La hipertensión secundaria puede deberse a:
Tumores de las glándulas suprarrenales
Intoxicación por alcohol
Ansiedad y estrés
Supresores del apetito o anorexígenos
Arterioesclerosis
Pastillas anticonceptivas
Ciertos medicamentos para el resfriado
Coartación de la aorta
Consumo de cocaína
Síndrome de Cushing
Diabetes
Problemas renales, incluyendo:
- glomerulonefritis (inflamación de los riñones)
- insuficiencia renal
- estenosis de la arteria renal
- estrechamiento u obstrucción vascular renal
Medicamentos para la migraña
Síndrome urémico hemolítico
Púrpura de Henoch-Schoenlein
Obesidad
Dolor
Periarteritis nudosa
Embarazo (llamada hipertensión gestacional)
Enteritis por radiación
Fibrosis retroperitoneal
Tumor de Wilms
Síntomas
La mayor parte del tiempo, no se presentan síntomas. Los síntomas que pueden ocurrir abarcan:
Confusión
Dolor en el pecho
Zumbido o ruido en el oído
Latidos cardíacos irregulares
Hemorragia nasal
Cansancio
Cambios en la visión
Si se presenta dolor de cabeza fuerte o cualquiera de los síntomas mencionados anteriormente, se debe acudir al médico de inmediato, ya que esto puede ser un signo de complicación o presión arterial peligrosamente alta, llamada hipertensión maligna.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir la presión arterial de tal manera que el riesgo de complicaciones sea menor.
Existen muchos medicamentos diferentes que se pueden utilizar para tratar la presión arterial alta, como los siguientes:
Bloqueadores alfa
IECA (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina)
Bloqueadores de los receptores de angiotensina
Betabloqueadores
Antagonistas del calcio
Alfa-agonistas centrales
Diuréticos
Inhibidores de renina, incluyendo Aliskiren (Tekturna)
Vasodilatadores
Los medicamentos utilizados si la presión arterial está muy alta pueden abarcar:
Clonidina
Diazóxido
Furosemida
Hidralazina
Minoxidil
Nitroprusiato
El médico también puede recomendarle a la persona hacer ejercicio, perder peso y seguir una dieta saludable. Si la persona tiene pre-hipertensión, el médico le recomendará los mismos cambios en el estilo de vida para bajar la presión arterial a un rango normal.
Prevención
Aunque la hipertensión arterial no puede ser definitivamente curada, existen una serie de hábitos de vida que, unidos a la acción de los medicamentos antihipertensivos, pueden llegar a controlarla de forma sustancial y evitar así sus consecuencias. A continuación le damos una serie de consejos de gran utilidad para la prevención de la hipertensión y su control.
Todo adulto de más de 40 años debe vigilar periódicamente su tensión arterial. Más aún, si sus padres o abuelos han sido hipertensos.
Muchos hipertensos han normalizado su tensión arterial al lograr su peso ideal. Evite la obesidad.
Si su vida es sedentaria y físicamente poco activa, descubra el placer del ejercicio físico regular y, si es posible, al aire libre. Pero recuerde que siempre debe adaptarlo a sus posibilidades reales: no haga físicamente más de lo que puede.
Disminuya el nivel de sal en la preparación de sus comidas. Evite, además, los alimentos salados.
Reduzca al mínimo las grasas animales de su dieta y hágala rica en verduras, legumbres, fruta y fibra.
No fume y evite los ambientes contaminados por humo de tabaco. Invite a la gente de su entorno a dejar de fumar.
Modere el consumo de bebidas alcohólicas. No tome más de uno o dos vasos de vino al día y, a lo sumo, una bebida alcohólica a la semana.
No ingiera en exceso bebidas excitantes como el café, el té, etc.
Siga fielmente el tratamiento prescrito por su médico y no lo interrumpa sin su conocimiento. Observe los posibles efectos secundarios atribuibles a los fármacos y
coménteselos a su médico.
Recuerde que la hipertensión es un poderoso factor de riesgo cardiovascular que se potencia cuando se asocia a colesterol elevado, diabetes o ácido úrico. Procure
controlar, además de sus niveles de tensión, estos otros factores de riesgo citados. |