Enfermedades cardiovasculares
El monóxido de carbono contenido en el humo del tabaco disminuye la oxigenación de los tejidos y provoca por tanto enfermedades como la arteriosclerosis y la isquemia coronaria, con riesgo de infartos. La arteriosclerosis es también producida por los hidrocarburos contenidos en el humo del tabaco.
Por otro lado, la nicotina origina mayor tensión arterial, y por tanto mayor trabajo del corazón, lo cual unido a la disminución de la oxigenación de la sangre producida por el monóxido de carbono es un factor de riesgo para accidentes coronarios y muerte súbita.
Otras
El tabaquismo produce otras alteraciones fisiológicas, como por ejemplo:
Las plaquetas tienen mayor adherencia, lo que favorece la aparición de trombos.
Descenso del colesterol HDL (el bueno), y aumento del colesterol LDL (el malo).
Aumento de la viscosidad sanguínea, con mayor dificultad para la irrigación de los tejidos.
Vasoconstricción arterial, lo que provoca dificultad para cicatrizar y enfriamiento de las extremidades
La nicotina produce diversas alteraciones que conducen al agravamiento de las úlceras gastroduodenales.
Envejecimiento prematuro de la piel.
Tratamiento
Actualmente existe una gran variedad de intervenciones para ayudar al tabaquista a abandonar su hábito, muchos de los cuales tienen mejores resultados a largo plazo, entre los 6 y los 12 meses. Numerosos estudios han demostrado que los tratamientos que incorporan enfoques en el cambio del comportamiento de la persona son los que ofrecen mayor posibilidad de éxito.
Ultimamente se ha incorporado el uso terapias de sustitución con nicotina, en forma de chicles y parches.
Consecuencias
No ha podido establecerse ampliamente, a diferencia de otras adicciones, que el tabaquismo provoque trastornos psicológicos importantes, aparte del impulso o la necesidad de consumirlo y lo dificultoso que resulta abandonarlo.
El humo del cigarrillo contiene una inmensa cantidad de sustancias tóxicas, entre ellas el monóxido de carbono (CO). El CO tiene gran afinidad por la hemoglobina, componente del glóbulo rojo que transporta el oxígeno a los tejidos, por lo que los glóbulos rojos de las personas fumadoras pierden un 15% de la capacidad de transportar el oxígeno. Esto puede lesionar al corazón y el sistema circulatorio. También pueden encontrase otros gases como el óxido nitroso y el óxido de hidrógeno, responsables de la tos y la disminución del pasaje de aire por los bronquios.
El alquitrán es una sustancia carcinógena absoluta que provoca y fomenta el desarrollo de diversos tumores.
La nicotina produce un aumento de la frecuencia cardiaca, de la presión arterial, del gasto cardiaco y del consumo de oxígeno en los tejidos.
El riesgo de padecer un cáncer de pulmón es 10 veces mayor en una persona fumadora, y en los fumadores intensos (2 ó más paquetes por día) el riesgo es 15 a 25 veces mayor.
Los hijos de madres fumadoras tienen un peso menor al nacer en comparación a los hijos de madres no fumadoras.
Para que el tratamiento sea efectivo deben cumplirse tres etapas:
Compromiso a abandonar el hábito y establecimiento de objetivos.
Cambio inicial: base principal del tratamiento, incluye la terapia de grupo, sustitución con nicotina, técnicas de control del comportamiento y relajación, seguimiento individual, etc.
Mantenimiento del abandono del hábito: principalmente preparándose para afrontar los síntomas de la abstinencia, ya que muchas de las personas que recaen tienen por lo menos un síntoma de la abstinencia a la nicotina.
Este último es muy importante, ya que es responsable de que el 70% de los que dejan de fumar recae en ese mismo año. |