Microsporum: Parasita la piel y también el cabello.
Epidermophyton: Parasita la piel y a veces las uñas.
Sìntomas
Aunque varían de un tipo a otro de micosis, pueden ser mencionados los siguientes:
Comezón.
Pelos frágiles que se desprenden.
Color rosado, aunque puede variar.
Inicio en zonas con cierta humedad (dedos de los pies, ingle, pliegue de la mama, etc.)
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Tratamiento
El tratamiento de las diferentes manifestaciones dermatomicóticas se hará con terapia tópica y/o sistémica, de acuerdo con la localización y extensión de las lesiones, grado de inflamación y al agente causal, recurriendo, en caso de inflamación severa, a aplicaciones locales de soluciones muy diluidas de permanganato de potasio, sol. de Burrow, infusiones de té o manzanilla, llegando, de ser necesario, al uso, por corto tiempo, de corticoterapia tópica o sistémica y si hay infección secundaria a terapia antibacteriana sistémica, con derivados sulfamidados o antibióticos que no sean penicilina y sus derivados.
Estas medidas deben preceder al tratamiento específico antimicótico. Para lesiones hiperqueratósicas es importante asociar queratolíticos en forma de crema o ungüento de ácido salicílico al 5%. Existen en el mercado presentaciones medicamentosas con asociaciones de corticoides, antimicóticos y antibióticos antibacterianos de uso tópico que son útiles, deben usarse por corto tiempo (no más de 10 días) precediendo a la terapia específica. Tener cuidado con el uso prolongado de este recurso que, además de no curar la micosis pueden ocasionar severo daño, con producción de estrias en la piel delgada de los pliegues.
La medicación específica antimicótica tópica inicialmente se manejaba con fórmulas magistrales, soluciones yodo-yoduradas acuosas (lugol dermatológico), colorantes como la violeta de genciana al 1 ó 2 % (sobre todo para levaduras), tintura de Castellani y sulfuro de selenio para la pitiriasis versicolor, entre otras.
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