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Los tres tipos principales de síntomas de la fiebre Q aguda incluyen: el síndrome seudogripal, la neumonía y la hepatitis. El síndrome seudogripal generalmente desaparece por sí solo, dura hasta tres semanas y puede involucrar fiebre alta, dolores de cabeza y dolores musculares.
La neumonía se puede presentar hasta en una tercera parte de los individuos y la mayoría de los casos son relativamente leves e incluyen fiebre y tos, aunque se han notificado algunos casos graves. La hepatitis es otra consecuencia común de la fiebre Q. Otras características menos comunes de la fiebre Q aguda son erupciones cutáneas, meningitis, miocarditis (inflamación del músculo del corazón) y pericarditis (inflamación del revestimiento del corazón).
La fiebre Q crónica se desarrolla en individuos que han estado infectados durante más de seis meses sin un tratamiento efectivo y su principal signo es la infección de las válvulas del corazón, llamada endocarditis. Otras características menos comunes de la fiebre Q crónica son cirrosis y cicatrización pulmonar (fibrosis pulmonar intersticial).
Entre las personas que se encuentran en un riesgo más alto de contraer la enfermedad están aquellos con anomalías subyacentes de las válvulas del corazón, al igual que las personas con sistemas inmunitarios débiles.
Síntomas
Los síntomas de la fiebre Q aguda pueden ser:
Fiebre
Dolor de cabeza
Dolores musculares
Tos
Dolor torácico al respirar
Dificultad para respirar
Ictericia
Heces del color de la arcilla
Los síntomas de la fiebre Q crónica pueden ser:
Fiebre prolongada
Sudores nocturnos
Escalofrío
Fatiga
Dificultad para respirar
Transmisión
Generalmente, por diseminación aérea de las rickettsias en el polvo de los locales contaminados por tejidos placentarios, líquidos del parto y excreta de animales infectados en establecimientos donde se manejan animales, así como las salas de autopsia. Las partículas aéreas que contienen los microorganismos pueden ser transportadas por el viento a gran distancia (800 mts. o más). Otras formas de contagio son por contacto directo con animales infectados u otros elementos contaminados, como lana, paja, fertilizantes y ropa sucia de expuestos; leche cruda de vacas infectadas; transfusión de sangre o médula. Se han observado casos individuales sin que se haya podido demostrar el contacto directo con animales.
Para el humano, una sola inhalación de apenas 10 organismos (incluso 1 organismo según algunos autores), es suficiente para iniciar la infección, permaneciendo infectantes por meses o años.
El período de incubación es de aproximadamente 2 a 3 semanas y la susceptibilidad es general. La inmunidad probablemente sea permanente.
Tratamiento
El tratamiento primordial para la fiebre Q es una terapia con antibióticos. Se recomienda la doxiciclina para tratar la fiebre Q aguda en su estado inicial y para la fiebre Q crónica, con frecuencia se utiliza una combinación de doxiciclina e hidroxicloroquina.
Diagnostico
El diagnóstico de laboratorio se hace por el incremento de anticuerpos IgM específicos entre las fases aguda y de convalescencia, por medio de inmunofluorescencia, microaglutinación, fijación del complemento o ELISA. El aislamiento del agente infeccioso de la sangre de los pacientes sirve para el diagnóstico, pero constituye un peligro para el personal de laboratorio. En algunos tejidos pueden identificarse Rickettsias (en hígado o válvula aórtica) por inmunofluorescencia o microscopía electrónica.
Prevención
Las personas que se encuentran en riesgo de contraer la enfermedad, como los granjeros y los veterinarios, deben siempre eliminar por completo los productos animales potencialmente infecciosos y desinfectar cualquier área contaminada, lo cual incluye lavarse bien las manos
La pasteurización de la leche también puede ayudar a prevenir la fiebre Q y el tratamiento oportuno puede impedir que la fiebre inicial se vuelva crónica.
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