Causas y factores de riesgo
Alguna vez, la escarlatina fue una enfermedad muy grave de la niñez, pero en la actualidad es fácil de tratar. El tiempo que pasa entre el momento de ser infectado y la aparición de los síntomas es corto, generalmente de 1 a 2 días.
La enfermedad comienza clásicamente con una fiebre y dolor de garganta y puede estar acompañada de escalofríos, vómitos, dolor abdominal y malestar general.
La bacteria estreptocócica produce una toxina que ocasiona una erupción que aparece de 1 a 2 días después del inicio de la enfermedad. La erupción generalmente aparece primero en el cuello y en el tórax y luego se disemina por el resto del cuerpo. Esta afección es descrita como "papel de lija" en calidad.
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La textura de la erupción es más importante que la apariencia para confirmar el diagnóstico. Dicha erupción puede durar alrededor de una semana y, a medida que desaparece, se puede presentar un desprendimiento de la piel (descamación) alrededor de las puntas de los dedos de la mano, de los dedos de los pies y en el área de la ingle.
Los principales factores de riesgo son las infecciones por la bacteria que causa la faringitis estreptocócica. Un antecedente de faringitis estreptocócica o de escarlatina en la comunidad, el vecindario o la escuela pueden incrementar el riesgo de infección.
Síntomas
Dolor de garganta
Fiebre
Vómitos
Erupción en el cuello y en el tórax, sensación de aspereza, como de "papel de lija", en la piel
Desprendimiento de piel (descamación) en las puntas de los dedos de las manos, de los pies y en la ingle
Enrojecimiento e hinchazón de la lengua (lengua de fresa)
Líneas de Pastia (coloración roja intensa en los pliegues que se encuentran en la axila y en la ingle)
Escalofríos
Dolor de cabeza
Malestar general (indisposición)
Dolor abdominal
Dolores musculares
Tratamiento
Los antibióticos no son, en modo alguno, capaces de anular el efecto de la toxina eritrógena, casi siempre liberada ya en abundancia desde los estreptococos en el momento de su aplicación. En cambio, consiguen una rápida eliminación (en dos o tres días) de la flora estreptocócica ubicada en la faringe, con lo cual mejoran todos los síntomas causados por dichos gérmenes (fiebre, mal estado general, angina, etc.); por la misma rezón disminuyen intensamente las fuentes de contagio (actúa también eficazmente sobre portadores sanos) y, lo que tal vez tenga la máxima importancia, reducen de manera importante a frecuencia de complicaciones escarlatinosas; así, por ejemplo, la frecuencia de la glomérulonefritis disminuye desde un 15% en los enfermos no tratados con antibióticos, a un 1-2% en los tratados.
A tantas ventajas no les falta algún pequeño inconveniente, fácilmente subsanable, pero de gran importancia práctica. Posiblemente a causa de que los procesos inmunitarios en los enfermos tratados con antibióticos no tienen tiempo de realizarse con tanta intensidad como en los no tratados, o tal vez por otras causas, aquéllos sufren con mayor facilidad los procesos de súper o reinfección, por lo cual es muy importante, una vez cesada la antibioterapia, aislarlos rigurosamente de cualquier posible contacto con otros enfermos (hecho que tiene gran importancia sobre todo en los hospitales).
Cuando se termine de administrar el antibiótico, es necesario desinfectar todos los utensilios y la habitación del enfermo, hacerle tomar un baño o ducha y cambiar la ropa diariamente. De este modo disminuyen mucho las posibilidades de una reinfección.
Prevención
Ya que es una enfermedad muy peligrosa y contagiosa (aunque nos duela) debemos aislar al enfermito, quemar o desinfectar todo lo que use y evitar que los amiguitos o hermanitos jueguen con él.
Pasada la enfermedad se recomienda un chequeo general especialmente en la orina para detectar alguna posible lesión renal que de todas las complicaciones es la más frecuente.
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