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En algunos casos, la difteria puede inicialmente infectar la piel y producir lesiones cutáneas.
Una vez que ocurre la infección, las sustancias peligrosas producidas por la bacteria se pueden diseminar a través del torrente sanguíneo a otros órganos, como el corazón, y causar daño significativo. La complicación más común es la inflamación del músculo cardíaco (miocarditis). El sistema nervioso también puede verse afectado en forma severa y frecuente, y puede ocasionar parálisis temporal.
La difteria puede ser leve o severa. En algunas personas, la enfermedad puede ser asintomática y en otras empeorar lentamente.
Debido al uso generalizado y rutinario de las vacunas DTP en la infancia, la difteria ahora es poco común en muchas partes del mundo. En los Estados Unidos, se presentan menos de 5 casos al año.
Los factores de riesgo son, entre otros: el hacinamiento, la higiene deficiente y falta de vacunación.
Síntomas
Dolor de garganta que puede fluctuar entre leve e intenso
Dolor al deglutir
Ronquera
Babeo: indica que está a punto de presentarse una obstrucción de las vías respiratorias
Fiebre
Escalofríos
Secreción nasal acuosa y sanguinolenta
Tos similar a la de crup (perruna)
Estridor, dificultad respiratoria o respiración rápida
Paro respiratorio
Coloración azulada de la piel
Lesiones en la piel (generalmente se observan en las áreas tropicales)
Nota: puede ser asintomática.
Tratamiento
El tratamiento de los niños y adultos con difteria se lleva a cabo en el hospital. Una vez el médico confirma el diagnóstico mediante el cultivo de material extraído de la garganta, la persona infectada recibe una antitoxina especial, sea mediante inyecciones o por vía intravenosa, para neutralizar la toxina de la difteria que ya está circulando por su torrente sanguíneo, así como antibióticos para eliminar a las bacterias de la difteria.
Si la infección está en fase avanzada, es posible que el paciente necesite ayuda mecánica para respirar y que se tenga que conectar a un respirador. En casos en los que las toxinas han afectado al corazón, los riñones o el sistema nervioso central, es posible que el paciente necesite recibir líquidos por vía intravenosa, oxígeno o medicamentos para el corazón.
Las personas con difteria deben permanecer aisladas. Los familiares (así como cualquier otra persona que suela pasar mucho tiempo con el paciente) que no estén vacunados o que sean muy jóvenes o muy ancianos, deberán evitar el contacto con el paciente.
Cuando a una persona le diagnostican difteria, su médico lo notificará a las autoridades sanitarias locales y tomará medidas oportunas para tratar a todas las personas que residan en la misma casa que el paciente que se hayan podido exponer a la bacteria. Estas medidas incluyen la evaluación de su estado inmunológico, cultivos de material extraído la garganta y la administración de dosis de refuerzo de la vacuna contra la difteria. También recibirán antibióticos como precaución.
La hospitalización inmediata y la intervención precoz permiten que la mayoría de los pacientes se recuperen de la difteria. Después de que los antibióticos y las antitoxinas hayan surtido efecto, algunos pacientes con difteria necesitan guardar cama durante un período de tiempo prolongado (de 4 a 6 semanas o hasta que se recuperen por completo). El reposo en cama es especialmente importante si la enfermedad ha afectado al corazón. La miocarditis, o inflamación del músculo cardíaco, puede ser una complicación de la difteria.
Los pacientes que se hayan recuperado deberán recibir un ciclo completo de vacunaciones contra la difteria para evitar posibles recaídas, ya que el hecho de contraer la enfermedad no garantiza la inmunidad de por vida.
Prevención
La prevención de la difteria depende casi por completo de la administración de la vacuna combinada de la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP o DTPa) a la población infantil, y la vacuna combinada de la difteria y el tétanos (DT) a la población adulta. La mayoría de los casos de difteria se producen en personas que no se han vacunado nunca o que no se han puesto la serie completa de vacunas.
El programa de vacunación requiere administrar:
La vacuna combinada DTPa a los 2, 4 y 6 meses de edad
Una dosis de refuerzo entre los 12 y 18 meses
Otra dosis de refuerzo entre los 4 y 6 años
Nuevas dosis de refuerzo cada 10 años para mantener la protección
Aunque la mayoría de los niños tolera bien la vacuna, a veces ésta tiene efectos secundarios leves como enrojecimiento o sensibilidad al tacto en el lugar de la inyección, febrícula e inquietud o irritabilidad general. Las complicaciones graves, como las reacciones alérgicas, son muy poco frecuentes.
Transmisión
La difteria es extremadamente contagiosa. Se transmite con facilidad cuando una persona infectada estornuda, tose, o incluso se ríe cerca de otras personas. También se puede contraer al manipular pañuelos o beber de vasos que han sido utilizados por una persona infectada.
Las personas infectadas por la bacteria de la difteria pueden contagiar a otras personas durante un período de tiempo de hasta 4 semanas, incluso aunque no presenten síntomas. El período de incubación (el tiempo que tarda una persona en presentar síntomas de difteria después de exponerse a las bacterias de la difteria) es de 2 a 4 días, aunque puede oscilar entre 1 y 6 días.
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