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Los adultos y los niños mayores con resfriados generalmente tienen una fiebre mínima o no tienen fiebre, mientras que los niños pequeños a menudo tienen fiebre de alrededor de 37,7 a 38,8º C (100 a 102° F).
Una vez que la persona haya "pescado" un resfriado, los síntomas usualmente comenzarán en 2 ó 3 días, aunque pueden tomar una semana. La irritación en la nariz y en la garganta es el primer signo característico, seguido en cuestión de horas por estornudo y secreción nasal acuosa.
En un período de 1 a 3 días, las secreciones nasales usualmente se vuelven más espesas y quizás de color amarillento o verdoso. Esto es una parte normal del resfriado común y no una razón para usar antibióticos.
Dependiendo de cuál es el virus culpable, dicho virus también podría producir:
Dolor de garganta
Tos
Dolores musculares
Dolor de cabeza
Goteo retronasal
Disminución del apetito
Sin embargo, si es verdaderamente un resfriado, los síntomas más sobresalientes se presentarán en la nariz.
Para los niños con asma, los resfriados son el desencadenante más común de los síntomas de esta enfermedad. Asimismo, son el precursor más común de las infecciones del oído. Sin embargo, los tímpanos de los niños usualmente se congestionan durante los resfriados y es posible que ocurra una acumulación de líquido sin que se presente una infección bacterial verdadera.
Todo el resfriado generalmente desaparece por sí mismo en aproximadamente 7 días, con quizás algunos cuantos síntomas persistentes (como la tos) por otra semana. Si el resfriado dura más tiempo, se debe consultar con el médico para descartar otro problema, como infección sinusal o alergias.
Tratamiento
"El tiempo todo lo cura". Tal vez esto no siempre sea cierto, pero en el caso de un resfriado común pareciera serlo. Los medicamentos no curan el resfriado común, pero permiten aliviar algunos de los síntomas, tales como dolores musculares, dolor de cabeza y fiebre. Puede darle a su hijo acetaminofeno (como Tylenol) o ibuprofeno (como Advil o Motrin), respetando las recomendaciones del envase respecto de la edad o el peso.
Sin embargo, nunca debe darle aspirina a un niño menor de 12 años, y todos los niños y adolescentes de menos de 19 años deben evitar tomar aspirinas cuando sufren una enfermedad viral. El uso de aspirinas en niños o adolescentes con resfriados y otras enfermedades virales podría aumentar el riesgo de desarrollar el síndrome de Reye, una afección poco común pero grave que, a veces, resulta mortal.
Es posible que se sienta tentado de darle a su hijo descongestivos o antihistamínicos de venta libre para aliviar sus síntomas, pero las evidencias de su eficacia son prácticamente nulas. De hecho, los descongestivos tienen la capacidad de provocar alucinaciones, irritabilidad y frecuencia cardíaca irregular en niños y no deben ser utilizados en niños de menos de 2 años sin consultar previamente al médico.
Algunas maneras de ayudar a aliviar las molestias de su hijo incluyen las siguientes:
colocar gotas de solución fisiológica o salina en las fosas nasales para mitigar la congestión nasal (puede conseguir el producto en cualquier farmacia);
utilizar un humidificador de agua fría para aumentar la humedad ambiental;
colocar vaselina en la piel que se encuentra debajo de la nariz, para aliviar las paspaduras;
darle caramelos duros o gotas para la tos a fin de calmar el dolor de garganta (para niños de más de 3 años);
darle un baño tibio o colocarle manta electrica para reducir los dolores musculares;
darle un baño de vapor para ayudarlo a respirar con más facilidad.
¿Y qué hay del caldo de gallina? No existen pruebas reales de que tomar una reconfortante y tibia sopa con caldo de gallina cure un resfrío, pero quienes los padecen aseguran que esto es cierto desde hace más de 800 años. ¿Por qué? La sopa con caldo de gallina contiene un aminoácido espesante denominado "cisteína", y algunas investigaciones demuestran que el caldo de gallina ayuda a controlar las células que provocan congestión, denominadas "neutrófilos".
No obstante, lo mejor es no preocuparse por si su hijo como mucho o poco. Simplemente, asegúrese de que su hijo coma cuando sienta hambre y que beba mucho líquido, como agua o jugo, para ayudar a reemplazar el líquido que se pierde durante la fiebre o la producción de mucosidad. Pero evite dar a su hijo bebidas con cafeína, que suelen hacer orinar con más frecuencia y, por lo tanto, aumentan el riesgo de una deshidratación.
Prevención
Dado que son tantos los virus que pueden provocar resfriados, no existe una vacuna o inmunización para prevenirlos. Pero para ayudar a evitar el contagio o la transmisión de los resfriados, sus niños deben:
Iintentar mantenerse alejados de cualquier persona que esté fumando o esté resfriada. Las partículas de virus viajan hasta 12 pies (3,7 metros) a través del aire cuando una persona resfriada tose o estornuda. Por otra parte, el humo exhalado por un fumador hace que los niños sean más propensos a enfermarse.
Lavarse las manos muy bien y con frecuencia, en especial después de sonarse la nariz.
Cubrirse la nariz y la boca al toser o estornudar.
Evitar compartir toallas o vajilla y utensilios con una persona resfriada. Tampoco deben beber del mismo vaso, lata o botella que otras personas; es imposible saber si alguien está a punto de caer resfriado y ya está diseminando el virus.
No levantar los pañuelos usados por otras personas.
Los investigadores no están seguros de si tomar vitamina C o zinc adicional puede limitar la duración de los síntomas de un resfriado o su gravedad, pero tomar grandes dosis a diario provoca efectos colaterales negativos. Los resultados de la mayoría de los estudios sobre la eficacia de los remedios a base de hierbas, tales como la equinacea, son negativos o no concluyentes, y se han realizado pocos estudios científicos correctamente diseñados para evaluar estos tratamientos en niños. Hable con el médico de su hijo antes de tomar la decisión de darle un remedio a base de hierbas o una dosis superior a la dosis diaria recomendada de cualquier vitamina o suplemento. |