Diagnostico
Generalmente el médico detecta la aparición de un soplo al auscultar al enfermo. Este soplo es el ruido producido por la turbulencia y vibración de la sangre que aparecen como consecuencia de la lesión valvular. El soplo suele ser diferente dependiendo del tipo de lesión (estrechamiento o regurgitación) y de válvula (mitral, aórtica, tricúspide o pulmonar) afectada.
Se transmite a través del cuerpo del individuo y el médico lo escucha a través del fonendoscopio, que transmite el sonido con gran fiabilidad. El electrocardiograma y la radiografía del tórax permiten apreciar las consecuencias de la enfermedad valvular, pero la exploración fundamental para su diagnóstico es la Ecocardiografía con estudio Doppler. Esta técnica permite estudiar de forma muy precisa el tipo y grado de lesión de la afectación valvular, siendo imprescindible para su estudio. Si se sospecha enfermedad de las arterias coronarias puede ser necesaria la realización de coronariografía.
Tratamiento
En las fases iniciales el tratamiento puede ser médico intentando mejorar y prevenir la insuficiencia cardiaca. Por ello se utilizan los medicamentos eficaces en el tratamiento de ésta. En ocasiones pueden requerirse antiarritmicos y/o anticoagulantes.
En fases más avanzadas y según el grado de repercusión de la enfermedad, puede estar indicado el tratamiento intervencionista a través de la dilatación valvular o la intervención quirúrgica. La cirugía de estas lesiones puede consistir en la reparación no siempre posible de la lesión valvular, o en la sustitución por una válvula protésica artificial en la mayoría de las ocasiones. Estas válvulas artificiales pueden ser de materiales mecánicos, precisando del uso de medicamentos anticoagulantes de por vida, o de materiales biológicos cuya durabilidad es menor.
Pronostico
Generalmente es favorable con tratamiento, por lo que es muy importante la elección del momento del tratamiento quirúrgico e intervencionista que cambian de forma radical la evolución natural de la enfermedad. La decisión de la intervención se toma antes de que se produzcan secuelas irreversibles sobre el propio corazón como la dilatación exagerada de las cámaras cardiacas, sobre todo el ventrículo izquierdo que puede conducir a la aparición de insuficiencia cardíaca crónica a pesar del tratamiento quirúrgico.
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