Los siguientes factores también aumentan el riesgo de cardiopatía coronaria:
Diabetes
Presión arterial alta
Colesterol "malo" LDL alto
Colesterol "bueno" HDL bajo
Menopausia
No realizar suficiente actividad física o ejercicio
Obesidad
Tabaquismo
Los niveles por encima de lo normal de sustancias relacionadas con inflamación también pueden incrementar el riesgo de un ataque cardíaco. Tales sustancias comprenden proteína C reactiva y fibrinógeno. Los niveles elevados de un químico llamado homocisteína, un aminoácido, están asociados con un aumento del riesgo de ataque cardíaco.
Síntomas
Los síntomas pueden ser muy notorios, pero algunas veces la persona puede tener la enfermedad y no presentar ningún síntoma.
El dolor o molestia en el pecho (angina) es el síntoma más común y se siente cuando el corazón no está recibiendo suficiente sangre u oxígeno. La gravedad del dolor varía de una persona a otra.
Existen dos tipos principales de dolor en el pecho:
El dolor en el pecho atípico que a menudo es agudo e intermitente y se puede sentir en el lado izquierdo del tórax, el abdomen, la espalda o el brazo. Este tipo de dolor no tiene relación con el ejercicio, no se alivia ni con reposo ni con nitroglicerina y es más común en las mujeres.
El dolor en el pecho típico que se siente debajo del esternón y se caracteriza por una sensación de pesadez o como si alguien estuviera comprimiendo a la persona. Este dolor generalmente se presenta con actividad o emoción y desaparece con el reposo o con un medicamento llamado nitroglicerina.
Los adultos con dolor en el pecho típico tienen un riesgo mayor de padecer cardiopatía coronaria que los que presentan el dolor atípico.
Otros síntomas abarcan:
Dificultad para respirar.
Ataque cardíaco; en algunos casos, el primer signo de cardiopatía coronaria es un ataque cardíaco.
Tratamiento
El tratamiento depende de los síntomas y de la gravedad de la enfermedad.
Si una persona tiene cardiopatía coronaria que no produce síntomas, se puede tratar ya sea con medicamentos o angioplastia con stent, los cuales, de acuerdo con estudios recientes, tienen iguales beneficios. La angioplastia con stent no ayuda a que la persona viva por más tiempo, pero puede reducir la angina u otros síntomas de cardiopatía coronaria.
Sin embargo, la angioplastia con stent puede ser un procedimiento que le salve la vida a la persona en caso de estar experimentando un ataque cardíaco.
Entre los medicamentos utilizados para tratar este tipo de cardiopatía se encuentran los siguientes:
Los IECA (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina) para disminuir la presión arterial.
Anticoagulantes (medicamentos antiplaquetarios) para reducir el riesgo de coágulos sanguíneos.
Beta bloqueadores para disminuir la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el oxígeno utilizado por el corazón.
Antagonistas del calcio para relajar las arterias, bajar la presión arterial y reducir la carga de trabajo del corazón.
Diuréticos para disminuir la presión arterial.
Nitratos, como la nitroglicerina, para aliviar en el dolor en el pecho y mejorar el suministro de sangre al corazón.
Estatinas para bajar el colesterol.
Los procedimientos para tratar y diagnosticar la cardiopatía coronaria se llaman intervenciones coronarias percutáneas (PCI, por sus siglas en inglés), como la angioplastia y la colocación de stents. Otros tipos abarcan:
Aterectomía coronaria
Implante de radiación coronaria o braquiterapia coronaria
La braquiterapia coronaria libera radiación dentro de las arterias coronarias. Este tratamiento se reserva únicamente para pacientes que hayan tenido problemas relacionados con stents (endoprótesis vasculares).
Los procedimientos quirúrgicos utilizados para tratar la cardiopatía coronaria abarcan:
Cirugía de derivación de arteria coronaria
Cirugía cardíaca mínimamente invasiva
Los cambios en estilo de vida son muy importantes. El médico puede solicitarle a la persona:
Evitar o reducir la cantidad de sal (sodio) que consume.
Consumir una dieta saludable para el corazón, baja en grasas saturadas, colesterol y grasas trans
Hacer ejercicio regularmente y mantener un peso saludable
Mantener el azúcar en la sangre bajo estricto control, en caso de ser diabético
Dejar de fumar
Diagnostico
Algunas de las pruebas utilizadas en el diagnóstico de las EAC son:
El electrocardiograma (ECG o EKG.) Esta prueba utilizada comúnmente registra la actividad eléctrica del corazón y puede mostrar ciertos problemas tales como latidos cardiacos anormales o daño en el corazón.
Las pruebas de esfuerzo. En una prueba convencional de esfuerzo se analizará su corazón, respiración y presión sanguínea mientras hace ejercicio sobre una banda deslizante. Normalmente se hace un ECG antes, durante y después de la prueba de esfuerzo.
La ecocardiografía. Un ecocardiograma es un examen del corazón que utiliza ondas sonoras.
La angiografía coronaria o arteriografía. Es una radiografía computarizada de las arterias coronarias. Para hacerlo, se introduce un catéter (un tubo delgado de plástico) en una arteria de la ingle o el brazo y se inserta por las arterias coronarias. Después que se haya inyectado un fluido, la radiografía revelará si hay obstrucciones en las arterias coronarias.
Otros tipos de pruebas pueden ayudar a detectar prontamente las EAC antes de que aparezcan los síntomas. El ultrasonido y la tomografía computarizada (TC) son algunos ejemplos. Si tiene un alto riesgo de desarrollar una EAC, su médico puede recomendarle que se haga una prueba, incluso si no tiene síntomas.
Prevención
Se recomienda visitar al médico regularmente. Los consejos para prevenir la cardiopatía coronaria o reducir el riesgo de la enfermedad son:
Evitar o reducir el estrés
No fumar
Comer alimentos bien balanceados que sean bajos en grasa y colesterol e incluir varias porciones diarias de frutas y verduras
Hacer ejercicio regularmente. Si su peso se considera normal, hacer al menos 30 minutos de ejercicio todos los días. Si una persona está obesa o con sobrepeso, los expertos dicen que se deben hacer de 60 a 90 minutos de ejercicio diariamente.
Mantener la presión arterial, el azúcar en la sangre y el colesterol bajo control
Las cantidades moderadas de alcohol (1 vaso al día para las mujeres y 2 para los hombres) pueden reducir el riesgo de problemas cardiovasculares. Sin embargo, beber cantidades mayores hace más daño que provecho.
Si la persona tiene uno o más factores de riesgo para la cardiopatía coronaria, debe hablar con el médico acerca de la posibilidad de tomar una aspirina al día para ayudar a prevenir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. Se puede prescribir terapia con aspirina en dosis bajas si el beneficio probablemente supere el riesgo de efectos secundarios gastrointestinales.
Las nuevas pautas ya no recomiendan la terapia de reemplazo hormonal, las vitaminas E o C, los antioxidantes o el ácido fólico para prevenir cardiopatías. |