Los síntomas de acidez pueden confundirse con los de un ataque cardíaco. Por tal razón, es importante que busque ayuda inmediatamente si estos síntomas están acompañados de alguno de los siguientes: falta de aire, sudores, dolor en la mandíbula, cuello y brazo, sensación de estar frío, náuseas y vómito.
Causas
La acidez es debida a un mal funcionamiento del esfínter inferior del esófago (cardias), el cual no se cierra bien o se abre más de lo debido. De tal manera que el ácido que se encuentra en el estómago puede pasar al esófago con facilidad, produciendo así la irritación del esófago y por tanto la sensación de acidez. Este padecimiento también puede ser debido a enfermedades del sistema nervioso central. Pero la condición más común es que este síntoma se deba a la presencia de una hernia hiatal y se origina cuando el estómago se apoya parcialmente en la cavidad del pecho debido a una debilidad del diafragma. Una hernia hiatal persistente puede producir una acidez considerable. Sin embargo, muchas personas que han experimentado acidez no necesariamente padecen de hernia hiatal.
La acidez también se encuentra en una patología que se conoce como reflujo gastroesofágico o reflujo ácido. El esfínter esofágico bajo (cardias), está localizado al final del esófago y se abre durante la ingesta para dejar pasar la comida hacia el estómago. Luego el músculo (cardias) se cierra rápidamente para evitar que la comida y los jugos gástricos regresen al esófago. Cuando el cardias no funciona perfectamente el reflujo gastroesofágico se presenta y puede ser por debilidad o relajamiento. Esto permite que los jugos gástricos regresen al esófago, produciendo acidez. La acidez a veces recibe el nombre de indigestión ácida y por lo general se presenta después de las comidas. La dispepsia funcional, la gastritis superficial o profunda, las úlceras pépticas, son causas de lo que llamamos vulgarmente "acidez estomacal".
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Si bien se creía que todos estos procesos estaban provocados por la hipersecreción ácida, hoy se sabe que el H. Pylori es el causante de trastornos en la mucosa gástrica. La ureasa producida por el microorganismo cataliza la transformación de urea en amoníaco, el cual le permite sobrevivir en el entorno ácido del estómago. Pero puede erosionar la barrera mucosa y producir una lesión epitelial.
También el uso continuado de analgésicos perturba la defensa y reparación de la mucosa estomacal, haciéndola más susceptible al ataque ácido. Sin embargo, más allá de las causas, se dan habitualmente conductas y hábitos que predisponen a padecer estos trastornos. Estos hábitos pueden ser cambiados teniendo la suficiente información.
Tratamiento
Antes de iniciar ningún tratamiento, es de vital importancia que usted confíe en el diagnóstico que ha hecho su médico y no tenga ninguna duda de que no tiene patología orgánica (su médico ha descartado que tenga usted un tumor o algo grave).
Una vez aceptado ésto sin ningún género de dudas, debe entender también que la dispepsia funcional es un proceso BENIGNO, CRÓNICO y RECIDIVANTE, en el que se alternarán fases sin síntomas y otras en las que éstos reaparecerán. Recuerde que esta patología suele durar años y, por desgracia, no se dispone de un tratamiento eficaz para solucionarla, por lo que tendrá múltiples reciadas. No obstante, le recomendamos que siga las siguientes normas ya que podrían ayudarle a disminuir su sintomatología.
- Elimine de la dieta aquellos alimentos con los que usted ve que le aparecen más frecuentemente los síntomas.
- Haga comidas menos copiosas de los habitual, coma despacio y mastique adecuadamente la comida. Todo ésto le ayudará a hacer más fácilmente la digestión de los alimentos que haya ingerido.
- No fume, ni tome bebidas que contengan alcohol.
- Si su médico le ha prescrito medicación antisecretora, tómela sólo en las épocas de mayor molestia y siguiendo siempre las indicciones de su médico.
- Si le han recetado un medicamento para facilitar el vaciamiento del estómago (cinitaprida, metoclopramida, etc), es importante que lo tome unos 20 o 30 minutos antes de las comidas para facilitar que puedan hacer su efecto.
- En épocas en las que esté más ansioso, previa consulta con su médico especialista, puede ser útil que tome medicación para disminuir su ansiedad.
- Si tiene que tomar medicación analgésica, el fármaco más aconsejable es el paracetamol. Procure no tomar aspirina (acido acetil salicílico), ni antiinflamatorios no esteroideos. En caso de absoluta necesidad, consulte con su especialista para tomarlos bajo protección del estómago con medicación antisecretora.
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