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Es la enfermedad que se desarrolla como consecuencia de la destrucción progresiva del sistema inmunitario (de las defensas del organismo), producida por un virus descubierto en 1983 y denominado Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).

La definen alguna de estas afecciones: ciertas infecciones, procesos tumorales, estados de desnutrición severa o una afectación importante de la inmunidad.

La palabra SIDA proviene de las iniciales de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, que consiste en la incapacidad del sistema inmunitario para hacer frente a las infecciones y otros procesos patológicos.

El SIDA no es consecuencia de un trastorno hereditario, sino resultado de la exposición a una infección por el VIH, que facilita el desarrollo de nuevas infecciones oportunistas, tumores y otros procesos. Este virus permanece latente y destruye un cierto tipo de linfocitos, células encargadas de la defensa del sistema inmunitario del organismo.

 
 
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Causas y factores de riesgo

El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es la quinta causa importante de muerte en las personas entre 25 y 44 años de edad en los Estados Unidos. Alrededor de 25 millones de personas en todo el mundo han muerto a causa de esta infección desde el comienzo de la epidemia y 40.3 millones de personas están actualmente viviendo con VIH/SIDA en términos globales.

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) causa el SIDA. Este virus ataca al sistema inmunitario y deja al organismo vulnerable a una gran variedad de infecciones y cánceres potencialmente mortales.

Las bacterias comunes, los hongos levaduriformes, los parásitos y los virus que generalmente no provocan enfermedades serias en personas con un sistema inmunitario que funciona normalmente pueden provocar enfermedades mortales en las personas con SIDA.

Se ha encontrado el VIH en saliva, lágrimas, tejido del sistema nervioso, líquido cefalorraquídeo, sangre, semen (incluido el líquido preseminal), flujo vaginal y leche materna. Sin embargo, sólo a través de la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna se presenta el contagio con otras personas.

La transmisión del virus ocurre:

Sida A través del contacto sexual, ya sea oral, vaginal o anal.
Sida Por vía sanguínea, mediante transfusiones (en la actualidad muy poco común en los Estados Unidos) o al compartir agujas.
Sida De la madre al niño. Una mujer embarazada puede transmitir el virus a su feto a través del hecho de compartir la circulación de la sangre o una madre lactante puede transmitirlo a su bebé por la leche.

 

Hay otros métodos de transmisión poco comunes como una lesión accidental con una aguja, inseminación artificial por un semen donado y a través de trasplantes de órganos.

La infección por VIH no se propaga por contacto casual como un abrazo, por tocar cosas que han sido tocadas con anterioridad por una persona infectada con el virus, ni durante la participación en deportes ni por mosquitos.

No se transmite a las personas que DONAN sangre u órganos. Las personas que donan órganos no entran en contacto directo con los que la reciben. De la misma manera, alguien que dona sangre no tiene contacto con el que la recibe. En todos estos procedimientos se utilizan agujas e instrumentos estériles.

Sin embargo, el VIH se puede transmitir a la persona que RECIBE sangre u órganos de un donante infectado. Es por esto que los bancos de sangre y los programas de donación de órganos hacen exámenes minuciosos a los donantes, la sangre y los tejidos.

Entre los que están en el grupo con mayor riesgo se pueden mencionar:

Sida Aquellos que tienen sexo sin protección
Sida Los compañeros sexuales de personas que participan en actividades de alto riesgo (como el sexo anal)
Sida Los usuarios de drogas intravenosas que comparten las agujas
Sida Los niños nacidos de madres con VIH que no recibieron la terapia para VIH durante el embarazo
Sida Personas que recibieron transfusiones sanguíneas o hemoderivados entre 1977 y 1985 (antes del establecimiento de las evaluaciones estándar para buscar el virus en la sangre).

El SIDA comienza con una infección por VIH. Es posible que las personas infectadas con el VIH no presenten síntomas durante 10 años o más, aunque sí pueden transmitir la infección a otros durante este período asintomático. Entre tanto, si la infección no se detecta y se inicia el tratamiento, el sistema inmunitario se debilita gradualmente y se desarrolla el SIDA..

La infección aguda por VIH progresa con el tiempo a una infección por VIH asintomática y luego a infección sintomática temprana por VIH. Posteriormente, progresa a SIDA (definido como la infección por VIH muy avanzada con conteo de células T por debajo de 200).

La mayoría de los individuos infectados con el VIH y sin tratamiento desarrollarán el SIDA. Hay un pequeño grupo de pacientes que desarrollan SIDA muy lentamente o que nunca lo desarrollan. A estos individuos se les llama pacientes sin progresión de la enfermedad y muchos parecen tener una diferencia genética que evita que el virus se adhiera a ciertos receptores inmunitarios.

Síntomas

Los síntomas de la infección con VIH y SIDA varían dependiendo de la fase de la infección. Cuando una persona se infecta primeramente con VIH, puede no presentar síntomas aunque es común desarrollar un síndrome gripal de 2 a 6 semanas después de infectarse. Estos síntomas se pueden confundir con otras enfermedades y la persona puede no sospechar que esté infectada con el VIH.

Sin embargo, aún si la persona no tiene síntomas, puede transmitir el virus a otros. La persona puede permanecer sin síntomas por 8 a 9 años. Durante este tiempo, el virus continúa multiplicándose y destruyendo células. Existen pruebas que se pueden realizar para observar la disminución del número de estas células en la sangre. Las personas infectadas con el VIH pueden desarrollar infecciones leves o síntomas como:

Sida Diarrea
Sida Pérdida de peso
Sida Fiebre
Sida Nódulos linfáticos inflamados
Sida Tos y dificultad para respirar

Durante la última fase de la infección por el VIH (que ocurre aproximadamente de 10 a 11 años después de la infección inicial), se pueden desarrollar síntomas más serios llenando los requisitos de la definición oficial del SIDA. La definición del SIDA, según los Centros de Control y Prevención de la Enfermedad (CDC), es la presencia de infección por VIH como una prueba positiva para VIH y uno d elos siguientes:

Desarrollo de una infección oportunista que es una infección que ocurre cuando el sistema inmune se encuentra comprometido como Neumonía por Pneumocystis carinii.

Sida Una cuenta de linfocitos de 200 o menor (lo normal es de 600 a 1,000).
Sida Cuando se desarrolla el SIDA, la persona está susceptible a infecciones oportunistas. Los signos y síntomas de alguna de estas infecciones incluyen:
Sida Sudoración nocturna
Sida Escalofríos y fiebre por semanas
Sida Tos seca y dificultad para respirar
Sida Diarrea crónica
Sida Lesiones blancas en la lengua y boca
Sida Dolor de cabeza
Sida Visión alterada
Sida Pérdida de peso

Prevención

Sida Tratar de no consumir drogas intravenosas y, en caso de hacerlo, no compartir agujas ni jeringas. En la actualidad, muchas comunidades tienen programas de intercambio de jeringas en los cuales las jeringas usadas se pueden desechar y se pueden obtener jeringas nuevas estériles gratis. Estos programas también pueden ofrecer remisiones para el tratamiento de la adicción.
Sida Evitar el contacto con la sangre de otra persona cuando no se conoce su estado con relación al VIH. Puede ser adecuado usar ropas protectoras, máscaras y gafas de seguridad cuando se le brinden cuidados a personas lesionadas.
Sida Cualquier persona que tenga resultados positivos en el examen para VIH puede transmitir la enfermedad a otros y no debe donar sangre, plasma, órganos ni semen. Una persona infectada debe informarle a sus posibles parejas sexuales de su condición de VIH positivo, no debe intercambiar fluidos corporales durante la actividad sexual y debe usar siempre cualquier medida preventiva (como condones) que le brinden la mayor protección a la pareja.
Sida Las mujeres VIH positivas que deseen quedar embarazadas deben buscar asesoría sobre los riesgos para el bebé y los avances médicos que pueden ayudarles a evitar que el feto se infecte con el virus. El uso de ciertos medicamentos puede reducir significativamente las probabilidades de que el bebé se infecte durante el embarazo.
Sida Las mujeres que son VIH positivas no deben amamantar a sus bebés.
Sida Las prácticas de "sexo seguro", como los condones de látex, son altamente efectivas para prevenir la transmisión del VIH. SIN EMBARGO, el riesgo de adquirir la infección sigue aún con el uso de condones. La abstinencia es el único método seguro de prevenir la transmisión sexual del VIH.

El comportamiento sexual de mayor riesgo es el contacto receptivo anal sin protección y el de menor riesgo el sexo oral. Practicarle sexo oral a un hombre se asocia con algún riesgo de transmisión del VIH, pero es menos riesgoso que la relación vaginal sin protección. La transmisión del virus de mujer a hombre es mucho menos probable que la transmisión hombre a mujer. Practicar sexo oral a una mujer que no tiene su período presenta un riesgo de transmisión bajo.

Los pacientes VIH positivos que están tomando medicamentos antirretrovirales tienen menores probabilidades de transmitir el virus. Por ejemplo, una mujer embarazada que está en tratamiento al momento del parto con cargas virales indetectables le transmite el VIH a su bebé en menos del 1% de las veces, comparado con aproximadamente el 20% si no se están utilizando medicamentos.

El suministro de sangre en los Estados Unidos está entre los más seguros del mundo. Casi todas las personas infectadas con VIH a través de transfusiones de sangre recibieron esas transfusiones antes de 1985, el año en el que comenzaron las pruebas para VIH para toda la sangre donada. En la actualidad, el riesgo de infección con VIH en los Estados Unidos a través de una transfusión sanguínea o hemoderivados es extremadamente bajo, incluso en áreas geográficas con alta prevalencia de VIH.

Si una persona cree que ha estado expuesta al VIH debe buscar atención médica INMEDIATAMENTE. Existe alguna evidencia de que un tratamiento inmediato con medicamentos antivirales puede reducir las probabilidades de que la persona sea infectada. Esto se denomina profilaxis pos exposición (PPE) y se ha utilizado para tratar a los trabajadores de la salud lesionados a causa de punciones con agujas para prevenir la transmisión final.

Hay poca información acerca de la efectividad de la PPE para personas expuestas a través de actividad sexual o consumo de drogas intravenosas. Sin embargo, si una persona cree que ha estado expuesta, debe discutir la posibilidad con un especialista reconocido (revisar las organizaciones de SIDA locales para obtener la información más reciente) tan pronto como sea posible. A todas las víctimas de violación se les debe ofrecer PPE y se deben considerar los riesgos y beneficios potenciales en su caso particular.

Tratamiento

Hasta este momento, no existe cura para el SIDA. Sin embargo, se encuentran disponibles varios tratamientos que pueden retardar el progreso de la enfermedad por muchos años y mejorar la calidad de vida de aquellas personas que han desarrollado síntomas.

La terapia antirretroviral inhibe la replicación del virus VIH en el organismo. Una combinación de varias drogas antirretrovirales, conocida como Terapia Antirretroviral Altamente Activa (HAART, por sus sigla en inglés), ha sido muy efectiva en la reducción del número de partículas de VIH en el torrente sanguíneo (medidas con un examen llamado carga viral), lo que puede ayudar al sistema inmunitario a recuperarse de la infección por VIH y a mejorar los conteos de células T.

A pesar de que ésta no es una cura para el VIH y que las personas tratadas con HAART con niveles reducidos de VIH aún pueden transmitir el virus a los demás a través de las relaciones sexuales o el uso compartido de agujas, este tratamiento ha sido enormemente efectivo durante los últimos 10 años. Hay buena evidencia de que si los niveles de VIH permanecen inhibidos y el conteo de CD4 permanece alto (por encima de 200), se puede prolongar y mejorar significativamente la vida de la persona. Sin embargo, el VIH puede volverse resistente a la HAART en los pacientes que no toman sus medicamentos en el horario debido cada día. Actualmente, existe disponibilidad de pruebas genéticas para determinar si una cepa particular es resistente a una droga particular. Estas pruebas pueden ser útiles para determinar la mejor combinación de drogas y ajustar el régimen si comienza a fallar. Estas pruebas se deben llevar a cabo para cualquier curso de tratamiento que falle y antes de empezar la terapia.

Cuando el VIH se torna resistente a la HAART, se requiere un tratamiento de último recurso para tratar de inhibir la cepa del VIH resistente. Se utilizan diferentes combinaciones de medicamentos para intentar reducir la carga viral y existe una variedad de nuevas drogas que han salido al mercado para el tratamiento del VIH resistente a las drogas.

La terapia HAART no está exenta de complicaciones, ya que es una combinación de diferentes medicamentos y cada uno tiene su propio perfil de efectos secundarios. Algunos de estos efectos comunes son: náuseas, dolor de cabeza, debilidad, malestar general y acumulación de grasa en la espalda y en el abdomen ("joroba de búfalo"). Cuando se utilizan estos medicamentos a largo plazo se puede aumentar el riesgo de ataque cardíaco, afectando el metabolismo de las grasas, especialmente a través del incremento de lípidos y niveles de glucosa.

Todo médico que prescriba la HAART debe darle un seguimiento cuidadoso al paciente en busca de los posibles efectos asociados con la combinación de medicamentos administrada. Además, cada 3 a 4 meses, deben hacerse exámenes de sangre de rutina para medir los conteos de CD4 y la carga viral del VIH (un examen que mide cuánto virus se encuentra en la sangre). El objetivo es alcanzar un conteo de CD4 tan cercano a lo normal como sea posible y reducir los niveles de carga viral de VIH a un nivel indetectable.

Otros fármacos antivirales están en la etapa de investigación y muchos medicamentos nuevos están en desarrollo. Además, factores de crecimiento que estimulan el crecimiento celular, como el Epogen (eritropoyetina) y el G-CSF, se utilizan, en ocasiones, para el tratamiento de la anemia y de los bajos conteos de glóbulos blancos asociados con el SIDA.

También se utilizan medicamentos para prevenir las infecciones oportunistas (como la neumonía por Pneumocystis carinii) si el conteo de CD4 está muy bajo. Esto mantiene a los pacientes con SIDA más sanos durante períodos de tiempo más largos. Estas infecciones oportunistas se tratan en la medida en que se van manifestando.

Diagnostico

La infección por VIH se diagnostica detectando anticuerpos para el virus en sangre. Cabe aclarar que las pruebas del VIH no son totalmente seguras después de la infección ya que el cuerpo se tarda algunas semanas para desarrollar estos anticuerpos (de 6 a 12 semanas).

A la persona se le pedirá una prueba en sangre llamada prueba ELISA (Enzyme-linked inmunsorbent assay). Esta prueba debe repetirse si es positiva. Si la prueba resulta positiva de nuevo, se realizará otra prueba llamada Western blot para confirmarla. La prueba de Western blot confirma la presencia de las proteínas VIH en la sangre. La prueba de Western blot es importante para evitar falsos positivos. La persona recibirá un diagnóstico de VIH solamente si las 3 pruebas son positivas.

Si a la persona se le diagnóstica SIDA, el médico también pedirá una prueba de carga viral en sangre. Esto mide la cantidad de virus en la sangre.
En general las personas que tienen cargas virales altas generalmente tienen un desenlace más pobre que aquellas personas con una carga viral más baja. Las cargas virales también se utilizan para decidir cuando iniciar o cambiar el tratamiento.

 
 
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