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Síntomas
Dependen del tipo, tamaño y la ubicación. Los situados en la base del encéfalo son sintomáticos y sólo provocan síntomas cuando revientan, que puede variar según la ubicación desde dolor de cabeza intenso y repentino, problemas en la visión e incluso pérdida de la consciencia. Un aneurisma en la aorta torácica provoca dolor en la zona, ronquera, dificultades para tragar y tos.
Un aneurisma disecante en la misma zona se manifiesta con un dolor muy fuerte que puede confundirse con un infarto. Si el aneurisma está localizado en la aorta abdominal, puede presentar dolor abdominal y hasta podría llegar a notarse un bulto de naturaleza pulsátil. Si por su ubicación ejerce presión sobre los huesos de la columna, puede provocar fuertes dolores en la espalda. El mayor riesgo de los aneurismas es que originen una hemorragia que colapse el sistema circulatorio, como ocurriría en el caso del estallido de un aneurisma aórtico, que suele ser mortal.
Tratamiento
El tratamiento de elección es la resolución quirúrgica del aneurisma, para realizarla debe tenerse en cuenta si la persona presenta manifestaciones clínicas, el riesgo de que se rompa la arteria y las complicaciones propias de la cirugía.
Los factores que influyen aumentando el riesgo quirúrgico son las arritmias, infarto de miocardio previo, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, etc. Todos estos factores deben ser evaluados en el período pre-operatorio, ya que su corrección optimizará el desarrollo de la cirugía.
Las personas con una dilatación arterial no superior a los 5 centímetros pueden ser controlados con tomografía computarizada cada seis meses, realizándose la cirugía cuando el crecimiento del aneurisma es rápido.
En los aneurismas cerebrales, cuando se rompen, la posibilidad de que vuelvan a sangrar es de aproximadamente el 20% en las primeras dos semanas, muchas de las cuales son mortales. Por esta razón, el diagnóstico temprano y la cirugía de urgencia son de vital importancia.
Pronostico
El pronóstico usualmente es excelente si se tiene éxito con la cirugía de reparación.
Prevención
El control de la presión sanguínea alta puede ayudar a prevenir algunos aneurismas y el control de todos los factores de riesgo asociados con la enfermedad ateroesclerótica (la dieta, el ejercicio y el control del colesterol) puede ayudar a prevenir los aneurismas o sus complicaciones.
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