Causas y factores de riesgo
Existen múltiples causas que pueden producir la xeroftalmía, siendo más frecuente en personas con edad. Entre las enfermedades que producen xeroftalmia encontramos:
Deficiencia de vitamina A.
Síndrome de Sjögren.
Artritis reumatoide y otras enfermedades reumatológicas.
Quemaduras químicas o térmicas.
Fármacos como atenolol, clorfeniramina, hidroclorotiazida, isotretinoína, ketorolaco, ketotifeno, levocabastina, levofloxacina, oxibutinina, tolterodina.
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algunos factores de riesgo son:
Sexo femenino.
Antecedentes familiares de enfermedades reumáticas.
Síntomas
Los síntomas definitorios son:
Xeroftalmia o queratoconjuntivitis sicca; sequedad de los ojos por ausencia de lágrimas.
Esta produce sensación de quemazón y de cuerpo extraño,
picor,
enturbiamiento de la visión,
legañas y
enrojecimiento conjuntival.
Xerostomía, o sequedad de la boca, por espesamiento y falta de saliva.
Provoca dificultades para tragar alimentos sólidos,
pérdida del sentido del gusto,
caries generalizadas y rápidamente progresivas,
lengua enrojecida y lisa,
pueden aparecer rágades (grietas en los ángulos de la boca).
Artritis, inflamación de las articulaciones, crónica, indistinguible de la artritis reumatoide, afecta inicialmente a las pequeñas articulaciones de las manos de forma simétrica, posteriormente puede afectar a cualquier articulación.
La sequedad puede afectar a otras mucosas como las respiratoria o vaginal, e incluso a la piel.
Pueden aparecer otros síntomas relacionados con la autoinmunidad que provoca la enfermedad.
Puede asociarse, aunque infrecuentemente, a otras enfermedades reumáticas, como el lupus eritematoso sistémico, polimiositis, esclerodermia, etc.
Puede producirse una proliferación de linfocitos (céñulas blancas de la sangre especializadas en la defensa) que recuerda a un cáncer de sangre, sin llegar a serlo.
Diagnostico y tratamiento
El diagnóstico se produce cuando están presentes dos de los tres síntomas clásicos (Xeroftálmia, Xerostomía y Artritis).
Para determinar la ausencia de lacrimación, se realiza la prueba de Schirmer, poniendo un papel secante colgando del párpado inferior.
Se realizarán análisis de sangre, y radiografías de las articulaciones afectadas.
A veces será preciso realizar biopsias de las glándulas afectadas.
Lágrimas artificiales para proteger los ojos.
Se pueden emplear enjuagues de gelatinas o glicerina para aliviar la sequedad de la boca.
Cuidados dentales contínuos.
Calor local en las articulaciones afectadas.
Ayudas para sobrevenir las deformidades articulares (ojaleras para pasar los botones, pinzas de mango largo para coger objetos del suelo, bastones,...).
Para la artritis se emplearán los medicamentos habituales; antiinflamatorios no esteroideos y tandas cortas de corticoides si es preciso.
No hay tratamiento para la afectación glandular, ya que los corticoides reducen la inflamación, pero no recuperan la secrección.
La irradiación local de las glándulas inflamadas está contraindicada.
Procurarán mantener una vida lo más activa posible, ejercitando las articulaciones afectadas por la artrosis lo más posible, para retrasar su deformación.
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