se puede oscurecer y luego puede aparecer la ictericia (una coloración amarilla de la piel y el blanco de los ojos).
En los niños es posible que no se presente fiebre, pero si se presentará en adolescentes.
Según estudios en adultos, la cirrosis se desarrolla en un 60 a un 70% de las personas infectadas por VHD, una tasa mucho
más elevada que la observada con la hepatitis B o C. La enfermedad puede evolucionar con rapidez, y en el 15% de los
pacientes la cirrosis aparece uno o dos años después de la hepatitis aguda
Tratamiento
El objetivo del tratamiento de la hepatitis D es la erradicación tanto del virus D como del virus de hepatitis B. Sin embargo, debido a que el HDV frecuentemente inhibe la replicación del virus B, los tratamientos dirigidos específicamente a controlar su replicación (como la lamivudina) no han sido exitosos.
El único medicamento recomendado para el tratamiento de la infección por virus de hepatitis D es el interferón alfa, que se usa en dosis altas (9 millones de unidades 3 veces por semana) y por períodos prolongados (1 año o más). Experiencia preliminar no publicada sugiere que el uso de peginterferón a largo plazo mejora sustancialmente la tasa de respuesta. Una vez conseguida la erradicación del virus D, debería tratarse el virus de hepatitis B.
La mejor estrategia de control de la enfermedad es la prevención de la hepatitis B mediante la vacunación. Hay evidencias de que es posible desarrollar una vacuna contra el virus de hepatitis D.
Prevención
Debido a que el virus de la hepatitis D depende del virus de la hepatitis B para multiplicarse, la hepatitis D se puede evitar si
se previene la hepatitis B con vacunación periódica o aplicando la vacuna de la inmunoglobulina de la hepatitis B o HBIG, que contiene grandes concentraciones de anticuerpos de la hepatitis B, para cualquier persona que haya estado expuesta al VHB. Sin embargo, no existe una vacuna que evite la sobreinfección por hepatitis D en personas con infección crónica por VHB. En consecuencia, poder evitar la sobreinfección por hepatitis D depende de reducir la exposición a la sangre y líquidos orgánicos que puedan contener el virus de la hepatitis D. Esto se puede lograr con prácticas sexuales más seguras, precauciones normales para evitar el contacto con sangre y otros líquidos orgánicos, y evitar compartir los implementos para las drogas inyectadas.
Hepatitis E
La epidemiología y el curso clínico son semejantes a los de hepatitis A. No hay pruebas de que exista una forma crónica. La tasa de letalidad es semejante a la hepatitis A, excepto en las mujeres embarazadas, en las que dicha tasa puede llegar al 20% en el tercer trimestre del embarazo. Se han descrito casos epidémicos y esporádicos.
Transimisión
Calicivirus con capacidad de transmisión enterica. Mecanismo trasmisión de persona a persona por vía fecal-oral (alimentos y bebidas contaminadas.)
Sintomas
Los síntomas son parecidos a la hepatitis A:
Poca fiebre
Malestar
Nauseas
Vómito
Orina color oscuro
Ictericia (color amarillento en la piel)
No se conocen síntomas que causen infecciones crónicas.
Tratamiento
El tratamiento es de soporte. En casos de hepatitis fulminante, tanto los sistemas de soporte tipo MARS como el trasplante hepático pueden ser de utilidad. Hay bastantes avances actualmente en el desarrollo de una vacuna.
Prevención
Actualmente, el único método viable de prevención está mejorando el saneamiento, puesto que ninguna vacuna existe para la enfermedad. El tratamiento y la disposición apropiados de la basura del ser humano, de mayores niveles para los abastecimientos de agua públicos, de los procedimientos personales mejorados y de la preparación de alimento sanitaria son todos de la higiene medidas importantes en la prevención de la extensión de esta enfermedad. Así, las estrategias de la prevención de esta enfermedad son similares a las de muchos otras que plaguen países en desarrollo, y requieren el financiamiento internacional en grande de los proyectos del abastecimiento de agua y del tratamiento de aguas.
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