El cáncer que se genera en estas diferentes áreas puede causar síntomas difreentes. Sin embargo, el cáncer del colon y el cáncer del recto, conocidos conjuntamente como cáncer colorrectal, tienen muchas características comunes. Ambos tipos de cáncer se analizarán juntos en este documento, excepto en la sección sobre el tratamiento, donde se analizarán por separado.
En la mayoría de los casos, el cáncer colorrectal se forma lentamente en el transcurso de varios años. Actualmente se sabe que la mayoría de estos cánceres comienzan como un pólipo, una masa de tejido que comienza en el recubrimiento y crece hacia el centro del colon o el recto. Un tipo de pólipo conocido como un adenoma puede convertirse en canceroso. El extirpar tempranamente el pólipo puede evitar que se convierta en cáncer.
Más del 95% de los tumores cancerosos del colon y el recto son adenocarcinomas. Éstos son tumores cancerosos de células que cubren la parte interna del colon y el recto. Existen otros tipos de tumores del colon y el recto menos comunes, pero los datos que aquí se proveen se refieren a los adenocarcinomas.
Causas
Si bien no sabemos exactamente qué causa el cáncer colorrectal, sí sabemos que hay ciertos factores de riesgo que se asocian con esta enfermedad. Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte las probabilidades de una persona de contraer o desarrollar una enfermedad. Algunos factores de riesgo, como el fumar, pueden controlarse, mientras que otros, como la edad de una persona, no se pueden cambiar. Algunos investigadores han encontrado varios factores de riesgo que aumentan las probabilidades de una persona de desarrollar cáncer colorrectal.
Factores de Riesgo
-Edad:
Sus probabilidades de desarrollar cáncer colorrectal aumentan a partir de los 50 años. Se reporta que más de 9 de 10 personas que tienen cáncer colorrectal son mayores de 50 años.
-Haber tenido cáncer colorrectal antes:
Incluso cuando se extirpa completamente un cáncer colorrectal, usted tiene una probabilidad mayor de que comiencen nuevos cánceres en otras áreas del colon y el recto. Las probabilidades de que esto suceda son mucho mayores si usted padeció cáncer colorrectal a los 60 años o menos edad.
-Haber tenido antecedentes de pólipos:
Algunos tipos de pólipos aumentan el riesgo de cáncer, especialmente si son grandes o si hay muchos de ellos.
-Haber tenido antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal:
Dos enfermedades conocidas como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn aumentan el riesgo de cáncer colorrectal. Es estas enfermedades, el colon se encuentra inflamado por un largo período de tiempo. Si tiene cualquiera de estas enfermedades, es posible que su médico quiera que usted se haga pruebas de detección del cáncer colorrectal con más frecuencia.
-Antecedentes familiares de cáncer colorrectal:
Si tiene parientes cercanos que han tenido este cáncer, su riesgo es mayor. Esto aplica especialmente si el familiar desarrolló el cáncer antes de los 50 años. Las personas con antecedentes familiares de cáncer colorrectal deben hablar con sus médicos sobre la frecuencia con la que deben hacerse las pruebas de detección.
-Determinados síndromes en la familia:
Un síndrome es un conjunto de síntomas. Por ejemplo, en algunas familias, los miembros tienden a tener un tipo de síndrome llamado poliposis adenomatosa familiar (FAP, por sus siglas en inglés). Este síndrome involucra la presencia de cientos de pólipos en el colon o el recto. A menudo el cáncer se desarrolla en uno o más de estos pólipos.
Si su médico le indica que tienen una condición que le hace a usted, o a sus familiares, más propenso(s) a desarrollar cáncer colorrectal, probablemente necesitará comenzar las pruebas de detección para dicho cáncer a una edad más temprana, y puede que quiera considerar la asesoría genética.
-Antecedentes étnicos:
Algunos estudios han encontrado que los judíos con ascendencia en Europa Oriental (judíos Ashkenazi) tienen el riesgo mayor de cáncer colorrectal en comparación con cualquier otro grupo étnico en el mundo. Varias clases de cambios genéticos (mutaciones) son responsables por algo, pero no todo, el riesgo aumentado.
-Raza:
Las personas de la raza negra tienen los números más altos de casos de cáncer colorrectal, así como las tasas de mortalidad más altas de este cáncer, en comparación con todos los grupos raciales en los Estados Unidos. La razón de esto se desconoce.
-Alimentación:
Una dieta alta en grasa, especialmente la de origen animal, puede incrementar el riesgo de cáncer colorrectal. Con el pasar del tiempo, comer mucha carne roja y carnes procesadas puede aumentar el riesgo de cáncer colorrectal.
-Falta de ejercicio:
Las personas que no están activas tienen mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal.
-Sobrepeso:
Tener mucho sobrepeso aumenta el riesgo de una persona de morir de cáncer colorrectal.
-Fumar:
La mayoría de las personas sabe que el fumar causa cáncer del pulmón, pero estudios recientes reportan que los fumadores tienen entre 30% y 40% mayores probabilidades de morir de cáncer colorrectal que las personas que no fuman. Además, fumar aumenta el riesgo de muchos otros cánceres.
-Alcohol:
El consumo excesivo de alcohol ha sido asociado con el cáncer colorrectal.
-Diabetes:
Las personas con diabetes tienen una probabilidad aumentada de 30% de contraer cáncer colorrectal. También tienden a tener una tasa mayor de mortalidad por este cáncer.
-Trabajo en horario nocturno:
Un estudio sugiere que trabajar en el turno de noche por al menos 3 noches al mes por al menos 15 años podría incrementar el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Se necesitan más investigaciones para clarificar estos resultados.
-Otros cánceres y su tratamiento:
Un informe reciente sobre sobrevivientes de cáncer testicular reportó que estos hombres tenían una tasa mayor de cáncer colorrectal. Además, los hombres que recibieron radioterapia para el cáncer de próstata se reportaron haber tenido un riesgo mayor de cáncer colorrectal.
Prevención
-Pruebas de detección:
Primero, usted debe seguir las guías de las pruebas para la detección temprana que se mencionan a continuación para ayudar a encontrar y prevenir el cáncer colorrectal. Cuando estos cánceres se encuentran y tratan tempranamente, a menudo pueden curarse. Las pruebas de detección también pueden encontrar pólipos. El quitar estos pólipos ayuda a prevenir algunos cánceres.
Las personas que tienen antecedentes de cáncer colorrectal en sus familias deben pedir a sus médicos consejos sobre las pruebas de detección u otras pruebas que puedan detectar el cáncer tempranamente.
-Dieta y ejercicio:
Las personas pueden disminuir su riesgo de cáncer colorrectal haciéndose cargo de los factores de riesgo que pueden controlarse, como por ejemplo su alimentación y actividad física. Es importante comer suficiente cantidad de frutas, ensaladas y verduras y alimentos de granos integrales, y limitar la ingestión de alimentos con alto contenido de grasa. También es importante hacer suficiente ejercicio. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda al menos 30 minutos de actividad física durante cinco o más días a la semana. Hacer ejercicios durante 45 a 60 minutos durante cinco o más días de la semana es aún mejor.
-Vitaminas:
Algunos estudios indican que consumir diariamente un multivitamínico que contenga ácido fólico o folato puede disminuir el riesgo de cáncer colorrectal. Otros estudios sugieren que consumir más calcio y vitamina D puede ser de ayuda. Un estudio reciente sugiere que una dieta alta en magnesio también puede reducir el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres.
-Aspirina y otros medicamentos:
La aspirina y los medicamentos, como el ibuprofén o el naproxen, parecen prevenir el crecimiento de los pólipos. Un medicamento llamado Celebrex® también reduce los pólipos en algunas personas cuyos familiares tienden a desarrollarlos. Pero dichas medicinas pueden causar efectos secundarios. Por esta razón, los expertos no recomiendan al público general que los tomen para prevenir el cáncer colorrectal. Si presenta un riesgo elevado de cáncer colorrectal, hable con su médico sobre lo que debe hacer.
-Hormonas femeninas:
La terapia hormonal restitutiva (HRT) en las mujeres después de la menopausia puede reducir su riesgo de cáncer colorrectal. No obstante, aquellas mujeres que están en HRT y que contraen cáncer colorrectal pudieran padecer de un cáncer de rápido crecimiento. La decisión de usar la HRT debe basarse en la discusión detallada con su médico sobre los beneficios y los riesgos pertinentes.
-Otros factores:
Las personas con antecedentes familiares de cáncer colorrectal pueden beneficiarse de las pruebas de detección a una edad más temprana, y someterse a ellas con mayor frecuencia en comparación con las personas que no tienen este factor de riesgo. Las pruebas genéticas también pueden ayudar a indicar cuáles miembros de ciertas familias han heredado un alto riesgo de cáncer colorrectal. Los resultados de las pruebas genéticas pueden ayudar a las personas a tomar decisiones sobre las pruebas de detección y los tratamientos.
Como diagnosticar el Cancer Colorectal
La mayoría de la gente no tiene síntomas en las etapas iniciales del cáncer de colon. Los síntomas generalmente se presentan en un estado más avanzado de la enfermedad. Si algo sospechoso es resultado de una prueba de detección o si tiene síntomas, requerirá de someterse a más exámenes. Entre los síntomas del cáncer colorrectal se incluyen:
- Algún cambio en los hábitos de evacuación como diarrea, estreñimiento o reducción del diámetro de las heces fecales (excremento) por varios días.
- Sensación de tener que defecar que no desaparece después de hacerlo.
- Sangrado del recto en sangre en las heces fecales (aunque a menudo, las heces lucirán normales).
- Retorcijones o dolor de estómago constante.
- Debilidad y cansancio.
Si usted tiene cualquiera de tales síntomas, por favor, vea a su médico inmediatamente. El o ella realizará una historia médica completa y un examen físico para encontrar la causa de sus síntomas. Sólo porque usted tenga estos síntomas no significa que usted padezca de cáncer; sin embargo, necesita hablar con su médico para estar seguro. Además es posible tener cáncer del colon y no tener ningún síntoma.
Tratamientos
Los cuatro principales tipos de tratamiento del cáncer colorrectal son cirugía, radioterapia, quimioterapia, y más recientemente, terapias dirigidas llamadas anticuerpos monoclonales. Dependiendo de la etapa de su cáncer, se podrían usar dos o más tipos de tratamiento al mismo tiempo, o uno después del otro.
-Cirugía
La cirugía es el tratamiento principal contra el cáncer del colon. Por lo general se extirpa el cáncer y una parte normal del colon a ambos lados del cáncer (así como los ganglios linfáticos cercanos). Luego, los dos extremos del colon se suturan nuevamente. Para el cáncer del colon, generalmente no se necesita una colostomía (abertura en el abdomen para eliminar los desechos del cuerpo), aunque algunas veces se puede hacer una colostomía temporal.
Algunas veces, se puede extirpar el cáncer del colon en su etapa más inicial a través de un colonoscopio. Cuando esto se realiza, el médico no tiene que hacer un corte en el abdomen. La cirugía para el cáncer de colon a veces puede realizarse con una técnica más reciente conocida como cirugía "laparoscópica" o de “ojos de cerradura”. En este método, se introduce en el cuerpo un tubo con una fuente de luz junto con instrumentos especiales a través de pequeñas incisiones en lugar de hacer una incisión mayor. La cirugía de “ojos de cerradura” (laparoscópica) para el cáncer de colon funciona tan bien como el enfoque estándar y los pacientes por lo general se recuperan más rápido tras las operaciones realizadas.
La cirugía normalmente es el tratamiento principal para el cáncer del recto, aunque la radiación y la quimioterapia a menudo son administradas previo a la cirugía. Existen varios tipos de cirugía contra el cáncer del recto.
Algunas operaciones (polipectomía, escisión local y resección transanal local) pueden realizarse con instrumentos que se colocan en el ano, sin tener que cortar a través de la piel. Podría ser que uno de estos métodos se use para extirpar algunos cánceres en etapa I que son relativamente pequeños y que no están muy lejos del ano.
Para algunos cánceres rectales en etapa I, y para la mayoría en etapa II o III, se pueden realizar otros tipos de cirugía. Se usa la resección anterior baja para los cánceres que se encuentran cerca de la parte superior del recto, cerca de donde se conecta con el colon. Después de esta operación, el colon se une otra vez al ano y el excremento es eliminado de la manera habitual.
Para los cánceres en la parte inferior del recto, cerca de su conexión externa al ano, se realiza una resección abdominoperineal (AP). Después de la cirugía, se necesita realizar una colostomía, es decir, una abertura del colon en la parte frontal del abdomen. Ésta se usa para eliminar del cuerpo el material de desecho (heces fecales o excremento).
Si el cáncer del recto está propagándose a los órganos circundantes, se requerirá de una cirugía mayor. En una exenteración pélvica el cirujano extrae el recto, así como los órganos adyacentes tales como la vejiga, la próstata o el útero, cuando el cáncer se ha extendido a los mismos. Una vez hecha esta operación, se requiere una colostomía. Si se extirpa la vejiga, también es necesario realizar una urostomía (abertura para recoger la orina).
Si se le hizo una colostomía o una urostomía, usted necesitará ayuda para aprender a cómo manejarla con la ayuda de enfermeras especialmente entrenadas. Por lo general, le visitarán antes y después de la operación para ofrecerle entrenamiento.
Los posibles efectos secundarios de la cirugía incluyen el sangrado posterior, coágulos en las piernas y daños a los órganos cercanos durante la operación. Rara vez, las conexiones entre los extremos del intestino no logren adherirse completamente generándose una fuga. Si ocurre una infección, es posible que la incisión se abra causando una herida abierta. Posteriormente, tras la cirugía, podría ser que desarrolle bandas de tejido cicatricial, llamadas adhesiones, que podrían causar la obstrucción del intestino.
-La cirugía colorrectal y las relaciones sexuales
Si usted es hombre, una resección abdominoperineal puede hacer que tenga orgasmos "secos". Esto significa que lo más probable es que el placer permanezca sin que haya eyaculación. En algunos casos, una resección AP puede impedir las erecciones o la capacidad de llegar al orgasmo. En otros casos, puede que el placer en el orgasmo sea menos intenso. Puede que con el avance en la edad se causen estos cambios pero la cirugía podría incrementarlos.
Para algunos hombres, la cirugía hace que el semen se dirija hacia atrás, es decir, hacia la vejiga. Esto no causa daño. No obstante, si usted todavía quiere procrear un hijo, debe hablar con su médico sobre cómo la cirugía le afectará y lo que tal vez deba hacerse para lograr un embarazo.
Si usted es una mujer a la que se le realizó una colostomía, no debe presentar ninguna pérdida de la función sexual. La Sociedad Americana del Cáncer provee más información sobre la sexualidad y el cáncer tanto para los hombres como para las mujeres. Por favor, vea la lista de material informativo al final de este artículo.
-Cirugía contra el cáncer colorrectal que se ha propagado
Si el cáncer colorrectal se ha propagado únicamente a pocas áreas en los pulmones, el hígado, los ovarios o alguna otra parte en el abdomen, se podría curar el cáncer extirpándolo de estas áreas o la cirugía podría ayudar a prolongar la vida.
Para la propagación al hígado, existen otros métodos además de la cirugía, que podrían usarse para destruir el cáncer. Éstos incluyen métodos para bloquear el suministro de sangre al tumor, destruir el cáncer mediante el congelamiento o aplicándole calor mediante microondas. Estos métodos no tienen la intención de curar el cáncer.
-Radioterapia contra el cáncer del colon y del recto
La radioterapia es un tratamiento que usa rayos de alta energía (como los rayos X) para eliminar o encoger las células del cáncer. La radiación puede provenir de fuera del cuerpo (radiación externa) o de materiales radiactivos colocados directamente en el tumor (radiación interna o implante).
Después de la cirugía, la radiación puede matar áreas pequeñas de cáncer que pueden no ser vistas durante la cirugía. Si el tamaño o la localización de un tumor hacen difícil la cirugía, se puede usar la radiación antes de la cirugía para reducir el tumor. La radiación también puede usarse para aliviar los síntomas de cáncer avanzado como la oclusión intestinal, sangrado o dolor.
El uso principal de la radioterapia en personas con cáncer del colon ocurre cuando el cáncer está conectado a un órgano interno o a la membrana que recubre el abdomen. Si esto sucede, el médico no puede estar seguro si se ha extirpado todo el cáncer, y se usa la radioterapia para destruir las células cancerosas que quedaron después de la cirugía. Para el cáncer del recto, la radiación también se administra para prevenir que el cáncer recurra al lugar en donde se originó, así como para tratar las recurrencias que son causa de síntomas como el dolor. La radiación rara vez se usa para tratar el cáncer metastásico del colon.
La radiación externa se usa con mayor frecuencia en las personas con cáncer del colon o del recto. Los tratamientos se administran cinco días a la semana por varias semanas. Cada tratamiento dura sólo unos pocos minutos y se asemeja a hacerse una radiografía cuando se tiene un hueso roto.
Se puede usar un método diferente en algunos casos de cáncer rectal. La radiación puede estar dirigida a través del ano y llegar al recto sin pasar a través de la piel del abdomen.
Para la radiación interna, se colocan partículas o semillas pequeñas de material radiactivo cerca o directamente en el cáncer. Algunas veces se usa este método para tratar a las personas con cáncer rectal, especialmente las personas enfermas o de edad avanzada que no pueden tolerar la cirugía.
Los efectos secundarios de la radioterapia contra el cáncer del colon y del recto incluyen irritación leve de la piel, náusea, diarrea, irritación del recto o de la vejiga y cansancio. También pueden ocurrir problemas sexuales. Los efectos secundarios por lo general desaparecen después de terminado el tratamiento. Si usted padece de estos u otros efectos secundarios, hable con su médico. Existen maneras de aminorar o aliviar muchos de estos problemas.
-Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de medicamentos contra el cáncer. Los medicamentos se inyectan en una vena o se administran por vía oral. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace que el tratamiento sea eficaz contra los cánceres que se han propagado a órganos distantes.
La quimioterapia después de la cirugía puede aumentar la tasa de supervivencia de los pacientes con cáncer colorrectal en ciertas etapas. La quimioterapia puede también ayudar a aliviar los síntomas del cáncer avanzado.
En algunos casos, los medicamentos de quimioterapia pueden inyectarse en una arteria que conduzca a la parte del cuerpo con el tumor. Este enfoque se denomina quimioterapia regional. Debido a que los medicamentos van directamente a las células cancerosas, puede que se generen menos efectos secundarios.
Si bien los medicamentos de quimioterapia eliminan las células del cáncer, también dañan algunas células normales, lo que puede provocar efectos secundarios. Estos efectos secundarios dependerán del tipo de medicamento administrado, la cantidad administrada y la duración del tratamiento. Los efectos secundarios podrían incluir los siguientes:
- Diarrea.
- Náuseas y vómitos.
- Pérdida del apetito.
- Pérdida del cabello.
- Irritaciones e inflamación de pies y manos.
- Llagas en la boca.
- Mayores probabilidades de infecciones.
- Sangrado o moretones después de cortadas o heridas menores.
- Cansancio extremo (fatiga).
La mayoría de los efectos secundarios desaparecen cuando se termina el tratamiento. Por ejemplo, el pelo crecerá de nuevo después que finalice el tratamiento, aunque es posible que luzca diferente. Cualquier persona que tenga problemas con los efectos secundarios debe hablar con su médico o enfermera, ya que siempre hay maneras de ayudar.
Las terapias dirigidas son medicamentos que atacan una parte de las células cancerosas que las hacen diferentes a las células normales. Debido a que estos medicamentos sólo afectan las células cancerosas, éstos a menudo causan menos efectos secundarios que la quimioterapia. Las proteínas sintéticas conocidas como anticuerpos monoclonales han sido aprobadas para su uso, junto con los medicamentos de quimioterapia contra el cáncer colorrectal. |